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El mundo está importando más: un 5,7% en 2017 respecto de 2016, medido en dólares corrientes.

Según un informe de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), las compras globales de bienes en 2017 a 17.800 billones de dólares, a las que deben sumarse los servicios (US$ 5090 billones), totalizando importaciones en todo el mundo por 22.927 billones de dólares.

Los números del año anterior superan a los de 2016 (US$ 20.392 billones) y los de 2016 (US$ 20.743 billones). Sólo quedan por debajo del récord histórico, registrado en 2014: US$ 23.255 billones.

“Hasta 2017, el comercio mundial ha lucido saludable, y en 2017 ha crecido holgadamente, elevándose en dólares corrientes en un 5,7% en relación a 2016, contribuyendo al dinamismo del comercio transfronterizo en el planeta”, señala el trabajo, tras agregar que las compras a terceros países “representan hoy el 29% del producto bruto mundial, mientras que en la Argentina apenas superan el 12% del PBI”.

La composición de las importaciones mundiales permiten entender los motivos de su crecimiento. Los principales componentes, a nivel mundial, fueron:

  1. Máquinas y aparatos eléctricos
  2. Máquinas y aparatos mecánicos
  3. Combustible
  4. Automotores
  5. Plásticos y sus manufacturas
  6. Piedras y metales preciosos
  7. Instrumentos ópticos, de fotografía y cinematografía
  8. Productos farmacéuticos
  9. Químicos orgánicos
  10. Manufacturas de fundición hierro y acero
  11. Aeronaves y sus partes
  12. Muebles
  13. Minerales metalíferos.

“Como puede observarse, la gran mayoría de los bienes importados en el mundo son bienes intermedios, o insumos dirigidos a la producción. Además, son relevantes los bienes de capital y las piezas, lo que muestra la relevancia en el mundo de las importaciones como componentes de la producción internacional y en las economías nacionales”, destaca el trabajo.

Las importaciones en el mundo se componen sobre todo de bienes (y servicios) utilizados en los procesos de producción que están internacionalizados, que se producen entre empresas internacionales directas (multinacionalizadas) o internacionales indirectas (empresas -muchas veces pymes- que pese a que actúan a escala local requieren insumos, bienes de capital o algún otro tipo de producto importado para la producción).

Así, el trabajo resume que en los últimos años, el 41% de las importaciones mundiales se compone de bienes intermedios, mientras 16% se compone de bienes de capital, 21% se compone de bienes primarios y 22% de las importaciones mundiales está integrado por bienes de consumo.

Producción encadenada

Que casi el 80% de las importaciones mundiales esté compuesto por bienes que (directa o indirectamente) se utilizan para la producción, está plenamente explicado por la existencia de las denominadas redes internacionales de producción (o cadenas globales de valor), formadas por empresas que se integran en procesos transfronterizos de inversión, alianzas, comercio y producción a través de vínculos de tracto sucesivo, auténticas arquitecturas vinculares, que en verdad conforman asociaciones fácticas entre compañías (algunas grandes, otras medianas o aun  pequeñas), que trabajan a través de contratos relacionales (generando redes vinculares crónicas).

“Estas empresas no operan a la vieja usanza de “proveedor-cliente” sino a través de mecanismos operativos sistémicos, que alimentan procesos productivos que comienzan en un país, siguen en otro, continúan en un tercero y finalizan en un cuarto o un quinto mercado, haciendo que de ese modo el comercio internacional active estos procesos en los que no existe sólo comercio, sino también alianzas internacionales entre empresas, inversión entre compañías relacionadas, conocimiento generado en conjunto también -y compartido-. Las importaciones en este sistema adquieren relevancia crítica”, subraya la CIRA.

“Lo que en el mundo ocurre hoy -argumenta el estudio- es que empresas en diversos mercados se vinculan a través de relaciones sistémicas, permanentes, retroactivas y retroalimentadas, relaciones regulares y complejas, operadas en conjunto a través de inversión, conocimiento compartido, alianzas, y comercio transfronterizo posterior, y por ello las importaciones en el planeta son mayoritariamente de bienes intermedios y bienes de capital”.

Argentina y las cadenas de valor

“En la Argentina, la participación en cadenas globales de valor es escasa”, puntualiza la CIRA.

Sin embargo, agregan que la matriz productiva argentina no escapa al fenómeno de la época: las importaciones, mayoritariamente compuestas por bienes de capital, piezas y partes, insumos o energía son requisito para la producción.

“Debe preverse que la Argentina irá acompañando seguramente a futuro una mayor inserción en cadenas internacionales de valor (regionales especialmente) lo que la llevará a incrementar en cantidad y calidad sus importaciones”, proyectan.

La Argentina es el segundo país en América Latina con la ratio más baja de importaciones sobre PBI, con un 13,8%. Brasil lidera está relación negativa para el comercio exterior con 11,6%. Mientras tanto, el mundo avanzó hacia una reducción de aranceles y ello ha hecho que las importaciones (entendidas como el comercio principalmente de insumos o bienes de capital para atender necesidades productivas) hayan crecido sostenidamente.

Las importaciones argentinas de bienes alcanzaron en 2017 la suma de 66.899 millones de dólares, según el INDEC. Esto implica que representaron 0,37% del total de las importaciones mundiales. Las compras externas estuvieron lideradas por las máquinas y aparatos eléctricos y sus partes (28% del total), seguidas por el material de transporte (22%), productos químicos (14%l) y minerales (9% del total).

“El nivel de importaciones (argentinas) en relación a la dimensión de la economía es bajo aún. Si se requiere inversión, crecimiento y calidad productiva, inexorablemente las importaciones crecerán en términos absolutos y relativos en el futuro inmediato”, sugiere el informe.

También destaca que la Argentina tiene una matriz importadora que ya refleja lo que ocurre en el mundo, es decir, el 80% de lo que se importa son bienes dirigidos a la producción (insumos, bienes de capital, piezas y partes, o energía). Por eso las importaciones han sido más altas en relación con el PBI cuando las tasas de crecimiento de PBI han sido más altas (por ejemplo, los primeros años del siglo 21).

Como si todavía hiciera falta aclararlo, los importadores advierten que el comercio exterior (exportaciones e importaciones, bienes y servicios) “es una parte de las relaciones internacionales económicas en su conjunto y que si la Argentina desea más inversión (doméstica o externa) tenderá inexorablemente a mayor apertura comercial” .