El Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, publicó un artículo de opinión en The Financial Times explicando cómo el programa comercial del Presidente Trump está acelerando la reindustrialización de Estados Unidos, incentivando la producción nacional con un mejor acceso al mercado para las exportaciones estadounidenses.
“El año 2025 será recordado como el año de los aranceles, independientemente de la ideología económica. El comercio internacional no es ni bueno ni malo, simplemente es. La verdadera pregunta es si los patrones comerciales sirven al interés nacional. Para el presidente Donald Trump y su administración, eso significa una política comercial que acelere la reindustrialización”, destacó Greer.
Defensa nacional
Para el funcionario, “los crecientes y persistentes déficits comerciales de Estados Unidos en productos manufacturados y agrícolas han sido devastadores para nuestro país. Puede que a las corporaciones multinacionales no les importe dónde generan sus ingresos o productos, pero sí les importa a los trabajadores de la industria automotriz en Michigan o a los productores de algodón en Texas que intentan sostener a las comunidades locales. Importa que los innovadores tengan acceso a los conocimientos y la experiencia en las fábricas. Y es importante que tengamos la capacidad y la resiliencia de nuestra base industrial para garantizar nuestra defensa nacional”.
“Para revertir esta situación -continuó- se necesita una estrategia de aranceles y acuerdos que combine incentivos para la producción nacional con un mejor acceso al mercado para las exportaciones estadounidenses”.
Aranceles
Greer recordó que Trump promovió en su campaña un arancel proteccionista y comenzó su segundo mandato con una serie de medidas comerciales para implementar dicha promesa. Así, tras meses de intensas negociaciones, el 31 de julio estableció una nueva estructura para un comercio equilibrado: aranceles del 10 % para los países con los que Estados Unidos tiene superávit, aranceles del 15 % para los países con un pequeño déficit y aranceles más altos para los países con grandes déficits comerciales.
A principios de julio, Trump cerró un acuerdo con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. A partir de entonces, la Ronda Turnberry de negociaciones comerciales globales continuó a un ritmo acelerado. “En otoño, concluyó acuerdos y marcos comerciales con Malasia, Camboya, Tailandia, Vietnam y Corea. Finalizó un acuerdo de inversión con Japón y, más recientemente, anunció nuevos acuerdos marco con Guatemala, El Salvador, Argentina y Ecuador”, destacó.
Acuerdos con socios
“Nuestros socios comerciales están acordando eliminar o reducir sustancialmente los aranceles para los productos estadounidenses; eliminar o simplificar las barreras no arancelarias como licencias de importación, pruebas duplicadas o normas o regulaciones no científicas; ampliar los derechos de propiedad intelectual y su aplicación; prohibir la importación de bienes fabricados con trabajo forzado; brindar un trato justo a las empresas de servicios digitales y abstenerse de imponer impuestos a los servicios digitales; y ampliar el acceso al mercado de servicios”, amplió.
Asimismo, Greer recordó que “los socios también consultarán y cooperarán con EE.UU. en la implementación de controles de exportación, evaluación de inversiones y medidas para combatir prácticas no comerciales que distorsionan el comercio global. Muchos países se han comprometido a realizar inversiones sustanciales en EE.UU. y a adquirir productos estadounidenses”.
“A cambio -agregó- estos países reciben de EE. UU. modificaciones arancelarias significativas, colaboración en materia de inversión transfronteriza, participación en el conjunto de tecnologías estadounidenses y acceso continuo al mercado de consumo más valioso del mundo”.
Cómo medir el éxito
De acuerdo con el funcionario, hay tres maneras de medir el éxito de esta nueva política comercial: “Además de impulsar el crecimiento económico general (3,8 % en el segundo trimestre), debería reducir el déficit comercial, aumentar los salarios de los trabajadores estadounidenses y aumentar la participación del sector manufacturero en nuestra economía”, escribió.
“Las perspectivas son positivas. La tasa de inflación subyacente, del 2,7 %, es la más baja en cinco años. Desde agosto, nuestro déficit comercial global de bienes ha disminuido, incluyendo una disminución interanual de aproximadamente el 25 % en nuestro déficit de bienes con China. Los salarios ajustados a la inflación han aumentado. Y la industria manufacturera se está recuperando”, señaló Greer.
El Representante Comercial norteamericano subrayó que este último punto es “difícil”.
Décadas
“Nos llevó décadas perder nuestra primacía industrial; reconstruirla no será de la noche a la mañana. Pero este otoño, los primeros imanes de tierras raras fabricados en Norteamérica en 25 años salieron de la línea de producción en Carolina del Sur. El Astillero de Filadelfia tiene pedidos para una docena de buques comerciales, incluyendo dos gaseros, los primeros que se construyen aquí en casi 50 años. Se están reactivando fundiciones y forjas, y se ha vertido hormigón para los cimientos de nuevas instalaciones farmacéuticas. Las líneas de producción de automóviles están regresando a Estados Unidos”, detalló.
Luego, deslizó que “si alguien quiere criticar esto como un comienzo difícil, lo acepto. Deberían considerar la hipótesis contrafáctica: si se eliminaran los aranceles, ¿se llevaría a cabo esta nueva producción?”, preguntó.
“Nuestra reindustrialización requiere más que una simple política comercial inteligente. Necesitamos mejores políticas tecnológicas, laborales, regulatorias, fiscales y energéticas: todas ellas prioridades para la administración Trump. Desde la perspectiva comercial, me alegra ver que el plan está funcionando”, concluyó Greer.















