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La relación entre la Argentina y Brasil, que es tan estratégica como necesaria, es fruto de una construcción a lo largo del tiempo que tuvo como foco la cooperación y la integración, buscando consensos para construir un futuro conjunto y una mirada común del mundo.

Hoy nuestros lazos son fuertes y es tal la profundidad de esta relación que es difícil pensar que pueda disolverse por una circunstancia coyuntural.

Aunque la primera reunión entre los presidentes Alberto Fernández y Jair Bolsonaro será clave en la búsqueda de caminos para normalizar las relaciones entre ambos, la relación Argentina-Brasil es un destino que debe estar más allá de las ideologías de los gobernantes de turno.

Posturas diferentes

Armonizar las miradas respecto del papel del Mercosur, el Arancel Externo Común(AEC) y el acuerdo con la Unión Europea, son temas de interés bilateral que encuentran a los mandatarios de ambos países con posiciones diferentes.

Por todo ello es importante concentrarse en los vínculos comerciales, sociales y culturales que nos unen. Ellos son el camino para apostar a una relación “pragmática” que sea de beneficio mutuo para ambos países.

En un contexto global con tendencias al proteccionismo, la contracción del comercio mundial, disputa por el valor agregado, las tensiones regionales y medioambientales, cuidar y apostar a fortalecer la integración argentino-brasileña debe ser una de las claves para el desarrollo nacional, así como para exportar más y mejor.

Dependencia de la economía

El hecho de que este año Brasil estabilice su economía y crezca -la expectativa es de un crecimiento de 2,3% para 2020- será de gran alivio para la brasil-dependiente economía argentina en cuanto a exportaciones con valor agregado, ya que es el principal comprador de nuestra industria.

A contramano de lo que pasa con el mundo, donde las exportaciones están vinculadas esencialmente a productos primarios o de primera elaboración, el intercambio bilateral se basa especialmente en el valor agregado.

Si bien es cierto que la industria automotriz es la protagonista en la relación comercial, el comercio bilateral es preponderantemente manufacturero y de alto valor agregado.

Incluye también a sectores como química y petroquímica, caucho y plástico, alimentos y bebidas, trigo en granos y manufacturas agropecuarias.

El sector automotriz tiene un rol protagónico en la relación bilateral cuyo comercio se caracteriza por tener un fuerte perfil manufacturero y de alto valor agregado.

Brasil es el socio comercial más importante de la Argentina y se estima que la crisis en nuestro país impactó de manera negativa cerca de un -0,5% en el PBI durante 2019. Por el lado de Argentina se estima que por cada punto porcentual que Brasil cae o crece, Argentina cae o crece un cuarto de punto.

Signos de reactivación brasileña

El año pasado, la economía brasileña mostró signos de recuperación y de ese modo se alejaron los riesgos de caer en una recesión técnica.

Para 2020 se espera que su PBI -suma de todos los bienes y servicios producidos en el país- se expanda según estimaciones de la Confederación Nacional de la Industria (2,5%), el Banco Central Brasileño en su encuesta Focus (2,3%) y el Banco Mundial (2%).

Las proyecciones indican que el crecimiento duplicaría al registrado en 2019 (1,2%). Estimaciones de las instituciones financieras para los años siguientes -2021, 2022 y 2023- se estiman se número en 2,5%.

La inflación oficial, medida por el Índice Nacional de Precios al Consumidor (IPCA), cerró 2019 en 4,31%,impulsada por el precio de la carne (32,4% anual), y por encima de la meta inflacionaria de 4,25%, pero dentro del rango de 1,5 puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo establecido por el Consejo Monetario Nacional (CMN).

Para este año, el Banco Central Brasileño estableció una meta de 4% de inflación, y se espera que el IPCA sea de 3,6%, y de 3,75% para 2021, según la encuesta Focus de Banco Central Brasileño. El pronóstico para los años siguientes es de 3,50% en 2022 y 2023.

Se espera que la tasa de interés Selic se mantenga en el nivel establecido en la última reunión del Consejo de Política Monetaria (Copom), 4,5% anual durante 2020.

Para 2021 se estima que la tasa base aumente a 6,25%, y para 2022 y 2023 termine ambos períodos en 6,5% por año.

Un dato importante: seguir de cerca la evolución en la salida de dólares de Brasil que en 2019 totalizó 44.700 millones alcanzando su máximo en 38 años.

En lo que respecta a la tipo de cambio, la proyección se ubica en 4,04 reales por dólar a fines de este año, y en 4 unidades por divisa estadounidense al cierre de 2021.

Intercambio bilateral

En 2019 Argentina lograría un superávit en la balanza comercial bilateral, siendo el primer resultado anual positivo desde 2002.

En 2019, según datos del Ministerio da Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, la Argentina exportó por US$10.552 millones e importó por US$9535 millones, lo que implica una caída del 36,9% anual (en 2018 se habían importado US$15.116 millones, logrando un superávit de US$5080 millones que se explica por el bajo nivel de actividad en nuestro país).

Controles a las importaciones

Una de las primeras medidas del gobierno de Alberto Fernández para proteger la economía argentina tiene que ver con un control de las importaciones a través de las licencias no automáticas que buscan monitorear el impacto de las importaciones en la industria nacional. Estas medidas son seguidas de cerca por el gobierno de Bolsonaro, quien ya se ha manifestado en contra de esas políticas y, todo indica, serán un punto de negociación en la relación bilateral.

El autor es Socio de la Consultora R4B y Consultor de Global Governments 

 

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