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Más desigualdad en todos los ámbitos. Desilusión de los jóvenes y falta de confianza en el futuro. Erosión de la cohesión social. Renovados desafíos para la democracia.

Los efectos del Covid-19 van mucho más allá de los tremendos números que se difunden a diario (la cuenta indica que en poco tiempo la cifra de contagiados llegará a 100 millones y habrá dos millones de personas muertas a causa del virus).

Sólo en el segundo trimestre de 2020, la pandemia hizo que se perdieran horas de trabajo equivalentes a 495 millones de empleos, el 14% de toda la mano de obra mundial.

Y si lo que pasa hoy es preocupante, más aún resulta mirar cómo serán el mediano y largo plazo si no se hacen cambios de fondo.

Como hace 16 años, el Foro Económico Mundial (WEF por su sigla en inglés), presentó la Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (EPGR), un trabajo que releva las opiniones y percepciones de más de 650 miembros de las diversas comunidades de liderazgo del Foro.

Los costos humanos y económicos del Covid-19 amenazan con anular años de progreso en reducción de la pobreza y la desigualdad, y debilitar la cohesión social y la cooperación globales. Imagen de Artikhun Rattanasritai/Pixabay

Junto con Marsh McLennan, SK Group y Zurich Insurance Group, y asesores académicos en la Universidad de Oxford, la National University de Singapur y la Universidad de Pensilvania, el WEF procesa y sistematiza las respuestas con el fin de analizar los principales riesgos a nivel internacional y clasificarlos en función de su nivel de impacto y el grado de incertidumbre que generan.

El pastor mentiroso

Tal como pasa en el relato infantil de “el pastor mentiroso”, el Foro advirtió al mundo sobre los peligros de las pandemias en las últimas 15 ediciones de la EPGR. Sin embargo, nadie pareció tomar nota del tema con el fin de preparase para afrontar la situación de la manera menos traumática.

En 2006, el Informe sobre Riesgos Mundiales alertó sobre las pandemias y otros riesgos relacionados con la salud.

Entonces, se mencionaba el peligro de que una “gripe letal, cuya propagación se viera facilitada por los patrones de viaje a nivel mundial y no fuera contenida por mecanismos de alerta insuficientes”, podría transformarse en una amenaza aguda.

Las repercusiones incluirían “un grave deterioro de los viajes, el turismo y otras industrias de servicios, así como de las cadenas de suministro de fabricación y venta al por menor”, mientras que “el comercio mundial, el apetito de riesgo de los inversores y la demanda de consumo” podrían sufrir daños a más largo plazo.

Infodemia

Un año después, el informe presentaba un escenario de pandemia que ilustraba, entre otros efectos, el papel amplificador de la “infodemia” en la exacerbación del riesgo principal.

En ediciones posteriores se insistió en la necesidad de desarrollar colaboración mundial ante la resistencia a los antimicrobianos (8ª edición, 2013), se abordó la crisis del ébola (11ª edición, 2016), las amenazas biológicas (14ª edición, 2019) y los sistemas sanitarios sobrecargados (15ª edición, 2020), entre otros temas.

Hasta que, finalmente, en 2020, el Covid-19 mostró en todo su esplendor lo que implica hacer caso omiso de la preparación y análisis de riesgos a largo plazo.

“Ahora que los gobiernos, las empresas y las sociedades comienzan a resurgir tras la pandemia, deben apresurarse a crear nuevos sistemas económicos y sociales que mejoren nuestra resiliencia colectiva y capacidad de respuesta a impactos y que, a la vez, reduzcan la desigualdad, mejoren la salud y protejan al planeta”, dijo Saadia Zahadi, directora general del WEF.

“En 2020, el riesgo de una pandemia mundial se hizo realidad, algo que este informe ha estado destacando desde 2006. Sabemos lo difícil que es para los gobiernos, las empresas y otros resolver esos riesgos a largo plazo, pero la moraleja es que todos nosotros debemos darnos cuenta de que ignorarlos no reduce la probabilidad de que ocurran”, agregó.

Categorización

“La pandemia de Covid-19 no sólo ha cobrado millones de vidas, también amplió las desigualdades digitales, económicas y de salud”, destaca el informe de 97 páginas en el que por primera vez se califican los riesgos de acuerdo con el momento en que representarán una amenaza crítica para el mundo según la percepción de los encuestados:

  • Peligros evidentes y presentes (0 a 2 años). Revelan inquietud por las vidas y los medios de subsistencia, entre ellos las enfermedades infecciosas, crisis laboral, desigualdad digital y desilusión en la juventud.
  • A mediano plazo (3 a 5 años). Los encuestados creen que el mundo se verá amenazado por riesgos económicos y tecnológicos con repercusiones que pueden tardar varios años en materializarse, como estallidos de burbujas de activos de capital, colapso de la infraestructura informática, inestabilidad de precios y crisis de deuda.
  • Amenazas existenciales (5 a 10 años). Las preocupaciones predominantes a largo plazo son las armas de destrucción masiva, el colapso de los Estados, la pérdida de biodiversidad y los avances tecnológicos adversos.

Sin vacuna climática

“El mayor riesgo a largo plazo sigue siendo no actuar respecto al cambio climático. No hay vacunas contra los riesgos climáticos, así que los planes de recuperación postpandemia deben enfocarse en que el crecimiento se alinee con las agendas de sustentabilidad para una mejor reconstrucción”, advirtió Peter Giger, Director global de Riesgos de Zurich Insurance Group.

