El gobierno de Lula en Brasil dio marcha atrás definitiva con la privatización de la Autoridad Portuaria de Santos, un proyecto que había sido puesto en marcha por el ex presidente Jair Bolsonaro.

No obstante, dio un paso adelante en la renovación del contrato de concesión de uno de los principales jugadores del puerto, Brasil Terminal Portuario (BTP), antes de su vencimiento.

Con la venia del Tribunal de Cuentas de Brasil, el Ministerio de Puertos y Aeropuertos tomó la concesión, la revisó y la extendió por 20 años a partir de 2027, ca cambió de una inversión por US$ 300 millones en infraestructura y equipamiento para aumentar su capacidad operativa en un 40 por ciento.

BTP es un joint venture de dos de los principales jugadores del mundo marítimo portuario: APM Terminals, el brazo portuario de Maersk, y Terminal Investment Ltd (TIL), que es la división que opera terminales de contenedores del principal armador del mundo, MSC.

Compromiso

El nuevo contrato implica una mudanza que agregará más de 23.000 m2 para mejorar el acceso de camiones, con lo que la superficie total de la terminal superará los 454.000 m2.

BTP está presente en el Puerto de Santos desde 2013 y, luego de años de pedir una ampliación de su contrato -que incluyó además la negativa a Maersk a instalar una nueva terminal en el principal complejo portuario sudamericano- logró el aval para su ampliación.

De acuerdo con la prensa especializada, el compromiso privado incluye nuevos equipos, mejoras edilicias, automatización de los gates y cuatro nuevas grúas. A su vez, se incrementarán los enchufes para contenedores reefer de 2128 a 3500, y se proyecta un aumento de capacidad de 1,4 a 2 millones de TEU por mes.