Los estibadores norteamericanos agrupados en la International Longshoremen’s Association (ILA) y la Alianza Marítima de los Estados Unidos (USMX) llegaron a un acuerdo salarial y prorrogaron el contrato plurianual hasta el 15 de enero, cuando volverán a sentarse a negociar finalizada la temporada alta.

De esta manera, finalizó un paro de 3 días en los puertos de la costa este y del Golfo, que había iniciado el 1° de octubre pasado, cuando ILA cumplió con su advertencia de entrar en huelga si no se lograba un incremento salarial. Las partes acordaron un incremento de 61,5%, más cerca del 50% ofertado por las empresas que del 77% reclamado por los trabajadores.

Durante los 3 días que duró el paro, al menos 54 buques portacontenedores permanecieron anclados en rada a la espera de la resolución del conflicto, que terminó afectando la logística de entrega de 386.000 TEU, luego de que se paralizara la actividad desde 36 puertos desde Maine, en la frontera con Canadá, hasta Texas, cerrando las puertas de ingreso del 55% de las importaciones y el 71% de las exportaciones norteamericanas.

El paro inició luego de que ILA rechazó finalmente la propuesta del 50% de aumento de la USMX, que derivó en el primer paro portuario desde 1977, en un momento crítico para la logística internacional por los conflictos en Medio Oriente y para la política norteamericana, a un mes de las elecciones. Movilizaciones y piquetes formaron parte de la postal en los puertos norteamericanos la semana última.

Las negociaciones por un nuevo contrato plurianual por 6 años para 45.000 trabajadores, vencido el 30 de septiembre, se habían estancado dado que ILA exigía un 77% de aumento. Bajo el contrato expirado, los trabajadores ganaban US$ 39 la hora, y pedían un incremento de US$ 5.

Automatización

No obstante, junto con el aumento reclamado, la ILA agregó a la negociación exigencias en contra de la automatización creciente en las terminales. “Las máquinas no alimentan a las familias”, se leía en los carteles durante el inicio del paro.

En el acuerdo logrado, no obstante, no trató el tema de la automatización, lo que lleva a pensar que la negociación seguirá abierta y tensa.

“La USMX provocó esta huelga cuando decidió mantenerse firme del lado de las navieras extranjeras que obtienen ganancias de miles de millones de dólares en los puertos de los Estados Unidos, pero no compensar a los trabajadores portuarios estadounidenses de la ILA que realizan el trabajo que les genera su riqueza”, señaló el presidente de ILA, Harold Daggett, el líder del sindicato que reúne a 85.000 trabajadores portuarios.

“Estamos preparados para luchar todo el tiempo que sea necesario para obtener los salarios y las protecciones contra la automatización que nuestros miembros de la ILA merecen”, agregó.

Apoyo oficial

Desde el Gobierno de Joe Biden, si bien declinaron intervenir, pidieron que la USMX -que agrupa tanto a terminales como a líneas marítimas- sea “justa con los trabajadores” dado “lograron ganancias récord en la pandemia, en algunos casos, de más de 800% en relación con las ganancias anteriores a la pandemia”.

“La USMX debe negociar un contrato justo con los estibadores que refleje la importante contribución que han estado haciendo a nuestra recuperación económica”, había expresado el texto de la Casa Blanca. Luego, la secretaria de Trabajo interina de la administración Biden, Julie Su, se transformó en la mediadora clave y destrabó el conflicto. Al menos en la cuestión salarial, ganando tiempo hasta el 15 de enero.

El cese de actividades en las terminales portuarias de la costa este y del Golfo, contó con acciones de “solidaridad” de parte de otros gremios, como la ILWU (que agrupa a los estibadores de la costa oeste), los trabajadores ferroviarios de la empresa BNSF, e incluso de camioneros (“Teamsters”), que rechazaron tomar la carga desviada desde los puertos de la costa este.

Map of major ports affected by strike on US East and Gulf coasts ‣ WorldCargo News

Los Estados afectados

Cada día de paro en los más de 36 puertos afectados -entre otros, los de Boston, Nueva York/Nueva Jersey, Filadelfia, Wilmington, Baltimore, Norfolk, Charleston, Savannah, Jacksonville, Tampa, Miami, Puerto Everglades, Nueva Orleans, Mobile (foco del conflicto con Maersk, por la automatización de los gates con el sistema Auto Gate) y Houston- que concentran más de la mitad de las importaciones de contenedores de los Estados Unidos derivó un caos logístico, con congestiones y faltante de equipos y de transporte en tierra, que demandará entre 4 y 7 días (por día de paro) para normalizarse.

Pérdidas

El año pasado, los trabajadores de la ILWU realizaron un paro por 13 días. Las pérdidas económicas ascendieron a US$ 12.000 millones y se necesitaron varios meses para volver a la normalidad.

El último paro que realizó la ILA fue hace 47 años: 50.000 estibadores paralizaron 30 puertos de la costa este de Estados Unidos durante 44 días en reclamo de aumentos salariales y en contra de la creciente automatización que generaba el uso del “contenedor”.

Las pérdidas económicas proyectadas, sobre la base de las disrupciones logísticas del pasado reciente, señalan que cada semana sin actividad implica no menos de US$ 4000 millones de pérdidas y al menos 3 semanas adicionales para una recomposición de la actividad.

Más allá de los consumidores norteamericanos, que no llegaron a ver faltantes en productos de consumo final o demoras en su reposición (Estados Unidos es el segundo importador mundial de productos agrícolas después de China, con compras por US$ 196.000 millones), la peor parte se la llevaron los productores y exportadores de productos perecederos.

El 30% de las exportaciones del agro norteamericano se realizan en contenedores, que serían las afectadas dado que los commodities a granel son operadas por otros sindicatos. “Durante un período de una semana, el valor potencial de las exportaciones agrícolas en contenedores interrumpidas se estima en 318 millones de dólares”, indicó Farm Bureau.