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Sin importar el tamaño de la empresa, “ser compliance” hoy es sumar una ventaja competitiva. Cumplir con un conjunto de procedimientos y buenas prácticas permite identificar y clasificar riesgos operativos o legales, establecer mecanismos para prevenirlos y gestionarlos y, en definitiva, minimizar las chances de que aparezcan extracostos.

Aunque no se trata de un término nuevo, la creciente complejidad de la normativa y las leyes a nivel internacional, sumado a la mayor exigencia de cumplimiento por parte de las autoridades –especialmente extranjeras-, el endurecimiento de las sanciones y el lugar legal que ocupan esas acciones de mitigación y responsabilidad preventivas, hace que “el elemento compliance” esté en el eje de la gestión de las organizaciones y se haya vuelto un punto insoslayable en el comercio internacional.

Mucho más que anticorrupción

“Muchos asocian compliance con anticorrupción, sobre todo a partir de la reglamentación de la nueva ley que tenemos en Argentina de Responsabilidad Penal Empresaria. Pero la verdad es que compliance es muchísimo más, y está en todo: en temas ambientales, laborales, tributarios, defensa de la competencia, sanciones económicas y controles a la exportación –que es una temática muy poco conocida dentro de nuestro país-, privacidad de datos… Es muy amplio y cada una de estas áreas tiene sus propias normas”, explicó Mariela Melhem.

Socia del área Corporativo y Cumplimiento Normativo de Mitrani Caballero & Ruiz Moreno, experta en Derecho comercial local e internacional y docente de “Compliance en el comercio internacional”, Melhem fue una de las oradoras del seminario “Las nuevas reglas de juego: la importancia del Compliance”.

La tercera charla del Ciclo Tendencias en el comercio internacional, organizado por la Cámara de Industria y Comercio Argentino Alemana (AHK Argentina), convocó, además de Melhem, a tres especialistas para analizar por qué es relevante –de modo particular- para las pymes, cumplir con lineamientos éticos para operar en mercados internacionales.

Alejandro Terzian

“Detrás del cumplimiento de las normas hay un beneficio implícito que hace que, en un mundo altamente incierto, cuando las compañías implementan este tipo de iniciativas tienen mayor certeza de los resultados de sus negocios. Es una buena vía para acotar las variables en medio una alta complejidad operatoria”, dijo Alejandro Terzian, Director del Centro de Excelencia en Cumplimiento de Comercio Internacional y Aduanas para Latinoamérica de Bayer.

¿Por qué en el comercio internacional el compliance se ha vuelto una pieza clave? ¿De qué hablamos cuando nos referimos al compliance en este sector?

Datos sensibles y países sancionados

Melhem apeló a ejemplos concretos para responder. “Compliance es cuando una compañía argentina va a exportar a un determinado país y lo primero que hace es verificar si su contraparte es una empresa sancionada incluida en alguno de los tantos listados y regímenes existentes. O cuando una firma va a proveer asistencia técnica mediante expertos que prestarán un servicio a un cliente en China. En ese caso hay que verificar si habrá algún tipo de transferencia de datos sensibles. También si se quiere designar a un agente o distribuidor en Arabia Saudita o Emiratos Árabes -que son países en los que para poder entrar con mi producto necesito un representante local-, compliance entonces es hacerle un análisis de trayectoria a ese potencial agente para minimizar los riesgos de corrupción.”

Mariana Neustadt

Partiendo de la premisa de que no se puede gestionar lo que no se mide, Mariana Neustadt apeló a una frase de Warren Buffett para graficar la relevancia del tema: “El riesgo más grande al que podemos enfrentarnos es no saber qué estamos haciendo. Los programas de compliance están destinados a prevenir, detectar y corregir todo aquello que sea una conducta no deseada”.

La especialista en Derecho marítimo y responsable del área de Compliance en M. Neustadt & Asociados, comentó luego que el primer paso es definir el tipo de riesgo al que se enfrenta una empresa para poder definir entonces el tipo de programa que necesitará.

Perfil de riesgo

¿Con qué tiene que ver el perfil de riesgo de una compañía? ¿Con lo que produce, con lo importa, con el país al que le vende sus productos o servicios? ¿Quién diseña ese perfil?

“El mapa de riesgo es conocer mi operación desde todo punto de vista: quiénes son los clientes, qué tipo de producto/servicio vendo y a qué países; desde qué jurisdicciones adquiero insumos; qué volumen de transacciones tengo y cuántas de ellas tienen como destino final países sancionados; qué rutas y jurisdicciones seguirán los barcos que contrato y dónde pueden estar recalando. Todo eso tiene que ver con disparadores de jurisdicción que ponen en riesgo a la compañía de una u otra manera”, describió Melhem.

Mariela Melhem

Sólo entonces, según la estructura y el tamaño de la compañía se determinan qué medidas tomar. “No en todos los casos se requiere de un programa de compliance a niveles de una multinacional. Muchas veces se identifican destinos riesgosos y simplemente se somete a una revisión muy particular para saber cuáles son los riesgos de operar en esos países”, agregó.

El mapeo es un trabajo conjunto de los asesores legales de la empresa con los referentes internos que conocen el producto y las jurisdicciones con las que se opera.

Despachantes y transportistas

Como mencionó Neustadt, parte de la complejidad del comercio internacional tiene que ver con el hecho de que, en cada operación hay diferentes partes actuando simultáneamente, y que por lo tanto la cadena de suministro es muy amplia.

