El Ministerio de Puertos y Aeropuertos (MPor) de Brasil confirmó el avance definitivo hacia lo que califican como el proyecto portuario “más grande de su historia”: la licitación de la terminal de contenedores Tecon Santos 10 (STS10).
Tras varios traspiés, finalmente se envió la señal que el mercado esperaba. La Secretaría Nacional de Puertos firmó la decisión final aprobando la estructura del proyecto y remitió la documentación a la Agencia Nacional de Transportes Acuáticos (Antaq) antes del plazo límite interno que se habían fijado para el 15 de enero. El objetivo: publicar los pliegos de licitación de inmediato y realizar la subasta en la segunda quincena de marzo.
Un gigante de 9 millones de TEU
Las dimensiones del STS10 explican la expectativa de los operadores globales. Se trata de una nueva terminal de 621.000 metros cuadrados que contará con la construcción de cuatro puestos de atraque. Una vez operativa, se proyecta que la capacidad anual de manejo de contenedores del Puerto de Santos escale hasta los 9 millones de TEU.
La visión estratégica de Brasilia no es solo aumentar volumen, sino ganar competitividad global. El gobierno estima que esta infraestructura le permitirá a Brasil saltar del puesto 45 al 15 en el ranking mundial de movimiento de contenedores, consolidando a Santos como el hub indiscutido del Hemisferio Sur y la puerta de salida clave para las exportaciones nacionales.
El “blindaje” regulatorio y el canon
Para llegar a esta instancia, el Gobierno tuvo que sortear un camino complejo que se discute desde 2012. La clave para destrabarlo fue la incorporación total de las recomendaciones del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), el organismo auditor federal.
Se establecieron medidas específicas para evitar la concentración de mercado en la primera fase de la licitación, un punto sensible para las navieras y operadores que temían posiciones dominantes.
El canon mínimo de concesión se fijó en 500 millones de reales (unos 86 millones de dólares al cambio actual), y la concesión se otorgará por un plazo de 25 años. Pero hay una addenda interesante que vincula la carga con el turismo: el ganador estará obligado a invertir más de 800 millones de reales en mejoras para una nueva terminal de pasajeros, asegurando que los ingresos del proyecto se reinviertan en infraestructura estructural.
“Entregamos lo que prometimos. La gobernanza es la base de una subasta de esta escala”, sentenció el ministro de Puertos y Aeropuertos, Silvio Costa Filho, destacando el equilibrio entre rigor técnico y velocidad de ejecución, según detalló el portal Datamar.
Con el marco regulatorio definido, se abre ahora la instancia decisiva para el capital privado. La Antaq organizará un roadshow inmediato para presentar el modelo a los jugadores internacionales.















