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Aunque la asunción formal será el próximo 1 de marzo, Ngozi Okonjo-Iweala dejó en claro desde el primer minuto cuáles serán sus prioridades como Directora General de la Organización Mundial del Comercio (OMC): modernizar el organismo para que pueda resolver los problemas del siglo XXI.

Será la primera vez que el cargo esté en manos de una mujer que además representa al África, y aunque el desafío es enorme, a la “Dra Ngozi” –como pidió que la llamen- le sobra experiencia en eso de superar dificultades.

El embajador Walker presidió la sesión virtual del Consejo General de la OMC en la que se eligió a la nigeriana Ngozi Okonjo Iweala como la séptima Directora General del organismo. Foto @WTO

De Biafra a Harvard

Nació el 13 de junio de 1954 en Nigeria y antes de emigrar a los Estados Unidos para estudiar (se graduó en Harvard y luego obtuvo un doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachustts), vivió en carne propia el conflicto de Biafra (1967-1970), la guerra civil que provocó una terrible hambruna que terminaría con la vida de alrededor de tres millones de personas.

Conocer su historia explica en parte su obsesión para lograr que la OMC se involucre de modo activo y concreto en la búsqueda de soluciones para superar la pandemia causada por el Covid.

“Me ilusiona y me asusta este desafío porque asumo en medio de un clima de gran incertidumbre, con una doble crisis sanitaria y económica que amenaza el bienestar y la supervivencia de muchas personas. Al mismo tiempo, la OMC enfrenta sus propios desafíos que ponen en evidencia la necesidad de ejecutar grandes y profundas reformas. Ya no podemos seguir trabajando como antes. Hay que fijar un nuevo orden de prioridades y actualizar las normas”, se sinceró apenas arrancó la conferencia de prensa.

Experiencia

En dos ocasiones fue convocada para hacerse cargo del ministerio de Finanzas y Relaciones Exteriores de Nigeria. Dejó a su familia y sus cuatro hijos en EE.UU. (país que hace dos años le otorgó la ciudadanía) y se instaló en África.

Su CV también registra más de 25 años en el Banco Mundial, donde fue directora gerente y en 2012 se postuló como presidente, pero fue superada por el surcoreano Jim Yong Kim.

La definición por la DG de la OMC reeditó el “enfrentamiento” entre Nigeria y Corea del Sur (Okonjo-Iweala y la ministra de Comercio de la República de Corea, Yoo Myung-hee fueron las favoritas tras la evaluación inicial de ocho candidatos) aunque esta vez, la elegida fue la africana.

El bloqueo de Trump

Durante la conferencia de prensa –que comenzó dos horas y media más tarde de lo pautado debido a la extensión de la sesión virtual del Consejo General, donde hubo más de 80 intervenciones- le preguntaron por los argumentos de quienes cuestionaban su supuesta falta de experiencia comercial.

“No creo que deba ahondar mucho en ese punto –respondió Okonjo-Iweala-. Antes de que la administración Trump bloqueara mi nombramiento, 162 países (sobre un total de 164 miembros) consideraron que disponía de suficiente experiencia como para ganarme el consenso. Creo que ése es el punto clave, porque mis antecedentes hablan por sí solos. Trabajé en el ámbito del comercio como ministro de Finanzas, fui facilitadora comercial y ministro de Economía. Coordiné los ministerios de Economía, Finanzas y el de Comercio. Por lo que tal vez alguien se formó una impresión equivocada. Ese no es el problema principal. Si lo que les preocupa es que no soy una negociadora comercial, deberían saber que eso no es lo que necesita la OMC en este momento”, arrancó.

Y argumentó que “no se trata sólo de tener aptitudes para negociar en términos comerciales” porque, de hecho, tanto en la Secretaría como entre los embajadores que trabajan en Ginebra  abundan esos perfiles pero sin embargo no se han podido allanar los problemas.

