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Unos (Brasil, Paraguay y Uruguay) están convencidos de que la mejor manera para salir de la crisis que está generando la pandemia es acelerar la apertura y la firma de acuerdos comerciales. Otro (Argentina) cree exactamente lo contrario. El crítico contexto actual es el mismo para todos, sin embargo, lo que para algunos socios del Mercosur es la tabla de salvación, para la Argentina es un ancla.

Así las cosas, el Mercosur parece rehén de la misma discusión que se da en la sociedad respecto de la validez y conveniencia de una cuarentena estricta y prolongada para disminuir el contagio del COVID-19, sólo que en este caso lo que uno y otros intentan preservar es la vida del bloque (y de sus respectivas economías).

Prudencia se busca

“Creemos que el contexto internacional de incertidumbre en el que vivimos llama a la prudencia. No sabemos qué pasará el día después de la pandemia. La crisis es muy seria. Todos los indicadores de la economía están dando a la baja, y no lo decimos nosotros, lo dice el FMI, el Banco Mundial, la Cepal… Por eso creemos que hay que tener prudencia”, dijo a Trade News uno los funcionarios del gobierno argentino que sigue de cerca el tema.

“¿Por qué tienen tanto apuro para firmar un acuerdo de libre comercio con un mundo destruido y una economía en banca rota? En este contexto no se sabe ni qué es lo que firmarán, porque es como un papel mojado. Hoy no se sabe cuánto valen las cosas ni siquiera cuánto vale un flete”, comentó una fuente de Cancillería.

El equipo argentino de negociadores del Mercosur, encabezado por el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, durante una de las teleconferencias con los socios del bloque.

Un testigo de las reuniones de los representantes del Mercosur (los últimos encuentros han sido virtuales) reprodujo de modo casi textual las palabras del secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, encargado de comunicar la postura de la Argentina respecto de las negociaciones con Corea del Sur, Líbano, Canadá y la India.

Cuestión de ritmos

“Tenemos problemas con el ritmo: ustedes proponen acelerar y nosotros no estamos cómodos con esa prisa. Adicionalmente a la situación internacional tenemos un contexto complejo: presentamos una oferta por la deuda y por eso en (las reuniones de) enero y febrero les dijimos que necesitábamos tiempo para ordenar eso. Y ahora se suma el tema de la pandemia, que no es menor”, habría dicho Neme.

Lo que más molestia genera en el gobierno argentino es “la libre interpretación” de los comunicados.

“Hay que leer lo que dice el comunicado y no el deseo que se tiene. Nunca dijimos que nos bajábamos de las negociaciones, explicamos que no podemos acompañar la marcha acelerada que proponen nuestros socios. Nunca dijimos que nos iríamos del Mercosur, es más, pedimos que se busque en el marco del Mercosur –y eso está de manera textual en el comunicado-, la forma en la que podamos seguir y la Argentina pueda sumarse”, dijo enérgico –casi molesto- uno de los hombres que participa de modo directo de las negociaciones.

“El Mercosur es parte de nuestra historia, pero también del presente y del futuro de la Argentina”, dijo Neme durante la última videoconferencia.

Cronología de los desencuentros

Las idas y vueltas comenzaron –al menos públicamente- el viernes 24 de abril.

Un rato después de concluida la reunión de coordinadores nacionales del Mercosur realizada por videoconferencia, Paraguay, en ejercicio de la Presidencia Pro Témpore del bloque, emitió un comunicado con el título de “Mercosur: Argentina informó que dejará de participar de las negociaciones externas en curso”.

En el texto se informaba que la delegación de Argentina había anunciado la decisión de “dejar de participar en las negociaciones de los acuerdos comerciales en curso y de las futuras negociaciones del bloque (con Corea del Sur, Singapur, Líbano, Canadá y la India, entre otros), excluyendo de esta determinación a las ya concluidas con la Unión Europea y con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA)”.

Alrededor de una hora después, desde el Palacio San Martín se difundía la “Información para la Prensa N° 083/20”  en la que se explicaba que “la incertidumbre internacional y la propia situación de nuestra economía aconsejan detener la marcha de esas negociaciones” pero se destacaba que “la integración no es sólo un mandato de la geografía y de la historia sino parte de nuestro presente y de nuestro futuro”.

