Luego del histórico acuerdo logrado por la Organización Marítima Internacional (OMI) la semana última, que compromete a la industria del transporte naviero a reducir paulatinamente sus emisiones de carbono hacia 2050 (de por lo menos el 50%), el Foro Internacional del Transporte (ITF, en inglés) de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE, en inglés), publicó un nuevo informe que le pasa la pelota a los puertos: qué pueden hacer estos actores para contribuir con la reducción de gases de efecto invernadero.

El informe Reduciendo las emisiones de gases contaminantes en el shipping: lecciones de incentivos portuarios”, presentado hoy en Ginebra, sigue al paper de marzo que fue base para la discusión en la OMI y resume aquellas iniciativas que los distintos puertos de todo el mundo tomaron para atacar el cambio climático, como por ejemplo “tarifas ambientales” o reducciones de tasas en función de las emisiones de los buques recalados.

Destaca, entre los 100 puertos con medidas de esta naturaleza, al Puerto de Buenos Aires, que adhirió al Índice Ambiental de Buques (ESI, en inglés) y al “Premio Verde” (Green Award), por lo que otorga descuentos de entre 5 y 10 por ciento a la tasa de buques y cruceros según un puntaje acordado internacionalmente, tal como señala la resolución 50/2017, firmada por Gonzalo Mórtola, interventor de la Administración General de Puertos (AGP), dependiente del Ministerio de Transporte.


El informe del ITF forma parte del programa “Descarbonización del Transporte”, y fue escrito y dirigido por el especialista en puertos, shipping y logística de la OCDE, Olaf Merk.

Las emisiones de gases de efecto invernadero por parte del shipping representan el 2,6% del total global, pero esta participación podría más que triplicarse hacia 2050 si no se toman medidas que ayuden a acelerar la transición en el sector”, señala Merk en la síntesis ejecutiva del trabajo.

“Muchas de las medidas para mitigar el cambio climático se concentran en el diseño de los buques y en sus operaciones. No obstante, los puertos juegan también un rol crucial para facilitar la reducción de estas emisiones”, agrega el especialista.

El trabajo identifica sobre todo los incentivos económicos que los puertos ofrecen, y pueden ofrecer a la industria naviera, y evalúa su impacto. Analiza asimismo de qué manera las estas iniciativas portuarias pueden ayudar en las negociaciones con los actores marítimos.

Descubrimientos

El incentivo financiero más común adoptado por una gran parte de los puertos se refiere a las “tasas ambientales diferenciadas”. Ya existen en al menos 28 de los 100 puertos más importantes en términos de volumen operado (toneladas) y contenedores movdos (medidos en TEU).

“En la práctica, vemos una reducción de las tarifas que los puertos cobran a aquellos buques amigables con el medio ambiente, que se basan en un índice ad hoc o se remiten a características particulares de los buques”, explica el trabajo.

Por ejemplo, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), otorga prioridad de atraque a los buques “más verdes”. España, por su parte, incluye parámetros medioambientales en las licitaciones o licencias otorgadas a los servicios de remolque en puerto. En tanto que Shanghai (China), tiene un esquema que sopesa nivel de emisiones y volumen de comercio en el cabotaje marítimo.

“A pesar de lo promisorio de estas iniciativas, todavía es poco lo que se conoce de su verdadero impacto. La información pública respecto de cuántos buques cumplen con estos esquemas es escasa, y no hay aún ningún puerto que haya demostrado la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero como resultado de las políticas económicas y ambientales adoptadas”, advierte el ITF.

No obstante, destacan que el dato más certero es el que aporta el complejo portuario de Los Ángeles y Long Beach, en Estados Unidos, que instrumentó un esquema de reducción de velocidad en los barcos que se acercan al puerto, para reducir así la contaminación.

Mucho por recorrer

Para el departamento de Transporte de la OCDE, todavía es bajo el número de puertos con iniciativas que favorezcan le reducción de emisiones. Y donde existen, son “pocos los barcos que se benefician con estos incentivos: menos del 5%”, destaca el informe presentado hoy en Ginebra, Suiza.

“Es más, la diferencia en las tarifas entre buques limpios y contaminantes es baja: ronda entre el 5 y el 20 por ciento”, subrayan.

A pesar de felicitar las medidas adoptadas por los puertos que lideran la avanzada ambiental, el organismo que trabaja por la “descarbonización del shipping” duda de que los puertos sean hoy realmente “un factor (de ahorro ponderable) que estimule a los armadores a construir buques más amigables con el medio ambiente“.

“Sin embargo, puenden ayudar en la transición. La primera lección que arrojan estos incentivos económicos es que los puertos están asumiendo su rol“, indica el ITF, tras agregar que estas medidas adoptadas por los puertos “permiten deducir que se necesitan intervenciones de mercado para una operación más limpia”.

El equipo de la OCDE arriesga más aún: no sólo incentivar con reducciones de tarifas, sino que sugiere “tarifas más caras” bajo la premisa “el que más contamina, paga más”. No obstante, reconocen que mientras muchas autoridades portuarias son propensas a subsidiar a los barcos verdes, también son “esquivas” a aplicar tarifas ambientales diferenciadas que castiguen a los buques “más sucios”.

Descargar (PDF, 1.99MB)