Cuando la escasez de reservas empezó a arreciar, surgió China como principal financista de importaciones a través del mecanismo conocido como Swap.

Dentro de la contabilidad del Banco Central, se trata de alrededor de 5000 millones de dólares, con un cronograma estricto de vencimientos que, hasta ahora, habían sido renegociados.

Pero con el cambio de política, y un discurso explícito alineado con los Estados Unidos y lejano a China, la Argentina enfrenta vencimientos por poco más de 2900 millones a fines de este mes, al que se suma otro por casi 1940 millones el mes próximo.

Flexibilidad y disponibilidad

Mientras por un lado se flexibiliza sin pausa las regulaciones que pesaban sobre las importaciones y se opta un un sistema puramente informativo para planificar la necesidad de dólares en reemplazo del esquema restrictivo que caracterizó a las SIRA, la disponibilidad de divisas efectiva sigue siendo un conflicto.

De acuerdo con el economista Jorge Berciano, entre enero y abril, se concretaron (nacionalizaron) importaciones por US$ 17.777 millones: sólo menos de la mitad (48%) se pagaron efectivamente al exterior, y US$ 9268 millones se acumulan como deuda de operadores privados.

La disponibilidad de divisas para enfrentar estos pagos depende casi exclusivamente de la voluntad del agro por liquidar los dólares de las exportaciones, así como de su especulación por una eventual devaluación.

Margen

Si bien trascendió que el Banco Central contaría con recursos para hacer frente a los pagos del swap, la idea del Gobierno era poder contar con dólares frescos del campo que, no obstante, no estarían ingresando con el ritmo que se esperaba.

Esta situación obliga al gobierno de La Libertad Avanza a recurrir a la negociación pragmática, que podría implicar desandar ciertos dichos del presidente Javier Milei, o bien, entrar en concesiones amigables a China, como volver a poner en marcha la detenida construcción de las represas en Santa Cruz.

La negociación es, nuevamente, desigual y desfavorable para la Argentina: China siempre está interesada en obras de infraestructura: más allá de las represas, su interés también está en la red ferroviaria, y el aporte del material rodante correspondiente, así como también la participación en el dragado de la vía navegable troncal.