El sacudón de un comunicado

De acuerdo con la versión que funcionarios argentinos que participan de la negociación dieron a Trade News, el viernes 24 nuestro país presentó su posición y durante el encuentro virtual se acordó que las conversaciones seguirían el jueves de la semana próxima, y que se designaría un grupo de trabajo para buscar la forma de avanzar en esa negociación.

Pero en el medio se publicó el comunicado de Paraguay que desató una catarata de interpretaciones y especulaciones al respecto.

Y cuando parecía que todo apuntaba a aclarar la situación, un nuevo comunicado emitido por el Palacio San Martín volvió a agitar el avispero.

El jueves 30 de abril, la información que lleva el título de “Mercosur avanzará conjuntamente en la agenda de negociaciones comerciales”, sumó otro capítulo a la novela.

¿La ventaja? El feriado por el Día del Trabajador (viernes) y el fin de semana parecieron calmar las aguas.

Marcha atrás?

La pregunta que se repetía (sin lograr una respuesta oficial) era si la Argentina había dado marcha atrás y estaba ahora dispuesta a participar de las negociaciones pero poniendo condiciones especiales (como la teoría de las dos velocidades) o si lo que ocurría era que el comunicado oficial del bloque no había reflejado exactamente la postura de nuestro país.

Informar que “Mercosur avanzará de manera conjunta en las negociaciones comerciales”, ¿no es contradictorio con lo que el país planteó la semana pasada a sus socios?, preguntó Trade News a un funcionario de la Cancillería.

“No, se trata tal como dice el comunicado de Paraguay de encontrar elementos jurídicos para poder avanzar en conjunto, y que busquemos alternativas porque no vamos a firmar acuerdos en este contexto, no nos vamos a ir del bloque y tampoco vamos a aplicar el veto porque sabemos que no funciona ni tenemos ganas. Esa es la trampa a la que nos quieren llevar para que sea Argentina la que rompe el Mercosur. No queremos sacar tarjeta roja y decir: sin nosotros no se puede y rompemos todo. Eso sería una victoria pírrica”, dijo ofuscado un funcionario del gobierno nacional.

Y abundó en la explicación: “Lo que arreglamos es que mañana presentaremos algunas propuestas para que el resto de los socios las analice y el jueves, en una nueva reunión de coordinadores, nos digan si están de acuerdo o no, o propongan ellos otro instrumento jurídico-institucional para que el Mercosur siga funcionando sin necesidad de que nosotros negociemos y firmemos cosas que creemos van en contra del interés económico de la Argentina en este contexto”.

Tiempos de videoconferencias

Según supo Trade News, en los últimos días, los negociadores argentinos mantuvieron teleconferencias con diferentes sectores tanto del ámbito público –como los ministerios de Desarrollo Productivo, Economía y Agricultura- como privado –“Es un tema que hay tratar con suma delicadeza, y cuando se lo explica a la UIA, al grupo de empresas agroindustriales, la CGT o la gente de la Bolsa de Comercio de Rosario, las cosas se comprenden”, cuentan que insiste en repetir Neme- para que los equipos técnicos avancen en la presentación que mañana tendrán que hacer ante los socios del bloque.

Vista de la sede del Mercosur, en Montevideo.

“Proponemos que en el marco del Mercosur busquemos soluciones para avanzar en la negociación, cada uno a su ritmo. Mañana enviaremos lo que preparamos nosotros y el jueves nos reuniremos para ver si nuestra propuesta es viable o analizar las que puedan surgir de parte de nuestros socios”, dijo un diplomático.

Los funcionarios políticos argentinos consultados argumentan: “Apelamos al ingenio y a la búsqueda de nuevos instrumentos jurídico-institucionales porque queremos preservar el Mercosur. Está la teoría de las dos velocidades, pero tal vez surja otra. Queremos preservar el Mercosur y no firmar acuerdos en el marco de la pandemia”.

Amor por las telenovelas

Difícil comprobar si es la influencia de la sangre latina, pero en los casi 30 años de vida del Mercosur (se cumplirán en marzo del año que viene) el bloque ha sido protagonista de varias novelas.

Sin dudas, la de mayor cantidad de capítulos fue la de la negociación con la Unión Europea: ¡20 años! entre rondas de negociación, articulados, intercambio de ofertas y acusaciones cruzadas.

Esperemos que la de ahora se resuelva antes, y tenga un final feliz.

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