La Argentina no puede salir del déficit comercial en el que entró desde marzo, producto principalmente de una sequía que continúa impactando en las exportaciones totales, comienza advirtiendo el último informe de Abeceb.

En noviembre, el país concretó ventas al exterior por 5487 millones de dólares, lo que implica una caída interanual del 31,6% (con productos primarios cayendo 54,2% i.a. en el mismo mes).

A su vez, las importaciones continúan presentando altos guarismos -a pesar de las fuertes restricciones- con compras al exterior por US$4872 millones, lo que significa una caída del 4,8% i.a.

Así los números, el rojo comercial de noviembre fue de US$615 millones, y el acumulado entre enero y noviembre de 2023 fue de US$8013 millones, cuando en el mismo período de 2022 se había anotado un superávit comercial de US$5821 millones.

¿Qué pasó con las exportaciones?

En noviembre, los valores exportados cayeron 31,6% i.a., pasando de ventas externas por US$7122 millones en noviembre de 2022 a US$4872 millones en noviembre de 2023, con lo que el rubro acumula su doceava caída interanual consecutiva.

Las exportaciones continúan siendo traccionados por los efectos (directos e indirectos) de la sequía, lo cual puede observarse tanto por la caída en las cantidades exportadas (-22,1% i.a.) como en la baja del precio de las exportaciones (-12,2% i.a.).

Casi todos los rubros mostraron bajas tanto en precios como en cantidades, con Productos Primarios (PP) mostrando la peor disminución en ambos, ya que sus volúmenes bajaron 47,9% anual, y los precios se redujeron un 12,6% i.a.

En tanto, Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) sufrió la segunda peor caída, con contracciones importantes en precios (-9,7%) y cantidades (-5,7%).

La excepción a las bajas generalizadas fue Combustibles y Energía, que mostró una disminución de precios de 16,6% interanual que fue parcialmente compensada por una suba en las cantidades de 8,4% i.a., respondiendo a las mejores perspectivas del sector en la Argentina.

Alivio regional

Las exportaciones a la región permitieron amortiguar la caída de las ventas externas: mientras que el Mercosur vio una disminución en las exportaciones argentinas de 13,6% i.a., y otros socios locales como ALADI del 10,5%, destinos de peso, pero más distantes, exhibieron bajas mucho más pronunciadas.

Así, el promedio general (-31,6%) fue excedido por los guarismos en China (-63,5% interanual), India (-49,3%), Asean (-59,3%), o la Unión Europea (-55,9%). El fuerte peso de Manufacturas de Origen Industrial (MOI, cuyas cantidades bajaron solamente un 5,7% i.a.) pudo haber influido en el guarismo total, asimismo.

Las exportaciones se redujeron en US$2250 millones entre noviembre de 2022 y 2023, lo cual se puede atribuir en un 47% a la disminución de US$1053 millones en MOA, junto a un 36% producto de la reducción de US$817 millones en PP, tal que la sequía dio cuenta, directa o indirectamente, de un 83% de la baja en las exportaciones.

En tanto, las MOI disminuyeron en US$308 millones, es decir un 14% del total, mientras que combustibles solo dio cuenta de un 3% US$ -71 millones).

Combustibles

El rubro Combustibles mostró una dinámica contrapuesta, con las menores bajas de todos los segmentos (-9,5% i.a., versus -34,2% i.a. para el resto de las exportaciones). En este sector, los precios disminuyeron un 16,6% i.a., y las cantidades crecieron un 8,4% anual.

La principal causa de ello es doméstica: el sector de Minería en general, y de hidrocarburos en específico, es uno de los únicos que está mostrando un buen desempeño en 2023, ya que se ha expandido la producción de gas natural en el yacimiento Vaca Muerta en los últimos cinco meses tras la inauguración del Gasoducto Néstor Kirchner.

¿Qué pasó con las importaciones?

Los valores importados se contrajeron 4,8% i.a. en noviembre, traccionados por una caída en los precios internacionales de 2% i.a., y una baja en las cantidades importadas de 2,9% interanual.

Las cantidades vienen mostrando un desempeño errático, con bajas en dos de los últimos cuatro meses y subas en los otros dos.

