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No es la ideología, es la realidad. A 30 años de su nacimiento, el Mercosur vive su momento más turbulento, y sólo el desenlace indicará si se trataba de una crisis de crecimiento o de tipo existencial.

El reciente anuncio del presidente Luis Lacalle Pou sobre que Uruguay y China realizarán un estudio de prefactibilidad para evaluar la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países, no fue más que la confirmación de insinuaciones de los últimos meses.

“El Mercosur necesita dibujarse de nuevo porque la evolución tecnológica lo exigirá, no por la ideología del que gobierna o por el humor político de las centrales empresariales”, dijo Marcelo Elizondo durante la Conferencia de Comercio Internacional (CI21) organizada por la Cámara de Comercio y Servicios.

Efecto fatiga

Elizondo, prosecretario II de la CAC y uno de los analistas internacionales más reconocidos de la Argentina, participó del panel “30 años del Mercosur: aciertos, desaciertos y perspectivas” junto con Sandra Polónia Rios, Directora del Centro de Estudios e Integración e Desenvolvimento (Cindes) de Brasil; Aldo Centurión López, Coordinador general de Ciudadanos del Mercosur e investigador asociado al Centro de Análisis y Difusión de la Economía de Paraguay; e Ignacio Bartesaghi, Director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay.

“Lo que reclama Uruguay es más un efecto de la fatiga del Mercosur que un problema puntual, coyuntural o ideológico. El bloque exportó el año pasado la mitad de lo que había exportado 10 años antes. Es de la veintena de acuerdos comerciales del mundo el que menor ratio exportaciones/PBI tiene. Lo que está pasando con Uruguay, y con Brasil -que utiliza distintos instrumentos pero tiene el mismo propósito-, es que necesitan más internacionalidad para entrar en mejores condiciones a mercados externos”, explica Elizondo.

Razonable, pero…

Aunque admite que el reclamo de Uruguay es muy razonable, el Director de la Consultora DNI, hace una advertencia sobre el futuro.

Marcelo Elizondo

Marcelo Elizondo

“Sus productos están entrando en los mercados más alejados, como son los asiáticos, pagando un arancel que sus competidores no pagan. Asia representa el 32% de las importaciones mundiales y América latina el 3,2%, por lo que obviamente Uruguay mira a otros mercados. Además, es un agroexportador, por lo que si se dirige al Mercosur se encuentra con que no le puede vender a sus socios carne, lácteos o granos porque tienen el mismo perfil. Por lo que es lógico que quieran mirar a otros mercados, pero también es cierto que lo que Uruguay está haciendo no está permitido por el Tratado de Asunción, que en su artículo 1 establece que tanto la política arancelaria como la comercial, son comunes”, dice a Trade News.

¿Cuáles son las opciones? Si quieren lograr un permiso para negociar solos con China necesitan obtener consensos, responde Elizondo que cree que la administración de Lacalle Pou “está tensando la posición para obligar a conversar”, en un buen momento para hacerlo porque “la Argentina está con un gobierno un poco aturdido, y Brasil, en una posición de queja respecto del Mercosur”.

Si el bloque no habilitara ese permiso, en el futuro pueden sobrevenir tiempos de debilidad institucional para el acuerdo que sellaron Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay en 1991, admite.

“Si por ese reclamo -que es razonable- se termina forzando lograr algo que no se puede, vamos hacia una anomalía normativa que le hace muy mal al Mercosur y lo debilita. Y eso para la Argentina es muy malo, porque necesitamos estar en un Mercosur estable y consolidado, institucionalizado y que por lo tanto que se modernice. Si vamos a una situación de anomia perdemos todos”, enfatiza Elizondo.

Flexibilización

Desde Montevideo, Bartesaghi defiende la postura de su país.

Ignacio Bartesaghi

Ignacio Bartesaghi

“La decisión de Uruguay es continuidad del contexto que se viene dando en los últimos meses. No puede llamar la atención el anuncio del estudio de factibilidad conjunto con China para un TLC. Eso es ponerle nombre al camino de flexibilización que seguirá el país. Un estudio de factibilidad no viola el Mercosur. Se hará ese estudio de acá hasta fin de año. Esperemos que en ese ínterin Argentina asuma que tiene que aceptar esa flexibilidad en el Mercosur para seguir adelante y que ganemos todos. Y que Brasil siga sosteniendo a Uruguay, porque en el fondo es Brasil el que quiere que Uruguay avance para movilizar el Mercosur en la dirección de apertura al mundo”, explica el Director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay.

UruExit

“No creo que esto atente ni destroce al Mercosur ni que Uruguay tenga que seguir el camino del UruExit, sino el que está siguiendo al plantear a los socios algún tipo de flexibilidad para negociar bilateralmente a diferentes velocidades. Eso va a enriquecer y dinamizar el bloque. Con tiempo discutiremos lo que hay que discutir de los tratados originales, etc, pero en el mientras tanto hay que flexibilizar de hecho, luego se hará de derecho. Si no seguimos ese camino, el riesgo de quiebre es muy importante”, añade.

Y de inmediato asevera que “la situación es irreversible porque Uruguay está decidido a abrirse al mundo”, y que quiere hacerlo con el apoyo de los socios, respetando que cada uno pueda hacerlo a velocidades diferentes.

Bazar chino

Desde Asunción, Centurión López deja en claro que su visión es muy diferente al comentar que “el presidente uruguayo está ingresando en una zona conflictiva si se tiene en cuenta lo que indica el Acuerdo, y que en el caso de que se concrete el TLC con China generará controversias internas y externas”.

Aldo López Centurión

Según el economista, más allá del incumplimiento del Tratado de Asunción en el que está incurriendo, Uruguay firmaría un TLC con un país (China Continental) con el que Paraguay no tiene relaciones diplomáticas (sí con Taiwán).

