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Necesario pero insuficiente: el acuerdo entre Estados Unidos y China no alcanzará para reactivar el comercio internacional en 2020. Según datos de Coface, la actividad sólo crecerá 0,8% durante este año, y las principales amenazas para las empresas provendrán de cuestiones políticas y medioambientales.

No se prevé que el crecimiento global, que el año pasado se contrajo 0,75 puntos porcentuales por las incertidumbres comerciales, experimente una recuperación en 2020.

Los datos surgen de la Guía de Riesgo País y Sectorial 2020 que Coface -referente en seguros de crédito, gestión de riesgos y economía global- presentó hace unos días.

Durante la Conferencia de Riesgo País realizada en París, Julien Marcilly, Economista Jefe de Coface, analizó las principales amenazas para la economía global durante este año.

Los cálculos indican que el mundo pasará del 2,5% de 2019 a un 2,4% de crecimiento en 2020.

Insolvencias corporativas

El Grupo francés anticipa que las insolvencias corporativas aumentarán en el 80% de los países sobre los que se realizaron esos pronósticos este año, entre los que se incluyen Estados Unidos (3% en 2020); Reino Unido (3% en 2020, tras un incremento acumulativo de 17% desde el referéndum de 2016); Alemania (2%) y Francia (1%).

En general, Coface pronostica un aumento de las insolvencias globales de 2%, en línea con 2019.

Escudo proteccionista

El año pasado estuvo caracterizado por el aumento del proteccionismo (se implementaron más de 1000 medidas en todo el mundo) y la primera contracción del comercio global en diez años.

Para este, las perspectivas no son mucho más alentadoras. Las proyecciones se Coface indican que el comercio internacional sólo crecerá 0,8% en 2020, y los especialistas coinciden en que la tregua entre EE.UU y China no restituirá la confianza corporativa ni impulsará la industria o el comercio mundiales, ya que sólo el 23% de las medidas proteccionistas adoptadas entre 2017 y 2019 afectan a esos dos países.

El aumento del proteccionismo es una tendencia global y perdurable, a la que las empresas deben adaptarse, advierte el trabajo.

La metalurgia se resiente; la construcción prospera

Las incertidumbres relacionadas con las medidas proteccionistas contribuyen a la volatilidad de los precios de las commodities, especialmente en agricultura, metalurgia y petróleo.

Según los modelos de previsión de Coface, el precio del acero seguirá cayendo en los próximos seis meses, influyendo en las empresas del sector.

Se espera que este año el crecimiento en China – que representa la mitad de la demanda global de acero– sólo alcanzará el 5,8%.

Por su parte, la evaluación del riesgo para el sector metalúrgico ha sido degradada en 5 países, incluidos Estados Unidos e Italia.

Además, el persistente bajo nivel de los precios del petróleo, a pesar de las incertidumbres geopolíticas (el barril de Brent estará en una media de 60 en 2020, tras 64 dólares en 2019) perjudicará a algunos productores endeudados, especialmente en Estados Unidos.

En el lado positivo, el sector de la construcción se está beneficiando de las políticas monetarias expansionistas: su evaluación ha sido revisada al alza en 4 países (incluidos Brasil y Turquía).

En total, Coface revisó a la baja 22 sectores y 8 al alza en este trimestre, reflejando el significativo aumento de los riesgos para la economía.

Tensión social global

Este año, los principales riesgos para las empresas no serán económicos.

El final de 2019 estuvo marcado por la proliferación de tensión social en todo el mundo, con diferentes niveles de intensidad.

Esa tendencia fue anticipada, a comienzos de 2019, por el Índice de Riesgo Político de Coface que alcanzó un máximo histórico.

Para 2020, este indicador pronostica un elevado riesgo social en países de África, Oriente Medio, Asia Central e incluso, Rusia.

Además, desde 2019, el descontento social se ha manifestado por las crecientes demandas de protección medioambiental.

Los riesgos medioambientales presentan un amplio rango de efectos sobre el crédito corporativo: mayor frecuencia de riesgos físicos (desastres naturales derivados del cambio climático), y también de riesgos de transición (regulaciones nuevas y más estrictas, cambios en los estándares de consumo).

En lo que respecta a estos últimos, los efectos de las políticas contra la contaminación en el sector automotriz en India o en el transporte marítimo mundial deberán ser vigilados este año.

Foco en el medioambiente

Coface presta una especial atención al análisis de esas dos categorías de riesgo medioambiental.

Economías emergentes: el riesgo país vuelve a cobrar protagonismo.

El crecimiento en los países emergentes debería acelerar ligeramente a lo largo de 2020 (3,9% frente a 3,5% en 2019).

No obstante, la deuda pública ha alcanzado un nivel máximo histórico para estos países y está aumentando en todas las regiones, excepto en Europa Central y Oriental.

En Latinoamérica, el nivel de endeudamiento es más elevado que a finales de los 90, un período marcado por las recurrentes crisis de deuda.

En África, la deuda pública se encuentra en un nivel cercano al observado unos quince años atrás: un período caracterizado por las anulaciones de préstamos por parte de los acreedores internacionales y bilaterales.

Para las empresas de estas regiones, esto significa un probable aumento de los pagos atrasados del Estado y de las grandes empresas estatales para este año.

Buena noticia

La única buena noticia es que la estructura de la deuda de los países emergentes es, a grandes rasgos, más favorable que hace veinte años, ya que el 80% de la misma se encuentra denominada en moneda local.

n este entorno tan delicado y volátil, donde las economías se ven afectadas por las adversidades, se han revisado a la baja las evaluaciones de 4 países: Colombia, Chile, Burkina Faso y Guinea. Y 6 han sido revisadas al alza: Turquía, Senegal, Madgascar, Nepal, Maldivas y Paraguay.

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