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Opinión

Trump y después: más inserción en el mundo

Por 14 marzo, 2017 octubre 18th, 2019 Sin Comentarios

En distintos ámbitos de nuestro país se discute los posibles impactos de las incipientes políticas económicas de la administración Trump. Sin embargo, el nuevo rumbo proteccionista elegido por el flamante presidente norteamericano no tendrá un fuerte correlato en la suerte de nuestra balanza comercial.

Debemos mirar, en cambio, la inserción internacional de la Argentina en su conjunto. Los indicadores de comercio exterior y de inversiones extranjeras demuestran que nuestra participación mundial ha sido muy baja en los últimos 30 años, y que lo sigue siendo. Es decir, el trabajo de apertura hacia nuevos mercados estaba por hacerse antes de que Trump fuera candidato, y no a partir de su proteccionismo.

En los últimos 10 años hemos recibido menos inversiones extranjeras directas (IED) que otros países de América latina como Brasil, Chile, Colombia o México. Si este indicador lo vinculamos al PIB de cada país, la situación en el ranking de la Argentina empeora aún más. Según datos de la Cepal, la Argentina en 2015 recibió IED por 15% de su PIB, mientras que Uruguay, Chile o Brasil recibieron entre 30 y 50%. Lo interesante, sí, es que Estados Unidos ha representado para este país el principal origen IED de los últimos años.

Por otro lado, cuando observamos la inversión de países latinoamericanos en terceros países, la Argentina también juega un rol menor. La Cepal informa que para 2016 Chile, Brasil y México invirtieron en terceros países entre 12.000 y 15.000 millones de dólares; Colombia más de 4000 millones de dólares y la Argentina apenas 1000.

La primera conclusión del análisis es que tenemos una baja participación en una avenida de “doble mano” del capital internacional.

Intrascendente

La Argentina representa el 0,35% del comercio mundial, y los destinos de nuestras ventas son muy pocos. Sólo 5 países explican el 40% de las exportaciones, que apenas superan los US$ 800 por tonelada como valor promedio. Además, la variedad de bienes y servicios exportados es limitada, ya que 5 productos explican el 40% de las exportaciones en términos de valor en dólares.

La participación de las exportaciones en relación con el PIB del país es otra categoría donde registramos uno de los peores desempeños de la región.

Con las importaciones sucede algo similar, destacándose el peso de la energía, donde el gas de petróleo y el refinado de petróleo representan 15% del total.

¿Cómo le hubiera ido a la Argentina con una mejor inserción internacional? Tal vez la comparación más relevante sea con Australia. En términos del índice de desarrollo humano (IDH), Australia hace varios años ocupa el “top five” mundial. Y yendo más cerca a casos como Chile o Perú vemos que la evolución de IDH es de sustancial mejora en los últimos años.

Cuando analizamos la estrategia nacional de estos tres países vemos una correlación positiva entre nivel de vida y la inserción internacional. Una fórmula que dice algo así como: más competitividad, más comercio internacional y más inversiones equivalen a un mejor nivel de vida de la población.

Por más proteccionista que sea Trump, en función de las políticas comerciales que imponga, difícilmente puedan tener alguna implicancia concreta en la Argentina por la poca inserción internacional de la economía de nuestro país.

La Argentina pretende volver a transformarse en un jugador importante en el mercado de carne bovina del mundo, y desde ya tiene todos los atributos necesarios para volver a serlo, pero al mismo tiempo tiene el costo menos competitivo de todos sus competidores del Mercosur.

Por eso, poco tiene que ver cualquier medida que tome el presidente Trump ante casos como este.

Lo que sí puede incidir en nuestro nivel de vida es la estrategia que elijamos para relacionarnos con el mundo. Queremos mejorar el nivel de vida de las personas que habitan este país en forma sostenible ambiental, social y económicamente.

Asignaturas

Queremos ofrecer productos al mundo. ¿Qué capacidades necesitamos desarrollar para lograrlo? Queremos mejorar el “costo argentino”. ¿Cómo deben ser los marcos regulatorios, los circuitos administrativos, regímenes fiscales, la infraestructura y los servicios? Todas las decisiones estratégicas llevan aparejado, además de mucho trabajo coordinado, una fuerte relación costo-beneficio. ¿Está la Argentina dispuesta como Nación a correr el “costo” de un “beneficio” a mediano o largo plazo?

Desde ya que cualquier medida proteccionista de un país como los Estados Unidos puede tener incidencia en el resto del mundo y en menor parte, por razones ya expuestas, en la Argentina. Pero parece que son de mucha mayor incidencia las repuestas que la Argentina brinde respecto a su inserción en el mundo.

Las medidas del actual gobierno nacional argentino parecen suscribir la idea de que un buen “maridaje” entre competitividad e inserción internacional “estratégica” puede redundar en un mejor nivel de vida para los argentinos. Pero estos procesos demandan consenso, trabajo en equipo y tiempo. ¿Está la Argentina a la altura de ese desafío? Esta parece ser la verdadera cuestión, más que las medidas que tome el Presidente Trump.

(*) El autor integra el Centro Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral