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“Creo que el Mercosur ha avanzado. En distintas etapas y épocas con distintas velocidades. No hay que ser ni mercopesimistas ni mercooptimistas: debemos ser mercorrealistas.”

Con esas palabras, durante la 56 Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur (la primera virtual en la historia del bloque), el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, propuso “sincerar las relaciones” entre los países socios.

La propuesta del mandatario se sumó a un clima que por momentos se pareció al de una terapia grupal en la que los miembros del bloque intentaron acercar posiciones después de una seguidilla de chisporroteos públicos y privados.

Ideologías en segundo plano

“Pensar el Mercosur significa entender que, más allá de lo que pensemos, estamos obligados a buscar un destino común, porque nuestros pueblos nos lo exigen”, dijo el presidente de Argentina, Alberto Fernández, antes de comentar que “las diferencias ideológicas pasan a un segundo plano” porque “nuestros pueblos se vinculan más allá de los gobiernos ocasionales”.

La apertura había estado a cargo del mandatario de Paraguay, Mario Abdo Benítez, como representante del país que ejercía la presidencia pro témpore del bloque hasta entonces y que ese día día traspasó a Uruguay.

“Para Paraguay, el Mercosur es la piedra angular de su política exterior, y la mejor respuesta a los desafíos es más y mejor integración”, resaltó Abdo Benítez.

Hasta Jair Bolsonaro aseguró que el Mercosur es “el principal vehículo para la inserción” de Brasil en el mundo.

Tiros por elevación

Lejos de las amenazas de retirar a su país del acuerdo, el presidente brasileño dijo que el bloque “es parte de las soluciones que estamos construyendo para el futuro”.

Aunque Fernández no lo nombró ni Bolsonaro se dio por aludido, ambos se encargaron de mandarse mensajes durante sus discursos.

“Guardo por todos los líderes el respeto que se merecen aunque no pienso igual a muchos. Sé que mi paso por la historia argentina es un paso y no tengo derecho a frustrar la aspiración continental que tenemos de unirnos y crecer juntos simplemente porque no pienso igual. Estoy aquí para que nos unamos. La historia nos ha dado la oportunidad de revisar lo que se ha hecho y hacerlo de otro modo”, dijo el mandatario argentino.

La pandemia obligó a que la 56 Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur fuera la primera virtual en la historia del bloque.

Tal vez atento a la devaluación de su imagen internacional, Bolsonaro reiteró sus pedidos de “reestructuración interna” del Mercosur –que incluye revisar el arancel externo y el régimen automotriz, entre otros puntos-, pero evitó confrontar con Fernández (desde que ocupan sus cargos los mandatarios aún no se reunieron personalmente).

Es que a los niveles record de deforestación, los incendios y cuestionamientos a su política medioambiental Bolsonaro suma ahora fuertes críticas por el manejo de la pandemia: después de Estados Unidos, es el país con más casos confirmados (casi 1,5 millones) y muertos (más de 61.500) a causa del Covid-19.

Copy paste diplomático

El comunicado final de los Estados parte del Mercosur refleja el clima del encuentro: una detallada enumeración de viejos compromisos redactados con un lenguaje diplomático que permite, aún en medio de las profundas diferencias de criterio entre los socios hacer “copy paste” y seguir adelante.

Puede leerse, por ejemplo, que los socios “reafirmaron el compromiso fundamental del Mercosur con la democracia, el respeto a los derechos humanos, el estado de derecho, el desarrollo económico y social y la promoción de la cooperación y la solidaridad entre los países del bloque”, y luego un detalle de lo hecho/planificado para las diferentes temáticas.

En el caso del apartado dedicado a las negociaciones externas se deja constancia de que “a pesar de la situación de pandemia continuaron los trabajos tanto, intra-Mercosur como con las respectivas contrapartes” y se menciona a “las negociaciones concluidas el año pasado con la Unión Europea  y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA)”.

