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Si cuando el 14 de mayo anunció que dejaría su cargo como Director General de la OMC el 31 de agosto -un año antes de la fecha en la que debía concluir su mandato-, Roberto Azevêdo sorprendió a todos, qué decir de lo que ocurrió el 19 de agosto, cuando PepsiCo anunció que el 1 de septiembre asumiría como Vicepresidente Ejecutivo y responsable de Asuntos Corporativos y Comunicaciones.

“Azevêdo se encargará de reforzar los esfuerzos de PepsiCo en sus relaciones con gobiernos, entidades reguladoras, organizaciones internacionales y partes interesadas no gubernamentales”, dijo el comunicado de la multinacional para anunciar que el diplomático brasileño estrenaría el puesto, recién creado.

Fortalecimiento público-privado

Entonces llegó la respuesta del aún DG de la OMC: “Estoy encantado de unirme a PepsiCo en un momento en el que el fortalecimiento de las relaciones entre las empresas, los gobiernos y la sociedad es esencial para generar crecimiento durable e inclusivo a largo plazo”, dijo Azevêdo.

Las reacciones no tardaron en llegar. Muchos expresaron sus críticas por lo bajo y otros, como el ex presidente del Órgano de Apelación de la OMC Ricardo Ramírez, lo hicieron de modo público y sin medias tintas.

Oportunismo

“El señor Azevêdo decidió dejar el puesto de manera oportunista, cuando la organización está hundida en su peor crisis”, declaró Ramírez a la agencia EFE.

“Siempre he pensado que él nunca tuvo un verdadero interés por sacar adelante la organización y esto únicamente lo confirma”, agregó el experto, catedrático en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Según EFE, Ramírez se mostró de acuerdo con la necesidad de que se instituya una regla en la OMC y otras organizaciones multilaterales para regular el paso de un alto cargo al sector privado.

Eso y el hecho de que Azevêdo no “haya blanqueado” sus planes son los dos puntos que generan más resquemores.

Otros motivos

Cuando hizo pública su decisión de abandonar el cargo con un año de anticipación, el diplomático brasileño habló de “motivos personales” (explicó que entre la cuarentena y una reciente cirugía de rodilla había tenido más tiempo del habitual para reflexionar), y que buscaba evitar que el proceso de selección de su sucesor perturbara la preparación de la XII Conferencia Ministerial de la OMC, prevista para julio de 2021 (coincidiría con los plazos para definir a su reemplazante).

Entonces, muchos cuestionaron si era el mejor momento para “abandonar el barco”, en medio la fuerte tormenta que azotaba a la OMC –con el presidente Donald Trump como uno de sus principales atacantes– y la irrupción del Covid-19 que había dejado al mundo entero en cuarentena.

Luego, con el dato de su pase a PepsiCo, la molestia aumentó. Es más, un diplomático acreditado en Ginebra recordó que en febrero, Azevêdo fue a EE.UU. para participar de una conferencia organizada por la Asociación de Comercio Internacional de Washington, que no se reunió con Trump (se habían encontrado el mes anterior en Davos), y que el viaje incluyó una escala en Nueva York (sede de la casa central de PepsiCo) de la que no se comunicó actividad oficial alguna.

La mirada desde el barrio

Trade News consultó sobre el asunto a expertos latinoamericanos en comercio internacional.

Ignacio Bartesaghi, Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica de Uruguay, y especialista en comercio internacional, procesos de integración y relaciones internacionales, se suma al grupo de los que proponen instrumentar algún tipo de regulación para esos “pases”.

“PepsiCo es líder mundial en el impulso de colaboraciones e inversiones significativas, centradas en la mejora de nuestra sociedad y nuestro planeta. Junto con el equipo de liderazgo, espero ayudar a PepsiCo a continuar creando cambios positivos e impactantes a medida que integramos y avanzamos en nuestra estrategia comercial global”, dijo Roberto Azevêdo.

“Lo de Azevêdo es algo muy particular. Me parece bien que se regule porque no parece razonable que una persona de esa jerarquía pase así al sector privado, a una multinacional de estas características. Esto tiene que ver con influencias, con información. Me parece llamativo y grave”, evaluó.

Tiempos de cambio

Desde Montevideo, Bartesaghi admitió que era posible pensar que dejaba el cargo de forma adelantada porque no tenía el apoyo de EE.UU., veía que no había tenido éxito frente a la crisis de la OMC y la cancelación de la Conferencia Ministerial en Kazajistán había generado un derrumbe acelerado que afectó aún más el proceso de deterioro de la OMC.

“Le abría la puerta a no trabar un año más lo que había que iniciar ya, que es la discusión sobre la reforma de la OMC. Porque la OMC necesita una reforma, y grande, como también deben ser reformados Naciones Unidas y el Mercosur. Estamos con una lógica de institucionalidad que arrancó en la posguerra. Creíamos que con eso podíamos mantenernos sin cambios, especialmente los actores centrales creyeron eso, pero ahora se dieron cuenta de que no”, explica.

Nuevo espíritu y renovación

“En ese contexto uno puede imaginar que está bien que deje el cargo para avanzar con el nuevo espíritu y la renovación, pero lamentablemente parece ser que esa no fue la razón por la cual dejó el puesto, porque se va a una multinacional y eso es gravísimo porque con eso se  pierde un espacio de un latinoamericano -y de un país como Brasil- que podría reflejar los intereses de los países en desarrollo en la reforma de la OMC. Se deja un espacio vacío en un momento clave por alguien que termina yéndose a una multinacional con lo que eso implica respecto del manejo de influencias, información, del manejo de lo público/multilateral y lo privado”, se explayó Bartesaghi.

“En sus primeras declaraciones hablaba de algo personal, de un desgaste, incluso en una nota que dio desde Ginebra decía que estaba cansado y que la pandemia lo había hecho reflexionar, ok. Es personal y tiene derecho a hacerlo, pero después termina aceptando un cargo en una multinacional, de forma muy rápida. Es llamativo, genera molestia y debería ser regulado”, sostuvo.

Puertas giratorias

Diana Tussie, Directora de la Maestría en Relaciones Internacionales de Flacso, opina en el mismo sentido.

“Dijo que dejaba el cargo por motivos personales. Se supo de un duro enfrentamiento con Trump pero sorprendentemente el timing le dejó la cancha libre. Sobre llovido mojado, una semana antes de dejar el cargo anuncia su incorporación a Pepsi. Ojalá la permisividad de puertas giratorias se puede regular como sugirió Ramírez, dado que esta es una práctica muy común, sobretodo en finanzas. Esta es la primera vez que se abre la puerta que va desde la OMC al sector privado”, comentó.

Por el contrario, Welber Barral cree que Azevêdo “hizo un cálculo correcto teniendo en cuenta la situación de la OMC”.

Según el ex secretario de Comercio Exterior de Brasil, Azevêdo “estaba presionado por EE.UU., Trump llegó a amenazar con retirar al país de la OMC, y sabía que no pasaría nada relevante en su último año. Más allá de que su salida anticipada evitaba una larga campaña de otros candidatos”.

Respecto de su “movida al sector privado”, Barral no ve motivos para el malestar. “Fue siempre un diplomático ejemplar, tenía ya varias propuestas por su competencia y estaba cerca de su jubilación como diplomático de carrera en Brasil”, concluyó.