Como especialista en comercio exterior, visitamos SIAL de París, la mayor feria de alimentos del mundo, que alterna un año en Francia y otro en Alemania (Anuga). La feria es, literalmente, gigante.

En la SIAL se toma contacto con lo último en propuestas alimenticias: el mejor packaging, la innovación, los alimentos del futuro. Recorrimos el stand de la Argentina, y nos sorprendieron los volúmenes exportados de yerba mate a los países de Medio Oriente, junto con las variadas propuestas a partir de la infusión: refrescos, helados, galletitas y hasta blends.  

Hay países que, aunque tengan productos de excelencia, aún no son reconocidos y tendrán que trabajar más como país para ingresar en ese selecto “club”.

Tenemos que trabajar más para posicionarnos con otros tantos alimentos que, a pesar de ser de muy buena calidad, no pueden llegar a otros mercados porque son caros o desconocidos.

Asimismo, debemos esforzarnos para que nuestra excelente materia prima –que hoy exportamos casi sin ningún valor agregado (porotos, arvejas, soja, harina, aceite, harina de maíz, maní, frutas)– sea elaborada y se le agregue valor, innovación  y tecnología.

Para eso hay que invertir, pero fundamentalmente tomar la decisión política de exportar,  con la convicción que exportar es para el largo plazo.

Qué se logra al exportar

Con las exportaciones aumentan las ventas, y así se mejora la distribución de los riesgos comerciales y financieros, se eliminan los desniveles cíclicos de la demanda interna, se absorben mejor los costos fijos y se mejora el producto al tiempo que se alarga su ciclo de vida.

Cuando uno exporta tiene la obligación de mantenerse a la altura del mundo, porque nuestra competencia es el mundo.

Nos obliga a la mejora constante, generamos mano de obra calificada, dejamos de depender de los altibajos del mercado local: si somos competitivos, reemplazamos un mercado de 40 millones de personas por uno de 7000 millones.

Para transformar materia prima en alimentos elaborados, fraccionados, con marca propia, con Marca País, con diseño (como hace Italia, por ejemplo) hacen falta cosas que no son imposibles:

  1. Decisión política del empresario.
  2. Políticas a largo plazo por parte del gobierno.
  3. Inversión privada.
  4. Financiamiento del Estado y los bancos.

La decisión política del empresario es fundamental. En nuestra experiencia con casos exportadores exitosos, el denominador común fue la decisión de exportar de manera sostenida en el tiempo. Para ello invierten, se actualizan, se reinventan y siguen. En definitiva el balance da positivo.

Las políticas a largo plazo por parte del Gobierno son importantes para crear confianza entre los empresarios para que se animen a invertir y a pensar en el largo plazo. No nos engañemos: no hay que “echarle la culpa” siempre al Gobierno. Una buena parte tiene que provenir de nuestra decisión y de nuestro “riesgo empresario”.  

La inversión es muy necesaria al intentar posicionar nuestro producto en el exterior: desarrollar un buen packaging que no afecte el precio del producto, instalar la marca propia e innovar. Y para lograr es muy importante el apoyo financiero estatal con planes para el desarrollo de estos proyectos, y privado. 

Consejos

Un importador de productos gourmet de alta gama, al enterarse que éramos argentinos, nos pidió chimichurri, pero en envase gourmet, y nos mostró uno que están importando desde Canadá porque no hallaron en nuestro país la calidad de diseño y presentación en packaging que estaban buscando.

Vimos potes de polenta listos para ser preparados en el microondas, con sólo agregar un poco de agua. Nosotros tenemos harina de maíz, ¿porque no lo preparamos también?

Un argentino en Bélgica está fabricando alfajores con mucho éxito. Y otro argentino en España está produciendo dulce de leche “Mardel”.

En la SIAL se pudo percibir claramente  el cambio de política en materia de comercio exterior, y fundamentalmente de apoyo a las exportaciones. Sin embargo hay que dar un paso más y transformar esa materia prima en productos industrializados.

Tenemos con qué.


La autora es despachantes de aduanas fundadora del Grupo Delia Flores

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