Próximos pasos

Al respecto, se dice que “se registraron importantes avances en las respectivas revisiones legales y en el abordaje de los detalles técnicos pendientes”, y que habiendo concluido las negociaciones del capítulo político y de cooperación, el bloque espera poder suscribir esos acuerdos en el siguiente semestre “y de esa manera alcanzar un importante logro en materia de su relacionamiento externo”.

Al referirse a las negociaciones externas en marcha, el canciller argentino, Felipe Solá, dijo que nuestro país “va a estar en todas las mesas de acuerdo. De ninguna manera vamos a obstruir el avance de acuerdos ni vamos a ser más pesimistas que el más optimista.”

¿Significa eso que habrá un avance concreto del acuerdo con la UE?, preguntó Trade News a un alto funcionario del Palacio San Martín.

“El acuerdo está en la etapa final, lo que no dice el comunicado es que el filtro (para que se apruebe) está en el Consejo Europeo, en Macron de modo particular”, respondió la fuente en referencia al mensaje del presidente de Francia tras la derrota en las elecciones municipales de la semana pasada.

Macron y el medioambiente

Ocurre que el acuerdo entre la UE y el Mercosur aún debe ser ratificado por el Parlamento y el Consejo Europeo, y ahora Macron volvió a la carga con la idea de que su país no avanzará en tratativas con países que no respeten el Acuerdo de París contra el cambio climático (instancia de la que Donald Trump ya retiró a EE.UU. y Bolsonaro coqueteó con imitar).

Emmanuel Macron y Jair Bolsonaro durante la cumbre del G20 en Osaka. La relación entre ambos nunca fue buena, pero todo empeoró luego de que el presidente francés criticara la falta de acción del brasileño durante los incendios en la Amazonia y como respuesta, Bolsonaro se burlara de la primera dama francesa, Brigitte Macron.

“No tenemos una postura anti mercado. Hay mucha ignorancia y simplificación con la suposición de que la gente no entiende. Se hacen planteos como que Brasil es pro mercado y Argentina es anti mercado y no es así. El canciller dice que conectarnos al mundo no es lo mismo que abrirnos. Conectarnos de manera inteligente es ver qué podemos vender y qué comprar de acuerdo a nuestros intereses y protegiendo nuestra industria y tejido productivo, especialmente en esta situación (por el Covid-19). Abrirse a tontas y locas nos parece un error”, describió el funcionario.

Las negociaciones en curso

En el documento firmado por los jefes de Estado del Mercosur hay una referencia a “los demás frentes” en los que se está negociando.

Se menciona la ronda de negociación presencial con la República de Corea -antes del inicio de las restricciones por la pandemia-, y a los contactos virtuales en el marco de las negociaciones en curso con Canadá, Singapur y el Líbano, así como el ejercicio de profundización del acuerdo con Israel, y del diálogo exploratorio con Vietnam e Indonesia.

Luego se describe “el escenario regional”, en el que se dice que se han registrado avances con la Alianza del Pacífico y con la propuesta para el inicio de negociaciones con países de América Central.

Terminar lo que se empezó

Al referirse al estado de las negociaciones internacionales, Lacalle Pou aludió a “un Mecosur virtuoso que tiene que terminar lo empezado” pero comentó que había planteado a sus pares la importancia de no avanzar en acuerdos que “no estemos realmente dispuestos a terminar”.

El presidente uruguayo explicó que la pregunta al resto de los socios había sido si “hay real interés en avanzar con Corea del Sur”, y tras exponer que su país tiene interés en hacerlo, así como en flexibilizar las normas que impiden las negociaciones bilaterales en paralelo, se ceñirán a la regla del consenso que hoy rige al bloque.

“Ya dijimos que no nos vamos de ninguna mesa de negociación, que mantenemos las negociaciones y que en ellas queremos estar codo a codo con nuestros hermanos del Mercosur”, dijo Solá antes de aclarar: “Pero no queremos acelerar. Con pandemia el daño es aún mayor que antes y la incertidumbre continúa”.

El caso Corea

Con su aclaración, el ministro buscó desestimar la polémica que se generó hace un par de meses, cuando la Argentina amenazó con no participar de las negociaciones si se aceleraban los tiempos para acordar con Corea.

