Al ya anunciado fin definitivo del pedido de autorización para importar, el blanqueo del algoritmo que da lugar a la capacidad económica financiera (CEF) para que las empresas lo consulten y sepan dónde están paradas y los bonos para cancelar deudas de importación, el Gobierno avanza con una reforma todavía más agresiva en materia de facilitación del comercio exterior.

Fuentes del Ministerio de Economía señalaron en diálogo con Trade News que las medidas anunciadas “dan marcha atrás con 20 años de intervención” en el comercio exterior y auspician un perfil de “país normal”.

La primera medida será la desaparición del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), el complejo esquema de autorizaciones cruzadas que debían atravesar los importadores para traer mercaderías y acceder al dólar oficial para cancelarlas. Por cuestiones normativas, el mecanismo será reemplazado por otro denominado Sistema Estadístico de Importaciones (SEDI), cuya función será simplemente informativa. Desde el Gobierno confiaron en que este viernes 22 se publicaría la resolución que lo instrumenta.

Palabra clave

Pero, al margen de estas medidas de coyuntura, el cambio más significativo vendrá por el lado de modificaciones en la Aduana donde la palabra clave será “digitalización”.

El Gobierno está convencido de que una de las revanchas “liberales” del comercio exterior será la instrumentación definitiva de la Ventanilla Única del Comercio Exterior (VUCE), un proyecto iniciado durante la administración de Mauricio Macri y que, si bien se continuó durante el gobierno de Alberto Fernández, no logró la instrumentación definitiva.

Por su transversalidad, la VUCE girará en la órbita del Ministerio de Economía, pero será en la Aduana donde el impacto se sentirá de manera más evidente.

La VUCE aspira a agilizar no sólo los trámites aduaneros y las intervenciones de terceros organismos al documentar exportaciones e importaciones, sino sobre todo a mejorar los tiempos operativos, por ejemplo, en el puerto: muchas veces la intervención de funcionarios en el campo generan demoras motivadas por prácticas discrecionales que exceden el mero control aduanero. Y la digitalización es justamente la apuesta para eliminar la intervención humana allí donde se pueda.

Urgentes

Hay tres temas importantes en comercio exterior, y dos son urgentes. El primero es eliminar las SIRA. “Es un cambio total del esquema de importaciones al que estamos acostumbrados y que está saliendo en estos días”, confió la fuente gubernamental, en relación a la publicación en el Boletín Oficial en el marco de la desregulación integral que planteará el DNU que Javier Milei anunciará este miércoles a última hora.

Las importaciones no tendrán siquiera necesidad de tramitar licencias de importaciones, ni automáticas ni no automáticas. “Cero. Nada. País normal”, aseguraron, tras explicar que lo que continuarán son las intervenciones de terceros organismos en la importación de productos que lo ameriten y en relación con el cuidado de los consumidores (seguridad eléctrica, Anmat, etc.).

El CEF, en tanto, queda: “Lo vamos a dar vuelta, y cada uno va a saber su fórmula y por qué obtiene el parámetro asignado para saber incluso cómo mejorar” el coeficiente. En su origen el CEF se conformaba por el resultado de las ventas del período anterior, menos las SIRAS pedidas pendientes de aprobación, menos gastos y créditos comprobados, lo que  daba el resultado final de importación. 

Ahora será “como conocer el límite de la tarjeta de crédito”, resumieron, tras agregar: “Con los giros a proveedores que tenés, lo multiplicás por 2 o por 1 de acuerdo a tu riesgo aduanero”, una escala de 6 tipos en función del perfil que registra ante Aduana cada importador.

Bonos

Luego, se creará el Registro de Deuda Comercial, donde cada importador deberá listar las SIRAS (“despachadas”, aclararon desde Economía) e informar las impagas. Esa información se cruzará con la AFIP y el Banco Central y contra eso se ofrecerá un “set de instrumentos” financieros.

Estos serán los bonos que buscarán que tengan el atractivo suficiente para generar un mercado secundario, que se pueda vender en dólares y usar para cancelar impuestos. “Creemos que va a tener buena recepción. No queda otra, no hay más dólares”, subrayaron.

Por el momento no se pueden usar los dólares propios para cancelar importaciones. Y todavía no hay resolución al respecto.

Desafío

Dentro del ámbito del comercio exterior y las intervenciones en las importaciones como se conocían hasta ahora, las primeras capas del cepo desaparecerán casi automáticamente.

Pero el gran desafío y el mayor dolor de cabeza residirá en el organismo madre del sector: la Aduana, donde la resistencia fue siempre histórica y donde, en definitiva, la Argentina se juega dos de sus grandes dramas, el control del narcotráfico y el contrabando.

En la mirada del gobierno de Javier Milei saben que van a tener que “pelear” fuerte en este ámbito. Apuestan a que con todo el poder político detrás, la desregulación integral de las operaciones y la instrumentación de la VUCE vaya esmerilando las irregularidades clásicas en la sede de Azopardo.


Nota publicada en Iprofesional