Hace cuatro años, la Argentina cumplía su primer mes de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Hoy parece ya uno de los recuerdos más amargos y tristes para todos. Pero en términos económicos y en la frialdad de los números, ese recuerdo se vive hoy de una manera muy presente. 

La industria argentina registró en marzo una marcada caída interanual, que en algunas actividades, resultó similar a los registros del inicio del confinamiento de aquel fatal 2020.

De acuerdo con el último Índice de Producción Industrial que elabora FIEL, en el primer trimestre de 2024 todos los sectores acumularon un retroceso en la comparación con el año anterior, con las mayores caídas registradas entre los bienes de capital y los de consumo durable. 

Es cierto, en marzo los números fueron mejores que en febrero, y hubo un leve repunte. Pero FIEL señala que no hay señales que permitan prever una reversión de la actual recesión industrial.

Todas las ramas

El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en marzo una caída interanual de casi un 14%. Es más, todas las ramas industriales acusaron  retrocesos en su actividad en relación con el mismo mes del año pasado.

La mayor caída está en el sector de producción de minerales no metálicos y en la venta de materiales de la construcción. De hecho, el despacho de cemento (un termómetro de la actividad de la construcción) acumula ya un año de retroceso, con una marcada aceleración desde noviembre pasado. 

Por su parte, las industrias metálicas básicas fueron afectadas en marzo por medidas gremiales, lo que complicó aún más a un sector donde Acindar, la principal empresa del rubro, decidió frenar la producción para adecuarse al nivel de ventas. Todo esto terminó en una fuerte desaceleración de la producción siderúrgica. 

En tanto, la industria automotriz, líder fabril de los últimos tres años, vio en marzo una profunda caída y un importante recorte de la producción, exportación y patentamiento de autos y utilitarios. 

Las terminales siguen con problemas para recibir insumos importados, pero su mayor conflicto es adecuar la producción porque no sólo caen las ventas internas sino que también cedió la demanda de exportaciones a Chile, Perú, Colombia y México. 

Ránking

En tercer lugar, la industria metalmecánica observó caídas generalizadas en todas sus ramas y también debió aplicar cronogramas de trabajo reducidos y paradas técnicas para abril, sobre todo en línea blanca.

El retroceso en la actividad industrial alcanzó también a los alimentos y bebidas. Sólo la producción de soja se desmarca un poco del escenario gracias a una mayor cosecha que el año anterior, aunque tampoco a niveles esperados. 

En el ránking de caídas lo encabeza la industria de minerales no metálicos, con una caída del 31%, seguida por la industria automotriz con un derrumbe del 23%, las industrias metálicas con un recorte de 17.1% y la metalmecánica con un retroceso del 16%.

Con estos datos, la conclusión de FIEL es lapidaria: “La industria registró en marzo una marcada caída interanual, que en algunas actividades resultó similar a los registros del inicio del confinamiento en 2020”, señaló la consultora, tras concluir que “en el corto plazo no hay señales ni motores que apuntalen una acelerada reversión de la actual recesión industrial”.

Con un campo que debió realizó un rebaje de quinta a cuarta, y una industria que sigue marcha atrás, los ingresos para el Gobierno seguirán ajustando por la vía de una mayor reducción del gasto y una apuesta fuerte por la energía y el litio y, por qué no, por una nueva oleada de inversiones que entiendan el nuevo contexto que Milei pretende instalar.


Imagen de portada: Imagine AI