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María Eugenia Vidal tomó una decisión que puede marcar una bisagra definitiva en la postergada política portuaria de la provincia de Buenos Aires al nombrar a Rodrigo Silvosa al frente de una cartera amplia que incluye la gestión de los puertos: la Subsecretaría de Industria, Comercio y Minería.

La Subsecretaría que Silvosa comandará, cuando salga en breve su nombramiento, gira en el ámbito del Ministro de la Producción que dirige Javier Tizado (que llegó a a la provincia recomendado por su par nacional Francisco Cabrera), y de él dependerá Esteban Pinto (un ex Tenaris), director provincial de Puertos, que Tizado trajo como parte de su equipo.

Pero la designación de Silvosa habilita una serie de reflexiones: la primera es que vuelve. Vidal lo volvió a llamar, luego de su paso por la crítica Subsecretaría de Infraestructura Hidráulica, de la que Silvosa se apartó a mediados de 2017. Silvosa volvió a aceptar la propuesta de Vidal de integrar su gabinete.

Extrema confianza

Rodrigo Silvosa, subsecretario de Industria, Comercio y Minería de la provincia de Buenos Aires

Es hombre de extrema confianza de Vidal, y trabajó además con Mauricio Macri cuando era jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Lo hizo como subsecretario de Mantenimiento del Espacio Público del Ministerio de Ambiente. En la Ciudad, Silvosa en el equipo de Edgardo Cenzón.

Su relación con Vidal es histórica y directa: viene de la época del Grupo Sophia, uno de los think tanks de políticas públicas (creado por Horacio Rodríguez Larreta) y semillero de funcionarios que integraron los equipos de la gestión del PRO, junto con la Fundación Pensar.

Antes de ingresar en la función pública, trabajó codo a codo con Félix Peña, padre del jefe de Gabinete Marcos Peña e histórico director del Instituto de Comercio Internacional de la entonces Fundación Bank Boston, hoy Fundación ICBC.

Vidal lo conoce demasiado bien. Es un cuadro en el que le resulta cómodo delegar  y lo tiene catalogado como un funcionario de gestión neta y, sobre todo, convicciones firmes.

En síntesis, es el perfil que la gobernadora necesita para controlar un área que se le escapó como agua entre los dedos desde que asumió: los puertos bonaerenses, área que supo pasar meses acéfala cuando era aún una Subsecretaría (devaluada hoy al rango de Dirección). Hasta el Ministerio de la Producción, del que dependen los puertos públicos provinciales, estuvo sin autoridad designada cuando el hombre fuerte de San Miguel, Joaquín de la Torre, fue llamado por Vidal para dejar Producción y transformarse en ministro de Gobierno.

Por qué al frente de los puertos

Silvosa no tiene trayectoria ni conocimiento en puertos. Pero al nombrarlo, Vidal reconoció que la problemática de estos enclaves críticos para el comercio exterior, la producción y la generación de empleo precisa hoy más de políticos expertos en identificar incendios por apagar, batallas por ganar y luego terrenos por sembrar, antes que ingenieros portuarios. 

Si para un técnico una línea recta es la que une dos puntos de manera más directa, Silvosa retrucaría que no es una línea recta sino la línea “posible”.

Parte de estas últimas características Silvosa las demostró en un área que a Vidal desvelaba antes de asumir como gobernadora: el control de las inundaciones. La gobernadora asumía el cargo meses después de una devastadora tragedia en La Plata.

Silvosa estuvo al frente de la Subsecretaría de Infraestructura Hidráulica, hasta mediados de 2017. Allí fue vital su relación con intendentes, afines y díscolos, e incluso con gobernadores por el manejo de las obras vinculadas con los canales y aliviadores.

El escenario

¿Qué le espera a Silvosa a partir de ahora? Remitiéndonos sólo al área de puertos, Silvosa se moverá donde más le gusta, y donde más sabe: la política no partidaria, sino la que administra los bienes públicos y la que gestiona la agenda de funcionarios. 

Por un lado, ayudará a descomprimir la agenda titánica de Producción que tiene Tizado. Por el otro, garantizará seniority y llegada directa a la Gobernadora a los presidentes de consorcios de gestión de puertos y a las delegaciones portuarias de la provincia.

Se espera que comience a recorrer todos los puertos provinciales. Y enfrentará, como es de suponer, resistencias de todo tipo. La más importante de todas: la injerencia que logró el subsecretario de Puertos y Vías Navegables nacional, Jorge Metz, en todos los puertos del país, de los que los provinciales no son para nada excepción. Basta pensar el caso de Bahía Blanca, donde no sólo terció en la remoción de Pablo Pussetto y en la renuncia de todo su directorio.

Metz se ufana de integrar un equipo de lujo como alfil del ministro de Transporte Guillermo Dietrich. En los puertos provinciales tiene sus acólitos, sus detractores y gestores que se mantienen imparciales.

Pero Silvosa tiene pergaminos políticos de sobra. Entre ellos, una personalidad a prueba de presiones. Su designación tiene un único fin: defender los intereses de la provincia de Buenos Aires.

Mientras Metz impuso el discurso de que la política portuaria provincial “está alineada” con la política nacional, Silvosa hará su propio análisis y concluirá si lo que Vidal busca y lo que Metz dice que Dietrich quiere son la misma cosa.

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