“No tenemos problemas con Corea como país y mucho menos como pueblo. El problema lo tenemos con Brasil y Uruguay en menor medida porque no quieren incluir un capítulo fitosanitario en las negociaciones. Bolsonaro, o mejor dicho Guedes (el ministro de Economía), tiene una posición absolutamente ideologizada en la que el acuerdo de libre comercio es un objetivo en sí mismo y no una herramienta para el desarrollo. Es hacer acuerdos de libre comercio sin importar con quién ni cómo, para qué o en qué condiciones. No estamos en contra de eso, pero la experiencia que tenemos puntualmente con Corea es que cuesta mucho entrar con productos alimentarios porque ponen barreras fitosanitarias que a la larga funcionan como barreras parancelarias, por eso proponemos un capítulo exclusivo para tratar eso”, dijo un funcionario de la Cancillería argentina al ser consultado sobre el asunto.

Carta en la manga

“Nos guardamos la posibilidad de establecer salvaguardas para nuestra industria. No vamos a acompañar, tampoco a obstruir. Tenemos esa carta para jugar si esto avanza, aunque Lacalle Pou fue bastante claro en el sentido de que si no hay voluntad de todos para acordarlo, más vale no seguir”, agregó la fuente argentina.

Durante el la cumbre, Solá aseguró que el bloque regional es una política de Estado: “Los gobiernos pasan y el Mercosur queda”.

El canciller insistió: “El Mercosur para nosotros es el proyecto político externo más importante de los últimos 30 años, que ha perdurado más allá de los gobiernos. A nivel global la identidad Mercosur tiene prestigio”.

Y fue entonces que habló de que “conectarse más y mejor, para nosotros, no es ni abrirnos inocentemente ni cerrarnos anacrónicamente. Consiste en no obligarse por razones ideológicas a una posición u a otra, sino en mirar estrictamente los objetivos nacionales y los objetivos del conjunto, los objetivos del grupo”.

Interconexión logística

“Somos gobernantes circunstanciales con distintas sensibilidades y componente ideológico distinto. No podemos estar cada 5 o 4 años variando el sentir y derrotero de nuestros pueblos por una vocación ideológica distinta”, dijo Lacalle Pou.

El mandatario uruguayo habló de profundizar “la interconexión logística”.

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, propuso profundizar la interconexión logística entre los miembros del Mercosur, y se refirió de modo particular a la hidrovía.

“Uruguay tiene vocación en lo que hace a la hidrovía, la del Paraná ha generado beneficios a Paraguay y queremos impulsar la del río Uruguay. Hablamos con Fernández y luego si eso funciona lo haremos con Bolsonaro. Tenemos un río esperándonos para el traslado de los productos y nuestra gente”, dijo a la prensa.

Lacalle Pou participó de la cumbre de presidentes del Mercosur en medio de la sorpresiva renuncia de su canciller Ernesto Talvi.

Al mismo tiempo que se sucedían las reuniones se supo que el reemplazante de Talvi será Fernando Bustillo, diplomático de carrera que hasta ahora se desempeñaba como embajador en España.

Viejo conocido y amigo personal

La designación de Bustillo tiene un condimento especial para la política bilateral: más allá de haber sido embajador ante nuestro país entre 2005 y 2010, el diplomático es amigo personal del presidente Fernández.

De hecho, el año pasado, cuando en medio de la campaña presidencial el candidato del Frente de Todos viajó a España se hospedó en la residencia de Bustillo y fue allí donde se reunió con políticos, empresarios e inversores.

Los presidentes de Bolivia, Jeanine Añez; de Chile, Sebastián Piñera; y de Colombia, Iván Duque –que también participaron de la 56 Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur- fueron testigos directos de lo que pasa en el bloque.

¿Cuánto de lo dicho sirve para tener una visión “mercorrealista” de la situación actual del bloque, y cuánto de eso permite proyectar cómo será el futuro inmediato del impredecible y golpeado Mercosur?

Las acciones y omisiones de los próximos meses ayudarán a entender si queda margen para que una mirada “mercorrealista” incluya una visión positiva sobre el bloque.