En el informe del WEF, los “climas extremos” (sequías, inundaciones, etc) son considerados los riesgos de mayor probabilidad de ocurrencia en esta década. Imagen de Jody Davis/Pixabay

Efectivamente, los riesgos ambientales dominan la perspectiva de la próxima década en cuanto a impacto y probabilidad y la preocupación que se transmite en el documento se refiere a que las fracturas sociales, la incertidumbre y la ansiedad dificultarán más la coordinación necesaria para enfrentar la degradación continua del planeta.

Según el informe, los “climas extremos” (sequías, inundaciones, etc) son considerados los riesgos de mayor probabilidad de ocurrencia en esta década, junto a la “concentración del poder digital, la desigualdad digital y la falla de los sistemas de ciberseguridad”, mientras que los “de más alto impacto” seguirían siendo las enfermedades infecciosas.

Retroceso

La EPGR señala que es probable que la pandemia cree nuevas barreras para el progreso individual y colectivo, ya que el mundo se enfrenta a la repentina interrupción de las interacciones sociales, la ampliación de la brecha digital, los cambios bruscos en los mercados y el comportamiento de los consumidores, la pérdida de la educación y el empleo, con desafíos extra para la democracia y las relaciones internacionales.

El impacto de la pandemia en los medios de subsistencia ha sido “catastrófico”, según el documento, especialmente para quienes no tienen ahorros, perdieron sus empleos o sufrieron recortes salariales.

“En el segundo trimestre de 2020 se perdieron horas de trabajo equivalentes a 495 millones de empleos -el 14% de toda la mano de obra mundial-”, y al momento de redactar el informe se esperaba que sólo la mitad se hubiera recuperado a finales de año.

Los datos del trabajo indican que la zona del Euro y América latina serán las que registren mayor contracción en 2020, y que se espera que sólo 28 economías hayan crecido en 2020, siendo China el único país del G-20 entre ellas.

“En los países de renta baja y media-baja, las malas condiciones de trabajo y la falta de protección social podrían agravar el impacto sobre los 2000 millones de trabajadores informales del mundo”, se explica.

Sistemas educativos frágiles

La educación ocupa un lugar muy relevante en el estudio. Se menciona que el cierre de escuelas agravó las desigualdades de los jóvenes entre las sociedades y dentro de ellas y se analizan los desafíos sin precedentes que el sistema educativo mundial debió afrontar en 2020.

Durante la primera oleada de cierres por pandemia, el 80% de los estudiantes de todo el mundo no acudieron a la escuela, ya que la enseñanza tradicional en las aulas quedó paralizada.

Al menos el 30% de la población estudiantil mundial no pudo seguir con su educación de manera virtual por falta de acceso a la tecnología. Imagen de Yogendra Singh/Pixabay

A pesar de la adaptación mundial para la enseñanza a distancia a través de la televisión, la radio e Internet, hubo marcadas diferencias regionales en cuanto a la capacidad: al menos el 30% de la población estudiantil mundial carecía de la tecnología para participar en el aprendizaje digital y de transmisión.

Respecto de la digitalización, Giger dijo que “la aceleración de la transformación digital promete grandes beneficios, como por ejemplo la creación de casi 100 millones de nuevos puestos de trabajo para 2025”, pero que al mismo tiempo, la digitalización puede desplazar a unos 85 millones de puestos de trabajo y, debido a que el 60% de los adultos aún no tiene habilidades digitales básicas, existe el riesgo de ampliar las desigualdades existentes.

Cambios en las empresas

“Las secuelas económicas y sociales del Covid-19 tendrán un impacto profundo en la manera en que las organizaciones interactúan con sus clientes y colegas mucho tiempo después del despliegue de las vacunas. A medida que las empresas transforman sus lugares de trabajo, están surgiendo nuevas vulnerabilidades“, comentó Carolina Klint, líder de Gestión de Riesgos para Europa Continental de Marsh.

Añadió que la digitalización rápida está aumentando exponencialmente las exposiciones cibernéticas, la alteración de la cadena de suministro está alterando radicalmente los modelos de negocios, y un aumento en los problemas de salud graves ha acompañado al cambio de los empleados hacia el trabajo a distancia.

Por su parte, Lee Hyung-hee, presidente del Comité de Valor Social de Grupo SK, consideró que la pandemia fue una prueba de esfuerzo que sacudió las bases de las economías y las sociedades de todo el mundo y que para reconstruir la resiliencia a perturbaciones sistémicas se necesitará financiamiento considerable, cooperación internacional y mayor cohesión social.

“La resiliencia también dependerá del crecimiento continuo de la conectividad en todo el mundo, pues sabemos que las economías que se digitalizaron primero tuvieron un desempeño relativamente mejor en 2020″, señaló.

“Sin embargo, si la implementación continua del 5G y la inteligencia artificial emerge como un motor de crecimiento, debemos apresurarnos a reducir las brechas digitales y abordar los riesgos éticos”, concluyó.

Actuar en lugar de reaccionar

El reporte reflexiona en otro de sus capítulos sobre las respuestas al Covid-19 y bosqueja lecciones diseñadas para reforzar la resiliencia global.

Esas lecciones incluyen formular marcos analíticos, promover a gestores de riesgos, generar confianza mediante una comunicación clara y consistente, y crear nuevas formas de asociación.

Los riesgos principales descritos en el informe se complementan con recomendaciones para ayudar a los países, a las empresas y a la comunidad internacional a actuar, en lugar de reaccionar, frente a los riesgos interrelacionados.

El trabajo termina con una descripción general de los “riesgos de frontera”: nueve eventos de alto impacto y baja probabilidad obtenidos de previsiones de expertos, como la alteración geomagnética, las guerras accidentales y el aprovechamiento de interconexiones entre cerebros y máquinas.