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La industria nacional que necesita insumos del exterior por no contar con opciones locales vuelve a sufrir a diario los inconvenientes del cepo cambiario, la normativa del Banco Central y el desconocimiento de la banca privada.

“El Banco Central no reacciona para nada en los reclamos que hicimos respecto del plazo establecido (90 días) para cumplir con la comunicación 6818, y la situación se agudiza cada día”, manifestó el presidente de la Cámara de Importadores (CIRA), Rubén García.

Por otro lado, García advirtió que el nuevo cepo cambiario establecido por el Gobierno sorprendió al sistema bancario sin recursos humanos calificados y conocedores de las restricciones que volvieron, porque desde hace más de 3 años se venía operando con el mercado único y libre de cambios.

Desconocimiento

“El sistema bancario desconoce cómo operar, y si no cumplen con la normativa del Banco Central les cabe la responsabilidad contemplada en la ley penal cambiaria”, indicó.

El arco de afectados va desde la sensibilidad del sector salud humana hasta la principal industria nacional, la automotriz.

En el primero de ellos, persiste el problema en un artículo de primera necesidad: las jeringas para uso humano, que son importadas en su totalidad.

Más de 140 días

La operación de importación de jeringas, según contó uno de los principales actores del mercado, es así:

  1. Se coloca la orden de compra
  2. Se envía el 30% en dólares en concepto de adelanto.
  3. Se inicia la fabricación, que demora entre 60 y 75 días.
  4. Se gira el 70% restante.
  5. El pedido sale de la fábrica y demora 10 días para llegar al puerto de embarque, en China.
  6. El tiempo de tránsito a Buenos Aires insume hasta 45 días.
  7. La nacionalización tarda hasta 7 días.
  8. El tiempo promedio ronda los 140 días. Si hay inconvenientes, la demora puede llegar a los 170 días.

“Este ejemplo demuestra claramente que contar con 90 días para demostrar el ingreso de la mercadería para poder girar las divisas es imposible si la mercadería debe fabricarse. Son pocos los proveedores del exterior que trabajen con stock, incluso cuando se trata de insumos”, explicó Fernando Furci, gerente general de la CIRA.

Autopartes

En otro caso de autopartes manifestaron igual preocupación por la “imposibilidad de cumplir con el plazo de 90 días desde la fecha de pago” para despachar a plaza las importaciones.

“Cuando colocamos una orden de compra a nuestros proveedores habituales de China tenemos que adelantar un porcentaje de la factura proforma, o el 100% para confirmar la operación y que den inicio a la producción”, indicó un autopartista.

Año nuevo chino

El distribuidor contó un detalle que pasó por alto a los escribas del Central: el año nuevo chino, una celebración que se extiende por casi 15 días.

“En esta época de vacaciones, las entregas están entre 90 y 120 días, a lo que se debe sumar más de 50 días de viaje. Lo mínimo que necesitaríamos es un plazo de 240 días y la posibilidad de extenderlo ante un imprevisto”, señaló.

“Los 90 días no son suficientes ni siquiera para las importaciones desde Brasil”, amplió.

Al margen del silencio oficial a los planteos de extender los 90 días de plazo, permanece también la incógnita respecto de la exigencia de pagar directamente al exportador de los bienes.

Instrucción de pago

“En comercio exterior es muy común que cada factura venga con una instrucción de pago, porque el exportador de origen prefiere que los fondos se envíen a un tercero. Pedimos que se contemple este punto que, no sólo es una cuestión operativa, sino que está habilitado y permitido en el comercio”, amplió Furci.

El rol de los bancos

En tanto, mientras desde el Central, Hacienda y Producción no responden de manera asertiva a los reclamos de las empresas que importan y enfrentan estos impedimentos, el sector bancario juega también su papel.

Sucede que, si el banco “supone” que el importador no estará en condiciones de cumplir con el ingreso de las mercaderías “puede negarle el pago anticipado” al operador.

Puede ser, en parte, que la reglamentación del Central no sea del todo clara y cada banco pida información para cubrirse. Y en parte también puede obedecer a que cada entidad financiera apuesta a ganar tiempo para ver qué pasa con el nuevo Gobierno, y qué decisión toma al respecto.

Como fuere, a semanas del cambio de autoridades, los industriales argentinos que necesitan insumos del exterior reviven las peores épocas de los controles. No ya cambiarios, sino netamente operacionales.

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