El Gobierno modificó la tasa de estadística que percibe sobre las importaciones, tanto las que son definitivas para consumo como para las destinaciones suspensivas en el caso de importaciones temporarias.

A través del decreto 332/2019, el gravamen que pagará la industria y el comercio sobre las compras externas pasará del 0,5% al 2,5% “hasta el 31 de diciembre de 2019”, establece la medida, en virtud de la necesidad de “equilibrar las cuentas públicas y eliminar el déficit primario a partir del año 2019”.

“Es una medida netamente fiscalista que ni siquiera contempla el impacto que tiene sobre la mercadería ya embarcada”, sostuvo en diálogo con Trade News el presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Rubén García.

Nuevos montos

Uno de los mayores trastornos de la decisión es que cambian los máximos de manera sustancial: mientras antes las operaciones tenían un tope de US$ 500, independientemente del monto importado, el monto ahora se eleva a los US$ 125.000 a partir de importaciones superiores a 1 millón de dólares.

El directivo lamentó la medida “que sólo tiene efectos recaudatorios” y que “no ayuda en nada a reactivar la economía, considerando que las industrias están trabajando a entre el 50 y 60 por ciento de su capacidad instalada”.

Doble IVA

El aumento del gravamen se suma a la estocada financiera del “doble IVA” restaurado recientemente (resolución 4461/19 de la AFIP), que tampoco tiene en consideración a los bienes ya despachados del exterior: “Hemos hablado con los responsables de la AFIP para que considere la situación de los importadores que cuando tengan que retirar la mercadería en el puerto deberán abonar un 20% más de IVA”, indicó García.

Asimismo, indicó que cursaron pedidos de reunión urgente tanto con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, como con su segundo, Miguel Braun, secretario de Política Económica, para por lo menos lograr la excepción de las normas para las mercaderías embarcadas y sorprendidas por el cambio de reglas en plena navegación.

Como un aumento de aranceles

“El impacto es similar a una suba generalizada de aranceles ad valorem y profundiza los problemas de falta de competitividad e inflación de la economía argentina, al encarecer los bienes e insumos importados en el mercado doméstico”, explicó un informe que la CIRA remitió a sus asociados.

Al encarecimiento generalizado de los bienes integrados por productos importados, en un contexto donde la inflación no cede y la competitividad empresaria está en sus niveles más bajos, el aumento de la tasa “grava una base imponible en brusca caída, debido a la significativa reducción de las compras externas que viene ocurriendo durante 8 meses, tanto en valor como en cantidades debido a la recesión y la modificación de precios relativos entre bienes transables y no transables que se dio con el salto del tipo de cambio real durante 2018 y la primera parte de 2019”.

El recurso oriental

Ya para el anecdotario quedan los considerandos que justifican la medida: por si la intención fiscalista de “eliminar el déficit” no fuera argumento suficiente, Hacienda recurrió a la política fiscal de Uruguay para ponderar la decisión: “Países como Uruguay aplican a sus importaciones tasas con alícuotas superiores”, explican, tras agregar que en octubre de 2017 el país vecino “estableció la tasa en 3% (Mercosur) y en 5% (para los productos) extrazona”.

A continuación, algunas series de datos comparativos entre la Argentina y Uruguay.

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