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Aunque se trata de un tema con una enorme relevancia económica, política, social y medioambiental, las subvenciones a la pesca (elemento clave para el desarrollo de la pesca ilegal, no declarada o no reglamentada) son de esas cuestiones que parecen relegadas al mundo de las discusiones teóricas, al reducido ámbito de negociadores, diplomáticos y ONG.

Sin embargo, el hecho de que por primera vez en 20 años los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) hayan acercado posiciones para un posible acuerdo sobre los subsidios pesqueros no sólo enciende una luz de esperanza sino que ilustra los múltiples efectos que tendría una negociación exitosa: desde dar una bocanada de oxígeno al magullado multilateralismo hasta ordenar una situación tan caótica como grave.

“Estas negociaciones sobre las subvenciones a la pesca se han convertido en una prueba decisiva de la capacidad de los miembros de la OMC para lograr acuerdos multilaterales significativos”, dijo la Directora General, Ngozi Okonjo Iweala, durante la reunión ministerial de la semana pasada, que contó con la participación de 104 ministros y jefes de delegación en representación de 128 miembros (sobre un total de 164).

Representación

En las negociaciones intervienen los 25 principales países pesqueros del mundo salvo Irán (que no está en la OMC). De acuerdo con lo que publicó la agencia española EFE, según datos de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO) China es el líder pesquero mundial, seguido por Perú, Indonesia, Rusia y Estados Unidos. España, primera potencia de la UE, ocupa el puesto 19º; Chile el 9º, México el 12º y Argentina el 20º.


Según un artículo de opinión del embajador Roberto García Moritán, un estudio de la Universidad de Bristish Columbia señala que China, Japón, Corea del Sur, la UE (en particular España), EE.UU. y Rusia son los que más gastan en subsidios pesqueros.

García Moritán cita un informe de la UE que señala a China -que dispone de la flota pesquera de larga distancia más grande del mundo, 2900 embarcaciones- es el que más paga en subsidios que destina mayoritariamente a los combustibles, seguida por EE.UU., Japón, Corea del Sur y la UE.

Dos décadas sin acuerdo

“Tras 20 años de negociaciones aún no hemos concluido un acuerdo. Las prácticas pesqueras insostenibles siguen haciendo mella en nuestros océanos, alentadas por la ayuda financiera gubernamental que estamos tratando de someter a disciplinas. Hace tiempo que debería haberse actuado. En 1970, el 10% de las poblaciones mundiales de peces estaban sobreexplotadas, según la FAO. Esa cifra había aumentado al 27 % en 2000, el año anterior al inicio de estas negociaciones. En 2017, el 34%, de las poblaciones mundiales de peces estaban sobreexplotadas, y el resto estaban en su mayoría plenamente explotadas”, dijo Okonjo Iweala.

En otra muestra pública de su estilo directo y su compromiso para dotar de dinamismo y eficiencia a la OMC, la DG dijo a los miembros que permitir que esa tendencia continúe supone una amenaza para la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de las comunidades costeras, así como para la sostenibilidad marina de la que ambos dependen.

Cambio de mentalidad de los negociadores

Entonces, sin rodeos, transmitió un pedido puntual para cambiar la forma en la que actúan los negociadores.

“Aunque las propuestas de texto han evolucionado a lo largo de los años, el problema fundamental sigue siendo el mismo: en lugar de converger en unas disciplinas eficaces para todos, los negociadores han dedicado tiempo e ingenio a encontrar maneras de limitar la ayuda de los demás, pero no la suya. Los negociadores comerciales están entrenados para ello y los felicito por las aptitudes de sus equipos de negociación, pero esto no nos está llevando al resultado que necesitamos para nuestros océanos”, comentó.

Okonjo Iweala fue tajante: “Se necesita un cambio de mentalidad para salvar las últimas distancias que aún separan a los miembros. Convoqué a esta reunión porque necesitamos de una orientación política colectiva para impulsar las negociaciones a la etapa final, de modo que podamos lograr un acuerdo pronto, antes de la Duodécima Conferencia Ministerial (será a finales de noviembre). Y cuando digo que deberíamos lograr un acuerdo pronto, quiero decir un acuerdo de calidad”, aclaró.

