A horas de la puesta en funcionamiento de un nuevo mecanismo de adminsitración de las importaciones –el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA)-, el director general de Aduanas, Guillermo Michel, recibió a las autoridades de las cámaras representativas del comercio exterior.

Michel se reunió con los directivos de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) y el Centro Despachantes de Aduana (CDA) para explicar detalles de la resolución 5271/22, que pone en funcionamiento al esquema que reemplazó al Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI).

El recorrido de la administración

Desde que se desvirtuó en la Argentina el uso de las licencias de importación -autorizadas con límites por la Organización Mundial del Comercio (OMC)- distintos organismos del Estado fueron asumiendo mayor protagonismo en el comercio exterior.

Así, en 2012, desde la Secretaría de Comercio Interior que comandaba Guillermo Moreno, se creó la declaración jurada anticipada de importación (DJAI), mediante el cual se debía informar qué tipo de compra al exterior se quería realizar, y esperar la autorización.

A días de la asunción de Mauricio Macri, las DJAI se dejaron sin efecto, y se informó sobre la creación del SIMI: si bien mantenía el esquema de adelanto de información, funcionaba bajo el esquema de licencias automáticas y no automáticas.

En estos 10 años, retórica más, retórica menos, el motivo detrás de la adminsitración de las importaciones siempre fue el cuidado de las reservas, no sólo para cumplir con las obligaciones de deuda, sino también para hacer frente a las mayores necesidades de importar energía.

Blanqueo del control

La llegada del SIRA no es una excepción, es más bien un blanqueo sistemático de la cantidad de ojos que observarán a los operadores. Un ordenamiento del control caótico.

Es decir, mientras en un entorno de normalidad el Estado debería haber avanzado si pausa para contar con una Ventanilla Única del Comercio Exterior (VUCE) operativa, la emergencia permanente y contextual recurre a los mismos parámetros que inspiran la VUCE (transparencia, agilidad) para aplicarlos a un control más eficiente de las importaciones.

El SIRA será una “ventanilla única” para la autorización de importaciones y dólares para realizarlas. Allí convergerán todos los filtros que hoy estaban dispersos: la capacidad económica-financiera de la AFIP, las licencias de la Secretaría de Comercio, la autorización de dólares del Banco Central, y todo bajo el comando de la Aduana, institución madre de la fiscalización y recaudación del comercio exterior.

La Aduana empoderada

Es en la Aduana donde está la “inteligencia” del comercio exterior, capacidades y conocimiento de las operaciones que exceden a los otros órganos del Estado, a partir de las armas de sus distintas subdirecciones: Control Aduanero, Operaciones Aduaneras, Técnico-Legal Aduanera, Operaciones Aduaneras del Interior, y la dirección de Coordinación y Evaluación Operativa Aduanera.

La AFIP filtra por una matriz económica y financiera la capacidad de las empresas para operar con un algoritmo misterioso. En Comercio, en tanto, matizan sin un criterio coherente la autorización de importaciones por su eventual impacto en una rémora conceptual y de museo: la industria nacional autosuficiente y autosustentable. El Banco Central monitorea una “caja” que determina la luz verde para el giro de divisas. Pero es la Aduana la única en condiciones de realizar un “perfil de riesgo de cada operador”. Una carpeta completa.

La Aduana cuenta además con un poder de policía, de detección de infracciones y penalidades, y de multas que llegan a la exclusión del registro de operaciones.

Por eso, el director general de Aduanas, Guillermo Michel, fue el encargado de comunicarles a las cámaras de los actores del comercio exterior los alcances de una resolución conjunta AFIP/Secretaría de Comercio, como el “el eventual establecimiento de penalidades para aquellos casos en los cuales el importador registre reiteradamente la misma declaración SIRA sin mediar razones debidamente justificadas, y la posibilidad de utilizar dólares no declarados para realizar pagos de importaciones en cuyo caso deberá indicarse esa situación en oportunidad de registrar la declaración SIRA”, entre otras, según informaron las cámaras en un comunicado conjunto.

Las cámaras plantearon inquietudes operativas vinculadas al funcionamiento del sistema, al trámite de las solicitudes, a la vigencia de las SIMI anteriores y a la situación general de Licencias Automáticas y No automáticas, como así también de sus correspondientes prórrogas, al procedimiento previsto para plantear la disconformidad prevista en el Art. 7, y a que el BCRA analice el momento a partir del cual se inicia el cómputo del plazo de pago de las importaciones, dado que actualmente la norma exige que se realice a partir de la fecha de oficialización de la destinación de importación a consumo, entre otros aspectos.

Según refirieron, “Michel disipó las dudas relacionadas al trámite de registro de las declaraciones SIRA, informando que se registrarán a través del Sistema Informático Malvina (SIM)”, la Matrix del comercio exterior.