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Es “muy probable” que algunas navieras quiebren en los próximos dos años.

Un informe presentado recientemente por el Foro Internacional del Transporte (ITF), de la OCDE, en el que evalúa el impacto del coronavirus en el transporte marítimo de contenedores, muestra un panorama desolador para esta industria y reabre el debate sobre la conveniencia o no de que las administraciones acudan a su rescate con fondos públicos.

Los últimos datos aportados en el documento muestran que los volúmenes del comercio mundial de contenedores disminuyeron un 8,6% en febrero. Una caída que “será probablemente mayor” en los próximos meses y que agravará la delicada situación de estas empresas antes de la pandemia. En el tercer trimestre de 2019, las catorce principales navieras acumulaban una deuda de US% 95.000 millones.

Ayuda estatal

Con estos elementos, ITF considera “probable que en los próximos meses las navieras busquen más ayuda del gobierno”. Y, a la vez, que los gobiernos puedan estar dispuestos a rescatar a estas empresas con el objetivo de que no se ponga en riesgo la cadena de suministro durante la actual pandemia. “Sin embargo, este escenario plantea una serie de preocupaciones”, considera este organismo de la OCDE.

El primer problema que observa es que “la perspectiva de que un rescate aumenta la toma de riesgos de las empresas hasta niveles que se considerarían insostenibles si no hubiera rescates”.

El estudio recuerda que, pese a la excepción de Hanjin en 2016, las navieras han contado con apoyo por parte de las administraciones en la historia reciente y considera que estas políticas “han alentado esta toma de riesgos”.

El estudio reconoce, además, un problema para la competencia, ya que estas ayudas públicas a empresas de transporte marítimo de contenedores “corren el riesgo de ser injustas con respecto a las empresas de transporte marítimo que tienen bajos niveles de deuda”.

Traslado del riesgo

ITF se refiere también a riesgos externalizados, ya que considera que las navieras “han trasladado no solo el riesgo de quiebra al sector público, sino también los riesgos del cambio climático, los riesgos para la salud derivados de la contaminación atmosférica y los riesgos de financiación de la infraestructura pública”.

En opinión de este organismo, la externalización de los riesgos se ha visto facilitada por las exenciones fiscales del combustible de los buques, la falta de inclusión del transporte marítimo en las iniciativas de fijación de precios del carbono y las “generosas” exenciones por parte de los puertos.

“La empresa naviera puede reducir sus costos, pero en el proceso aumenta los costos para la sociedad”, sostiene el informe.

El tercer riesgo que se presenta en este debate es la “carrera hacia el abismo” que han llevado a cabo los gobiernos para proteger sus flotas de contenedores con las subvenciones y las exenciones fiscales más generosas.

“Según esta lógica, el apoyo temporal para capear una crisis se convierte en permanente; las medidas de apoyo de un país invitan a otros a igualarlas o superarlas; y algunos países ampliarán sus medidas de apoyo para aumentar la competitividad de su sector naviero”, asegura el documento.

Ayudas de un Estado y los buques registrados en otro

ITF advierte, además, de las pocas condiciones que se exigen a las navieras a pesar de contar con este apoyo público. Esta permisividad genera situaciones “paradójicas”, en las que las navieras piden apoyo gubernamental a pesar de que registran sus buques en otros países para evitar los impuestos o las reglamentaciones laborales.

El organismo de la OCDE concluye el informe reclamando a los gobiernos que aprovechen el impacto de esta crisis para resolver las ineficiencias de este sistema de ayudas. Propone, en concreto, que pongan fin a las lagunas fiscales, que reduzcan las exenciones e introduzcan el sistema de precios del carbono para el transporte marítimo.

“Podrían estimular un modelo de transporte marítimo de contenedores más resistente a las crisis que incluya condiciones claras en cuanto al valor que el sector crea para la sociedad, abarque la sostenibilidad ambiental e internalice los costes y riesgos externos en el precio del transporte marítimo en contenedores”, señala el informe de ITF.

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