“Hay que comprender qué es lo que se necesita en este momento, que es alguien capaz de impulsar las reformas necesarias y que no vea las cosas como si fueran cuestiones rutinarias. Y esa persona soy yo”, pronunció de modo enérgico.

Por dónde empezará

¿Cuáles serán sus prioridades? Sin dudarlo, Okonjo Iweala enumeró:

  • Covid. “Antes que nada, centrarnos en el Covid y en lo que la OMC puede hacer para encontrar soluciones. Trabajar con Covax (Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para tener un efecto multiplicador y que las vacunas lleguen a los países pobres. El ITC (International Trade Center) dice que aún hoy hay 100 miembros que aplican restricciones. Hay que ver cómo se pueden eliminar, de qué manera podemos alentar lo que se denomina tercera vía para fabricar fármacos y vacunas en muchos países, con los problemas que eso plantea en materia de propiedad intelectual.”
  • Sistema de Solución de Diferencias. “Es prioritario introducir las reformas necesarias para que lo que llaman la joya de la corona de la OMC, sistema actualmente paralizado, sea algo que funcione para todos. Hay que modernizar y actualizar las normas de la OMC para que se puedan resolver los problemas del siglo XXI. Por ejemplo, la economía digital, algo que ha tenido un rol preponderante durante la pandemia y que seguirá en aumento exponencial.”

Buenas intenciones y realismo

Las buenas intenciones de la futura DG de la OMC no son ingenuas: sabe que no será fácil y lo admite.

Apenas terminó de hablar sobre la necesidad de modernizar el organismo, comentó: “Sé que no será nada fácil porque existe desconfianza acumulada entre los miembros, y no sólo entre EE.UU. y China, o EE.UU. y la UE, sino entre miembros desarrollados y en desarrollado”.

“El comercio representa el 60% del PBI mundial y por lo tanto desempeña un papel importantísimo para sobreponernos a la pandemia, empezando por permitir el comercio de medicamentos e insumos para enfrentar la pandemia”, añadió a continuación.

La próxima DG de la OMC quiere asegurar la libre circulación y disponibilidad de medicamentos e insumos necesarios para combatir la pandemia. Imagen de Gerd Altmann/Pixabay

Nacionalismo de las vacunas

Tanto frente al Consejo General como durante la conferencia de prensa posterior, la nigeriana se refirió varias veces al “nacionalismo de las vacunas”, uno de los factores que amenaza una recuperación equitativa.

Y en esa materia también tiene amplia experiencia ya que viene de ser presidenta de la Junta de la Alianza Mundial para el Fomento de la Vacunación y la Inmunización (GAVI), una asociación establecida en 2000 que une al sector público y privado para corregir las inequidades mundiales en el acceso y la cobertura de vacunas.

“Nadie está a salvo hasta que todo el mundo esté a salvo. Debemos tratar las vacunas como un bien público global, disponible y accesible para todos. La pandemia nos afecta a todos y ser nacionalistas en estos momentos no ayuda a nadie. Un país puede preocuparse por vacunar a todos sus habitantes, pero eso tiene un alcance limitado si los vecinos no pudieron hacerlo”, comentó.

Dejar de lado la locura

“Alguien dijo que locura es repetir lo mismo esperando resultados diferentes. Creo que la OMC ya no tiene que proceder así. Es una organización demasiado importante, que necesita nuevos bríos y vigor, nueva energía, y ver los avances desde una nueva perspectiva, sobre todo visualizando soluciones. Eso es lo que voy a aportar. El desafío es traer una nueva perspectiva para resolver los problemas”, dijo Okonjo Iweala cuando Trade News le preguntó sobre cuál era el principal aporte de su designación para la OMC.

“El principal valor es traer una nueva vibra, alguien que es diferente y que no aceptará trabajar de la manera en que se trabajó hasta ahora. Es una gran ventaja traer nuevas energías, con nuevos ojos y oídos porque es lo que necesitamos”, explicó.

Tiene tiempo hasta el 31 de agosto de 2025 para demostrarlo.