La semana pasada, el INDEC publicó dos fotos sobre la industria que dejan poco margen para interpretaciones: más de la mitad de las empresas dice que lo que le impide producir más es la demanda interna; apenas una de cada diez menciona la competencia de productos importados. Y cuando se les pregunta qué esperan para los próximos tres meses, la única variable con balance positivo es la exportación.
Ese giro hacia afuera se declara en el mismo mes en que la actividad tuvo su peor caída mensual en más de tres años y en que el transporte, el eslabón que debería sostenerlo, volvió a terreno negativo.
La mayor caída
El estimador mensual de actividad económica de julio, que publica la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales del INDEC, marcó una baja interanual de 1,4% y de 2,9% desestacionalizada respecto de junio. Es la mayor caída mensual de la serie desde enero de 2023: supera el -2,6% de marzo de 2025 y los -2,3% de abril y diciembre de 2023. El índice desestacionalizado retrocedió al nivel de octubre de 2024 y el acumulado de siete meses quedó en 1,7%, contra el 5,3% de un año atrás.
El número interanual, además, está sostenido por un solo sector. Pesca creció 424,5% y aportó 0,64 puntos porcentuales; sin ese aporte, la caída rondaría el 2,1%.
Del otro lado, ocho sectores cayeron: comercio, -5,1%; industria manufacturera, -4,6%; construcción, -3,3%. Transporte y comunicaciones bajó 1,5%, su primer registro negativo desde febrero. Y el rubro con mayor incidencia negativa fue impuestos netos de subsidios: -4,5%, que restó 0,82 puntos por sí solo.
Confianza entre empresas
La segunda pieza es la Encuesta de Tendencia de Negocios de la industria manufacturera, indicador que revela la confianza empresarial y que cayó a -20,2%, el peor valor desde diciembre de 2025.
El 52,9% de las empresas considera que su cartera de pedidos está por debajo de lo normal; solo el 2,2% la ve por encima. El 30% califica su situación como mala y el 31,4% describe el acceso al crédito como difícil.
¿Qué dice la industria sobre su propio problema? Ante la pregunta por el factor más importante que limita la producción, el 53,6% responde demanda interna insuficiente. La competencia de productos importados figura segunda, con 10,1%. La demanda externa insuficiente apenas suma 3,7%.
El relato que atribuye el retroceso fabril a la apertura importadora no aparece en la respuesta de las propias fábricas: el consumo local pesa cinco veces más que la importación, y la relación no se mueve.
Lo segundo es dato es hacia dónde miran. Todos los balances de expectativa para septiembre-noviembre son negativos: producción -4,3%, pedidos internos -10%, empleo -12,8% (el 16,5% prevé reducir personal), horas trabajadas -11,2%. La única excepción es exportaciones: +1%, con 18,2% que espera aumentar y 17,1% que espera disminuir.
Sin plan de expansión
“Ese dato hay que leerlo junto con otro”, explicó un experto en comercio exterior ante una consulta de Trade News. “El 36,9% de las mismas empresas dice que su nivel actual de exportaciones está por debajo de lo normal, con un balance de -29,4%. Esperar que las ventas externas suban desde un nivel que la mayoría juzga bajo no es un plan de expansión; es un piso”, explicó.
Es decir que, si el mercado interno no reacciona y el crédito sigue cerrado para un tercio de las firmas, la exportación funcionaría menos como estrategia que como válvula: el destino residual de lo que el consumo local no absorbe. Y el 30,5% que prevé subir precios tendría que hacerlo mientras intenta competir afuera.
No parece muy probable que una industria que ajusta por empleo y por horas, con un tercio de las firmas sin crédito normal y la mitad con pedidos bajo lo normal, pueda convertirse en exportadora en un plazo relativamente corto.