En el interior de las compras externas, la mayor baja se registró en Vehículos Automotores de Pasajeros, que registró un descenso del 62,3% interanual, explicado casi enteramente por una disminución en las cantidades exportadas de 57,3% anual, una interrupción con la normalización del comercio exterior de este sector y más en línea con el desplome del 85% que se había registrado en el bimestre julio–agosto que con los guarismos más moderados de septiembre y octubre, lo cual implicó con vehículos que se habían acumulado y demorados en aduana.

La segunda mayor baja fue en Bienes de Capital, cuyas compras externas cayeron un 19,2% respecto al año previo: los precios crecieron un 2,4% para este rubro, pero las cantidades se redujeron en un 21,3% i.a.

Se dio una reducción similar de 14,9% i.a. en Combustibles y Lubricantes, aunque liderada por una reducción de los precios percibidos (-12,1% vs nov-22) y no en las cantidades, que cayeron solamente un 2,9% interanual.

En contraposición, se observaron subas en el resto de los rubros, con la mayor variación positiva en el segmento de Bienes Intermedios: los precios cayeron un 7,4% anual, mientras que las cantidades crecieron un 11,4% i.a., implicando una suba neta de 3,4% contra igual mes del año pasado.

Las subas en Bienes de Consumo y Piezas y Accesorios para Bienes de Capital fueron más leves (0,5% y 0,8% respectivamente), y obedecieron a dinámicas contrapuestas: los Bienes de Consumo vieron caídas en los precios (-4,4%) y crecimiento en cantidades (5,4%), en tanto que Piezas y Accesorios tuvieron una leve suba en los precios (1%) y una contracción en los volúmenes (-0,4%).

Perspectivas

“Podría verse una reversión del saldo comercial al menos hasta diciembre, ya que comenzaría a impactar positivamente la cosecha fina de trigo. Asimismo, la devaluación del tipo de cambio de 118,3% del 12 del actual, afectaría tanto a importaciones como a exportaciones, para los cuales, el tipo de cambio real es extremadamente alto”, señalan los analistas de Abeceb.

Y agregan que luego de la devaluación, en cuanto concierne a los exportadores, el tipo de cambio efectivo sería de $717 (un 38% por encima del promedio de largo plazo), ya que se combinan una retención mínima del 15% (aunque mayor para ciertos productos agropecuarios, como la soja) con un nuevo esquema de liquidación al CCL en un 20%. En tanto los importadores tendrán un recargo a cuenta del impuesto PAIS de 17,5% en bienes que llevará el tipo de cambio que pagan a $940, casi el doble del tipo de cambio real de largo plazo (en torno a $520, a precios de hoy).

Empujón agropecuario

Hacia adelante, se verá una mejora de las exportaciones gracias a la recuperación del sector agropecuario en base al fin de la sequía, sumado al incentivo exportador que provee la devaluación del tipo de cambio, señalan desde Abeceb.

Aún así, quedaría pendiente monitorear una posible apreciación cambiaria –si se devaluara la moneda a 2% como fue anunciado- el tipo de cambio real sería equivalente, en precios de hoy, a $600 en enero, y en dos meses quedaría en torno a $480; para marzo, sería inferior a sus valores pre-devaluación.

A futuro se liberarían las exportaciones, eliminando controles sobre precios o cantidades, además del fin de cupos (aunque con un sistema de seguimiento estadístico).

En cuanto a las importaciones, la sustitución del sistema de SIRA por un nuevo mecanismo, eliminará el requisito de conformidad previa del BCRA: no se requerirán controles ni habilitaciones, pero sí habrá seguimiento estadístico. Los pagos serán diferidos en plazos de 30 a 180 días según el sector: para energía e hidcrocarburos serían inmediatos, laboratorios y fertilizantes (entre otros) tendrían hasta 30 días, y la industria automotriz y los bienes suntuarios recién accederían a dólares en 180 días.  Los pagos se realizarían en cuatro “cuotas” iguales dentro del plazo a pactarse, cada treinta días de corrido para la mayoría de los bienes.

En resumen, se espera que 2023 cierre con un déficit comercial en torno a US$6900 millones, con una reversión significativa en 2024, el cual tendría nuevamente un superávit comercial de US$14.000 millones, respondiendo a una disminución en las importaciones (por mayores precios y menor demanda, causada por la recesión) y mayores exportaciones.