En ese contexto, los despachantes de aduana son grandes protagonistas.

“Como auxiliares del comercio exterior, nuestra función está regida por el Código Aduanero. Tanto el despachante como el transportista como agente de transporte aduanero suscriben los documentos de importación y exportación donde figura cuál es el contenido de la operación (y si realmente tiene lo que dice el documento). Por eso es fundamental actuar profesional y éticamente”, dijo Delia Flores, Despachante de aduana, Fundadora del Grupo Delia Flores (empresa de servicios aduaneros y transporte internacional de cargas) y fundadora y presidenta de GEMA (Grupo Empresarial de Mujeres Argentinas).

Delia Flores

Flores destacó algunos puntos relevantes en la operatoria, como la Clasificación arancelaria y el Certificado de Origen.

“La Clasificación arancelaria es crucial porque de ahí depende y nace todo. Es lo que fija los impuestos que deberá pagar la mercancía”, dijo. Explicó que muchas veces a los clientes les resulta molesto el pedido de tanta información, pero que resulta clave la confianza entre las partes para brindar todos los detalles necesarios y evitar de ese modo potenciales infracciones.

Transparencia

Y lo mismo ocurre con el Certificado de Origen, alertó. “Por ejemplo, con un certificado de origen del Mercosur tenés el beneficio del arancel 0, pero si tu proveedor de Brasil hace un certificado que dice Origen Mercosur y cuando llega el momento de la verificación física de la mercadería resulta que encontrás paquetes que dicen Made in China o USA –como nos ha pasado-, tenés un problema. Es muy importante la transparencia del proveedor al emitir la documentación”, contó.

Luego dijo que a la hora de hacer una evaluación de los proveedores es importante tener en claro que los servicios deben estar incluidos.

“Es muy importante la transparencia, que quien te provee el flete o el freight forwarder con el que trabajás sea transparente respecto de la ruta del navío y las escalas que tendrá, o si el camión va a transbordar en algún lugar y habrá cambio de unidad”, aconsejó Flores.

Costo reputacional

Más allá de los costos económicos y los efectos penales por el incumplimiento de las leyes, las diferentes partes intervinientes quedan expuestas a la pérdida de prestigio. El costo reputacional para la empresa por el incumplimiento de un contrato y para los profesionales que intervienen en una operación de comercio internacional (como los despachantes) puede ser difícil de mensurar pero produce un daño enorme.

Puerto de Los Angeles (EE.UU.)

Desconocimiento y costos

Operar hoy en comercio internacional implica no sólo mirar la parte aduanera, sino conocer en detalle qué pasa con ese producto que estoy exportando desde la Argentina hasta su destino final.

“Eso conlleva un conocimiento importante de las leyes que pueden llegar a impactarnos. Muchas empresas piensan que por cumplir con la ley argentina ya no están expuestos a ningún riesgo. La verdad es que no es así. Para poder hacer una importación o exportación totalmente libre de riesgos hay que conocer las leyes que aplican a ese producto desde que sale de la aduana argentina, con la clasificación correcta, y las jurisdicciones por las que pasará”, explicó Melhem.

¿Cuán complejo y costoso es para una pyme instrumentar políticas de compliance?

Eso dependerá mucho del análisis previo de riesgos, respondió la abogada. “Hay empresas que exportan el 70% de sus productos y no hacen ningún mapeo de riesgos y han tenido la suerte de no tener problemas de incumplimiento normativo. Pero hay firmas que hacen una o dos exportaciones y en el barco que contrataron para transportar su producto hace escala en un puerto estadounidense, y allí detectan que se dirigen a un país con restricciones o sancionado, y entonces la autoridad aduanera confisca la carga y la empresa queda involucrada en una investigación que lo expone a sanciones”, ejemplificó.

“Establecer si algo es caro o barato depende respecto de qué se lo compare. Si por no tener un programa de compliance una empresa puede sufrir abultadas multas, el programa de compliance es barato. Lo importante es saber dónde están mis riesgos como compañía”, agregó Neustadt.

Cadena virtuosa

¿Cómo sumar a los proveedores a la cultura del compliance?

Terzian destacó que una de las funciones que tiene cualquier Departamento de Comercio Internacional es dar instrucciones claras a los proveedores sobre el tema, una suerte de manual de procedimientos en el que se detallen qué documentos se requieren.

Y contó que en Bayer implementaron programas de capacitación con proveedores que hasta incluyó un posgrado en gestión de comercio internacional para proveedores y clientes.

Por último, hubo una referencia al papel de la tecnología en la facilitación del compliance.

“La tecnología permite automatizar información y procesos para evitar que alguien tenga que cargar el mismo dato 3 o 4 veces, lo que aumenta las chances de cometer errores. La tecnología bien utilizada, con sistemas de gestión adecuados, da  transparencia y trazabilidad a toda la operación”, dijo Terzian.

Flores, a su turno, fue enfática: “Es imperioso digitalizar todo el proceso tanto en lo que respecta al servicio aduanero como en el transporte. Que sigan existiendo ventanillas en las que hay que llevar un papel personalmente, significa que hay espacio para la corrupción. Empezar y terminar digitalmente es lo ideal. Se reducen tiempos, costos y discrecionalidad”, aseveró.