Entre lo perfecto y lo posible

“No debemos subestimar la importancia de contar, por primera vez en 20 años, con un texto completo sobre las subvenciones a la pesca elaborado a partir de las propuestas de los miembros. El texto actual no es perfecto, como resulta inevitable al tratarse de algo basado en las opiniones de 164 miembros con perspectivas diferentes, pero es un importante avance”, dijo antes de enfatizar: “Que las negociaciones tengan o no éxito depende de ustedes”, tienen la posibilidad de “enviar una señal potente, en uno u otro sentido, acerca de la credibilidad de la OMC como foro de negociación multilateral”, reiteró.

Entre las últimas propuestas incluidas por el presidente del grupo de las negociaciones pesqueras de la OMC, el embajador colombiano Santiago Wills, se incluyó un trato especial a los países en desarrollo.

Ese tratamiento diferencial genera reservas entre varios de los miembros que cuestionan los parámetros para definir qué países se consideran economías en desarrollo, los beneficios que podrían obtener por ello (como la flexibilidad en la regulación de los subsidios) y el efecto final de la decisión ya que 12 de los 20 países con más capturas pesqueras en el mundo entrarían en esa categoría.

Algunos números

Nada mejor que algunas cifras para resumir parte de lo que involucra la cuestión:

  • Las ayudas estatales a la pesca oscilan entre los 20.000 y los 30.000 millones de dólares anuales. Sin esos subsidios –que se destinan principalmente a reducir el costo del combustible y de la construcción de los barcos-, la llamada pesca de lejanía sería económicamente inviable.

Con sus caladeros agotados, exceso de capacidad pesquera y necesidad de alimentos de calidad y baratos, muchos países financian de diferente manera a las flotas de sus países para que viajar miles de kilómetros sea rentable. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Science Advances, en 2018, el 77% de los barcos que explotan las aguas internacionales para pesca son de China, Taiwán, Japón, Indonesia, España y Corea del Sur.

  • El último informe de la FAO advierte que más de un tercio de los mares está sobreexplotado, situación que pone en peligro a un sector en el que trabajan 39 millones de personas en todo el mundo.

Argentina

El canciller Felipe Solá fue el encargado de transmitir la postura de la Argentina durante la reunión de la OMC.

El canciller de Arentina, Felipe Solá, durante su intervención en la reunión ministerial de la OMC para tratar las subvenciones a la pesca.

Tras asegurar que nuestro país reafirma su compromiso para llegar a un acuerdo antes de la próxima Conferencia Ministerial de la OMC, habló del fuerte impacto negativo de los subsidios sobre las pesquerías.

“Gran parte de estos subsidios sostienen flotas que pescan en altamar, en particular en aguas distantes, y principalmente en las áreas adyacentes a las zonas económicas exclusivas, con consecuencias muy negativas para la sostenibilidad de los océanos, los mares, los recursos marinos y para el desarrollo del país afectado”, detalló.

De hecho, la Argentina es una de las grandes víctimas del tema que, además de producir un enorme perjuicio económico para el país, es una amenaza para la biodiversidad marina.

Imágenes recientes muestran cómo sólo frente a las costas de Chubut opera una flota de alrededor de 500 embarcaciones extranjeras que realizan pesca ilegal, no declarada o no reglamentada.

¿Resultados o división y estancamiento?

La relevancia del tema –y la gravedad de la situación- ayudan a entender parte del entusiasmo que la nueva DG de la OMC pone en esta cuestión.

“El sistema de comercio también puede hacer grandes contribuciones en múltiples frentes, y ayudar así a encontrar soluciones para la pandemia, pero también para este desafío al que se enfrenta el patrimonio mundial en lo que respecta a la sostenibilidad y los medios de subsistencia. El éxito en relación con las subvenciones a la pesca demostraría al mundo que la OMC puede lograr nuevos acuerdos multilaterales. Aumentaría nuestras posibilidades de éxito en otras esferas. Esta es la elección colectiva que tienen que hacer hoy ustedes, señoras y señores ministros: apoyar a una OMC que obtenga resultados o seguir con una OMC de división y estancamiento. Sé que todos queremos una OMC que aporte mejoras tangibles a la vida de las personas a las que debemos servir”, concluyó Okonjo Iweala.

El tiempo dirá si el empujón es lo suficientemente poderoso para transformar voluntad en realidad.