La manipulación discrecional del coeficiente CEF, que remite a la capacidad económico financiera de una empresa para acceder a una SIMI y a los dólares para importar, podría derivar en un aluvión de pedidos de amparo y medidas cautelares si el Gobierno no da marcha atrás.

Así lo entienden distintos abogados especializados en derecho tributario y aduanero, que vienen realizando presentaciones judiciales desde los tiempos de las DJAI (declaraciones juradas anticipadas de importación) y luego con las SIMI.

“Esto seguro termina en la justicia. La mayoría de nuestros clientes ya activaron la disconformidad en la instancia administrativa. Luego sigue la instancia judicial. Prevemos que se va a empezar a judicializar el tema porque, sencillamente, esta modificación impide operar”, explicó uno referente jurídico, que pidió reserva de su nombre.

Herramienta de calificación

La introducción de la CEF como herramienta adicional de “calificación” a las empresas que realizan importaciones arrancó en 2018, durante la administración de Mauricio Macri. Pero, hasta ahora, nunca generó mayores inconvenientes: el sistema era automático, y mes a mes informa la capacidad que par ala AFIP tienen las empresas para operar con el exterior.

Tal como trascendió, una gran cantidad de industrias y empresas en general que se aprovisionan de insumos, partes, piezas o bienes de capital en el exterior (que corresponde al 80% del total de las importaciones de la Argentina), vieron como su CEF se redujo a valores irrisorios (110 pesos, por ejemplo, o US$ 1, cuando contaban, mes a mes, con un valor superior a los 2 millones de pesos).

“Si la CEF muestra esos valores, es directamente imposible tramitar cualquier SIMI, sea de licencias no automáticas como de licencias automáticas”, agregó el abogado.

Contexto

De acuerdo con fuentes consultadas, la primera “manipulación” (porque, de hecho, fue manual: el sistema es automático y mensualmente se “reprocesa” de acuerdo con 9 parámetros que se integran en fórmulas que, no obstante, no son conocidas) sucedió el 26 de enero, y abarcó unas 1200 empresas que, en los primeros días de febrero vieron un CEF “inusual”.

“Se trata de empresas que no tuvieron cambios tributarios o comerciales significativos en un mes. Pero a todas les bajaron, incluso en más de un 100%” los valores, explicaron desde un estudio contable que asesora a empresas importadoras.

Vale la pena aclarar que no existe una discriminación por rubro, tamaño de empresa o volúmenes importados: la discreción fue general.

Además, una de las perversiones del sistema, que hasta fines de enero funcionaba de manera automática, es que no permite identificar cuál es la falta o inconsistencia por resolver. La AFIP no lo informa, el particular debe adivinar dónde está el error por subsanar.

Reproceso y disconformidad

El CEF ofrece dos “botones”: uno de reproceso y uno de disconformidad. Cuando los afectados solicitaron el reproceso automático frente a la sorpresa por el bajo valor asignado, automáticamente vieron que el monto volvió a ser el de enero.

“Los que pudieron, aprovecharon ese reproceso y colocaron SIMI. Pero los que no lo hicieron, lamentablemente vieron como a los pocos días, de nuevo, volvió a bajar la CEF a los valores irrisorios de los primeros días de febrero, con un agravante: despareció el botón de reproceso”, amplió la fuente.

“No obstante, ese retorno a la normalidad no duró ni 48 horas. Creo que las SIMI colocadas en esas horas se van a terminar anulando”, reflexionó.

La discrecionalidad que salta a la vista despertó todo tipo de especulaciones: “Los clientes cuya CEF bajó a 100 pesos, por ejemplo, son todos demandantes de amparos en la Justicia por las SIMI”, deslizó otro abogado consultado. “El que tiene una cautelar (se calcula que son alrededor de 900 firmas) ahora tiene una CEF ridícula, por lo que claramente estamos ante un castigo a los que recurrieron a la justicia”, agregó.

“La legislación respecto de la CEF es clara, por lo que estimamos un revés importante para la AFIP por fallos en la Justicia. Lo más probable es que los que ya tengan cautelares vuelvan a recurrir a la justicia por este tema”, coincidieron los especialistas.

Sin comentarios

Fuentes de AFIP consultadas declinaron hacer comentarios. Pero en el ambiente dan por descontado un malestar en el organismo tributario por la presión que habría bajado de la Secretaría de Comercio y el Banco Central, que transforma a la AFIP en el vehículo para ajustar al máximo el flujo de divisas para procesos productivos.

Mientras el debate en la Argentina debería orientarse a cómo conseguir de manera genuina los dólares necesarios, la expectativa de que la cosecha gruesa o el acuerdo con el FMI sea la solución es relativizar o subestimar la problemática.

En una política de administración de crisis fiscal y cambiaria, no hay mensaje tranquilizador que pueda engañar: una política expansiva de las exportaciones, que permita dar marcha atrás con los cepos, necesariamente precisa de importaciones sobre las que se apalanca la producción de bienes y servicios exportables.

Restringir importaciones es restringir exportaciones.