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Juan Carlos Schmid puso en pausa su estilo moderado y criticó con severidad a la oposición por no aprobar el Presupuesto 2022. Su malestar no se limitó a la actitud política de la oposición, sino que se sustentó en el impacto que la situación tendrá en obras que considera clave para el desarrollo económico, industrial y el empleo, como la obra del Canal Magdalena.

Juan Carlos Schmid

El secretario general de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval (que agrupa a la casi totalidad de los gremios del sector) y líder del Sindicato de Dragado y Balizamiento, dijo que la actitud “de la oposición de hoy, que fue gobierno de ayer”, al no aprobar el presupuesto, “dejó al desnudo sus intenciones: desfinanciar al Estado, sostener el marco actual de injusticia social, frenar el desarrollo, sustraer a la Argentina de cualquier proyecto emancipador sustentado en la producción industrial y el rol del Estado”.

“La oposición en Argentina elige el camino cortoplacista, donde impera la mezquindad por encima del bien común. Esa decisión política se enlaza con una lógica de continuidad ideológica que tiene raíces en el programa diseñado por Martínez de Hoz”, fustigó el sindicalista.

“Es un acto de soberbia política, de despreocupación social”, continuó, tras justificar que el presupuesto “representa (…) el programa económico que en este contexto necesita imperiosamente recostarse sobre la producción, el desarrollo y la integración social”. “Vaciar de recursos al Estado es lo mismo que hicieron sus agentes cuando gobernaron el país en el período 2015-2019”, subrayó.

Impacto en el Magdalena

Schmid planteó de esta manera los interrogantes que se abren en torno a la concreción del Canal Magdalena, que contaba con una partida específica este año, más allá de la partida plurianual aprobada el año anterior, pero que había sido ajustada en este proyecto a partir de nuevos estudios que permitieron tener más detalle en materia de las obras de apertura de canal, volumen de dragado y costo del mantenimiento.

“Independientemente de las discusiones abiertas sobre el dragado, lo real y concreto es que la construcción del Canal anima el debate sobre la situación del comercio exterior y el rol del Estado en las vías navegables, así como expone la imperiosa necesidad de retomar el impulso para la gestación de la flota mercante nacional”, dijo Schmid, tras agregar que “esta construcción demandará ejecutar una matriz de conocimiento para poner en valor la escala de infraestructura que se torna indispensable para el desarrollo del Canal”.

Presupuesto al margen, lo cierto es que el Gobierno entró en una impasse con el tema del Canal Magdalena: luego de una motorización política y mediática como pocas veces se vio (el tema se instaló en agenda en tiempo récord), el Ministerio de Transporte no logró avanzar con el llamado a licitación, pese a contar con el último detalle necesario para hacerlo, como el resultado del informe ambiental. La Administración General de Puertos entregó todos los informes en junio de este año.