Las relaciones entre los actores asiáticos conllevan un complejo engranaje de piezas que, a priori, no encajan pero que están condenados a cooperar por encima de la propia competencia. En Occidente existe una opinión generalizada respecto de que los países que conforman la Shanghai Cooperation Organization (SCO) carecen de legitimidad porque tienen democracias imperfectas.

Aunque especialmente en esta parte del mundo suele escucharse poco sobre la SCO, esta organización multilateral regional creada en 2001 agrupa a países tan relevantes como Rusia, China, India, Irán, Pakistán y otros casi desconocidos como Kirguistán, Tayikistán, Kazakstán, Uzbekistán.

Un cuarto del PBI global

La SCO abarca el 60% del continente euroasiático, con una población de 3200 millones, y aunque sus miembros tienen PBI muy disímiles, en conjunto concentran un cuarto del PBI global.

En sus bases fundacionales la organización estableció que todos los países miembro eran iguales, con independencia de su tamaño, firmando tratados de cooperación con el objetivo de avanzar hacia un nuevo orden democrático económico más justo y global.

En lo que se refiere al comercio, la cooperación no es sólo entre los Estados miembro ya que están enfocados en aumentar el caudal de las transacciones con terceros países. Para ello, la organización propone y entabla acuerdos comerciales multilaterales con la Eurasian Economic Commission (EAEU) y Eurasian Economic Union (EEU). Sin dejar de lado sus lazos con las Naciones Unidas y otras organizaciones como: la Asociation of South East Asian Nations (ASEAN); Collective Security Treaty Organization (CSTO) y la Commenwealth of Independent States (CIS), entre otras.

China y Rusia

De todos modos, sería ingenuo pasar por alto la preeminencia de China y Rusia sobre el resto de los países miembros, dado ambos tienen diferentes posiciones frente al sistema internacional.

China es el principal actor dentro de la SCO, se ocupa y preocupa por la estabilidad internacional y valora su balance con Occidente impulsando dos propuestas económicas sustanciales: crear el Banco y el Fondo de Desarrollo de la organización y promover la creación de un Área de Libre Comercio.

Rusia, por su parte es más proclive a generar incertidumbre y tiene el foco puesto en los componentes militares y de seguridad, teniendo en cuenta que China, Pakistán e India son Estados con armas nucleares.

Los “otros”

La pregunta que debemos hacernos es ¿qué ocurre con los otros países miembros del SCO? Sin dudarlo se pliegan a los poderosos, aplicando la teoría de la capacidad, donde tal y como refieren Vincent, Strauss y Biondi las actitudes de los Estados responden a las capacidades relativas de los mismos, otorgando a los países débiles ganancias absolutas, voz y poder, al tiempo que los fuertes mantienen una visión estática.

Tal es el caso de los países de Asia Central e Irán, que decidieron subirse a este tren de alta velocidad piloteado por Rusia y China. Por su parte, Irán, tiene dos claros intereses estratégicos: el primero, ser el principal proveedor de crudo mundial para disminuir el poderío de Arabia Saudita, que rige los designios de la OPEP; el segundo, reforzar la presencia musulmana chiita en la región. Estos tres países, ven a Estados Unidos como el principal obstáculo para lograr sus objetivos revisionistas, parafraseando a Russel Mead.

Cumbre de la Shanghai Cooperation Organization (SCO) en 2015. Imagen Presidencia de Rusia.

“Ejes del mal”

Pero ahora bien, reflexionemos sobre la propia identidad de la organización. Aunque su foco está en combatir los tres “ejes del mal”: extremismo, separatismo y terrorismo, la SCO no condenó la invasión Rusa a Ucrania

Como un primer acercamiento, la mera distinción terminológica de “democracia imperfecta” nos lleva a que el gran problema de los países asiáticos es el resurgimiento democrático que golpea sus fronteras desde Occidente, tal como refiere el teórico del liberalismo Ikenberry. Para ello, Oriente debe repensar su estrategia de alianzas con un justo balance de libertades individuales y regionales.

Como un segundo acercamiento, la invasión rusa a Ucrania es sólo el último de una serie de pasos que han convertido a Europa del Este en una zona de conflicto geopolítico y ha hecho imposible un gobierno democrático estable y eficaz fuera de los países bálticos y Polonia.

Temores

Posiblemente, la selectividad de opiniones respecto al SCO desde Occidente se deba a varios temores: que se convierta en la nueva OTAN del Este; al crecimiento exponencial de China y el aumento del poderío nuclear Iraní, entre los principales.

Se trata de temores en los que el orden de los factores siempre altera la cooperación, máxime teniendo en cuenta que, como se mencionó, la SCO en su conjunto no condenó la invasión de Rusia a Ucrania.

Es necesario seguir lo que pasa con la SCO. Todo indica que de la combinación que se da en la coctelera asiática en la que se mezcla vodka con sake, incorporando el té de Asia Central y el doogh iraní, surja una mezcla más atractiva y poderosa que el famoso refresco norteamericano.


La autora es Analista Política (UADE) pilargonzanunez@gmail.com
Imagen de portada: Shanghai Cooperation Organization