“El estudio de factibilidad probablemente diga que en temas comerciales y económicos es beneficioso, pero en temas geopolíticos y de pertenencia al Mercosur está complicado. Deberían hacer un estudio de factibilidad de costos y beneficios de salir del Mercosur. El proceso del Brexit, con una economía grande y competitiva como la de Inglaterra está durando cinco años, con muchos daños a la propia sociedad. En el caso de Uruguay se trata de la economía 80 de mundo, China está entre el primer y segundo lugar. Son tamaños muy diferentes por lo que la influencia de un país tan grande será enorme en Uruguay y en el Mercosur. Tendremos un bazar chino. Uruguay tiene que pensar que no se puede vivir en dos mundos, y el tema de la influencia política puede ser muy importante teniendo en cuenta que el régimen no es democrático. Los países del Mercosur tendrán que tomar alguna iniciativa, ya que en este momento la iniciativa es de Uruguay”, dijo Centurión López.

Los cambios en Brasil

“Es cierto que durante las negociaciones con la UE, Brasil y Argentina cruzaron acusaciones respecto de quién era el más proteccionista y ponía barreras para evitar el cierre del acuerdo, pero hay que tener en cuenta que Brasil es un país muy grande y con visiones muy distintas”, responde Polónia Rios cuando se le pregunta sobre la postura predominante en su país respecto del bloque.

Sandra Polónia Ríos.

Sandra Polónia Ríos

La Directora del Cindes explica entonces lo cambios que se han registrado en su país.

“Desde 2016 se ha dado una convergencia más profunda en Brasil sobre la necesidad de tener mayor integración internacional, de abrir la economía a raíz de la preocupación porque estamos quedando al margen de las cadenas de valor, etc. Incluso en el sector empresarial empezaron a surgir algunos voceros que defendían el acuerdo con la UE y una integración más profunda. Hay una convergencia entre empresarios, expertos y políticos en eso de abrirse al mundo pero una gran diferencia en el cómo”, comenta.

Dice que, en general, los gremios empresariales como la Confederación General de la Industria y la poderosa FIESP (la Federación de Industrias del Estado de San Pablo), “defienden y apoyan” la negociación con la UE, pero no quieren oir hablar de la reforma del Arancel Externo Común (AEC) y la rebaja unilateral de aranceles. “Hay una fuerte oposición a la propuesta del gobierno brasileño de hacer esa reforma”, cuenta Polónia Rios.

¿Mercosur 60?

¿Cómo imaginan los especialistas el Mercosur en 30 años? ¿Seguirá existiendo el bloque, en qué condiciones?

Polónia Rios dice que le resulta difícil pensar que en 30 años no tendremos Mercosur, que estos cuatros países vecinos no tendrán un esquema de integración.

“Si no logra tener una integración profunda con sus vecinos, ¿cómo puede un país del tamaño de Brasil pretender mirar hacia afuera? El Mercosur seguirá, el tema es qué Mercosur, porque definitivamente no puede ser como el de los últimos 20 años”, opina Polónia Rios.

“Si dejara de existir, habría que afrontar el costo del fracaso, y sería un fracaso de todos, de los países socios y de sus 300 millones de habitantes”, asevera Centurión López desde Asunción.

Tras el tenso intercambio entre los presidentes de Argentina y Uruguay durante el encuentro para conmemorar el 30 aniversario del Mercosur, Lacalle Pou confirmó que su país avanza en el estudio de factibilidad con China para un TLC.

Cuenta regresiva

“El Mercosur festejará sus 60 años y seguirá viviendo, lo problemático es lo que quede de relevancia del bloque. Este proceso de integración tiene que ser un instrumento útil para el desarrollo”, arranca Bartesaghi.

Para el Director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay no es que Uruguay viola el artículo 1 del Tratado de Asunción por iniciar conversaciones con China, sino que esa violación ocurre todos los días con las medidas de cualquiera de los cuatro socios que atentan contra lo establecido.

“El Mercosur ha sido flexible siempre. Lo que queremos agregar ahora es un waiver, una decisión política que contemple que ya que no estamos avanzando con acuerdos comerciales porque no hay consensos básicos de con qué países avanzar, se le permita al país que más lo necesita una autorización”, dijo.

¿Cuánto margen temporal queda para esperar ese waiver? “A la flexibilización le quedan 6/7 meses de vida”, según Bartesaghi.

Cambios tecnológicos

“El Mercosur necesita dibujarse de nuevo, porque la evolución tecnológica te lo exigirá, no por la ideología del que gobierna o por el humor político de las centrales empresariales”, responde Elizondo.

¿Alguien sabe cómo será la economía en 30 años?, se pregunta. Y cita como ejemplo el caso del principal rubro del comercio entre Argentina y Brasil: el sector automotriz.

“En pocos años, no en 30, los autos serán eléctricos y no a combustión; serán conducidos por satélites y no por seres humanos: las automotrices los van a alquilar, no a vender; los autos serán computadoras con ruedas porque como nadie irá manejando te van a ir proveyendo de información sobre qué podés comprar con una promoción que la misma automotriz te dará sobre el negocio que está a 20 metros de donde estás pasando. Y nosotros tenemos un Mercosur que piensa en el porcentaje de autopartes para justificar el comercio intrazona en el paquete del acuerdo bilateral de Argentina y Brasil”, describe Elizondo.

El ex Director ejecutivo de la Fundación ExportAr agrega que mientras el mundo va hacia un comercio de intangibles, propiedad intelectual, servicios, de ecosistemas de empresas que estarán impulsando otro tipo de cosas, tenemos un Mercosur que habla de aranceles y comercio de bienes y que no prevé los servicios.