Con el fin de combatir la inflación, reducir los precios al público y forzar la competencia en el mercado entre jugadores con posiciones dominantes, el Gobierno dispuso la baja de aranceles en una amplia gama de productos.

Por ejemplo, en heladeras y lavarropas bajó los impuestos de importación del 35 al 20 por ciento; en neumáticos llevó el arancel del 35 al 16% y en insumos plásticos los redujo del 12,6 al 6 por ciento.

En el caso de los grandes electrodomésticos, la Argentina aplicaba el máximo arancel de importación permitido por la Organización Mundial del Comercio y, con esta reducción, se equipara al arancel aplicado por el Mercosur, forzando a la baja los precios al consumidor. 

Misma situación se da en los neumáticos destinados a camiones y buses cuyos precios al público, de acuerdo con las cámaras de transportistas, acumulan varios meses de incremento. Se apunta, de esta manera, a reducir los incesantes incrementos de los costos logísticos en el país. 


Imagen de portada: Andrea Piacquadio