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Roberto Azevêdo anunció hoy que dejará su cargo como Director General de la OMC a fines de agosto próximo, un año antes de la fecha en la que debía concluir su mandato.

Durante una video conferencia con los Jefes de Delegación de los países miembros de la OMC, el diplomático brasileño oficializó la noticia que había comenzado a circular en corrillos diplomáticos la noche anterior.

“En agosto completaré 7 años como Director General de la OMC. He decidido que renunciaré a mi puesto actual el 31 de agosto de 2020, acortando mi segundo mandato en exactamente un año”, dijo antes de aclarar que no se trata de una decisión tomada “a la ligera”.

Consultas entre Suiza y Brasil

“Entre la cuarentena y mi reciente cirugía de rodilla he tenido más tiempo del habitual para reflexionar. Y llegué a esta decisión solo después de largas discusiones con mi familia: mi esposa aquí en Ginebra, y mis hijas y mi madre en Brasilia. Es una decisión personal, una decisión familiar, y estoy convencido de que esta decisión sirve a los mejores intereses de esta Organización”, confesó.

Donald Trump escucha al Director General de la OMC, Roberto Azevêdo, durante la conferencia que compartieron en el Foro 2020 de Davos. El presidente norteamericano es uno de los críticos más ácidos de la OMC.

La reacción generalizada fue de sorpresa. Las variadas interpretaciones y especulaciones alrededor de la novedad incluyeron cuestionamientos respecto de si, efectivamente, se trata de la mejor opción para la OMC (organización que lucha por su supervivencia ensayando una reforma que no termina de tomar forma) y si el momento para hacer una jugada del tipo es el más adecuado.

Con el multilateralismo en el centro de la tormenta –y el presidente Donald Trump como uno de sus principales atacantes– más la irrupción del Covid-19 que puso en cuarentena al mundo, todo indicaría que no.

Es más, diplomáticos que han estado acreditados en Ginebra evaluaron que la movida se parece mucho a “a abandonar el barco en el peor momento” o “ceder antes las presiones del ala anti-multilateralismo” que se identifican, principalmente con EE.UU.

Descongelar la OMC

Tal vez previendo esas lecturas, Azevêdo se ocupó de destacar en su mensaje que es consciente de que “la OMC no puede quedarse congelada mientras el mundo a su alrededor cambia profundamente”, que asegurar que la organización continúe respondiendo a las necesidades y prioridades de los miembros “es un imperativo, no una opción” y que la “nueva normalidad” que emerge de la pandemia tendrá que reflejarse en el trabajo que se haga.

Y justamente por eso, porque “la reforma verdadera y significativa es una tarea a largo plazo”, él considera que es mejor agilizar el proceso de selección de su sucesor para que el año próximo (cuando por mandato debería ocurrir eso) se realice al 12 Conferencia Ministerial (CM12) -momento clave para la reforma de la OMC- el camino de la dirección del organismo esté despejado.

“Hemos tenido cierto éxito al comenzar a hacer las cosas de manera diferente, pero los Miembros necesitarán tiempo y compromiso para seguir avanzando. Si bien estoy convencido de que hemos emprendido la dirección correcta, el camino por delante implicará elecciones consecuentes y una reflexión profunda. La MC12 será un hito crítico para este ejercicio”, dijo.

Los “no” motivos

“Quiero ser claro sobre lo que no es esto: No está relacionado con la salud, gracias a Dios. Tampoco estoy buscando ninguna oportunidad política. Espero que el futuro tenga nuevos desafíos pero a partir de ahora, no sé cuáles serán”, añadió en referencia a su decisión de renunciar.

“Hemos logrado mucho pero queda mucho por hacer. Nos hemos fijado objetivos ambiciosos y transformadores para la CM12 y para la reforma de la OMC. Y ahora debemos asegurarnos de que el comercio contribuya a la recuperación económica mundial de la pandemia de Covid-19. Pero no seré el líder con el que trazarán y caminarán por el camino estratégico”, dijo.

En otro de los párrafos de su discurso, Azevêdo comentó que tal como están hoy las cosas, la próxima Conferencia Ministerial se realizará a mediados o fines de 2021 y que “en el calendario normal” de la OMC, el proceso de selección para el próximo Director General comenzaría en diciembre con la nominación de candidatos.

“El proceso de selección dominaría el primer trimestre de 2021, y tal vez más. No tengo que recordar lo intenso que es ese proceso. Eso claramente afectaría el trabajo preparatorio para la CM12” y el proceso de selección “sería una distracción o, lo que es peor, una interrupción de los resultados deseados”, insistió.

“En lugar de centrar todos los esfuerzos en la búsqueda de un compromiso, encontrar flexibilidad y hacer concesiones, estaríamos gastando un tiempo valioso en un proceso con fuerte carga política que ha demostrado cuántas divisiones puede causar.”

La sucesión

Y por último, el diplomático se refirió al proceso de selección de su sucesor.

Recordó que según lo estipulado por los Miembros en 2002, se establece que en caso de vacante, “el Presidente del Consejo General iniciará, lo antes posible, un proceso para el nombramiento de un nuevo Director General”.

“Estoy y seguiré estando en contacto cercano con el Presidente del Consejo General y con todos ustedes para facilitar este proceso como lo consideren necesario. Los insto a que no traten el proceso de selección del próxima DG como siempre. Esta Organización debe comenzar 2021 con un enfoque en los desafíos reales: garantizar que el sistema multilateral de comercio responda a las nuevas realidades económicas, sobre todo la recuperación post-Covid. No puede permitirse el lujo de distraerse con una búsqueda prolongada de un nuevo DG”, concluyó.

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