El mapa global del Gas Licuado de Petróleo (GLP) atraviesa una reconfiguración forzada por la tensión geopolítica en el Estrecho de Ormuz, que dejó en evidencia la fragilidad de un comercio marítimo que depende en un 80% de Medio Oriente y Norteamérica, afectando directamente al 30% de las exportaciones mundiales ante la falta de fluidez logística.
Frente a la escasez de cargamentos spot y la menor disponibilidad de buques, los compradores internacionales buscan diversificar sus matrices de riesgo. Y es precisamente en este contexto que el desarrollo no convencional argentino asoma como un proveedor estratégico para cubrir un bache estructural de oferta, considerando que gran parte de la capacidad de exportación de Estados Unidos se encuentra comprometida bajo contratos hasta 2027 y 2028.
La tracción de Asia Pacífico
Estos fueron algunos de las principales conclusiones de una jornada sobre GLP organizada por el Instituto de Energía de la Universidad Austral, que reunión a los actores de toda la cadena, donde destacaron que el 60% de las importaciones mundiales de GLP se concentra en Asia Pacífico, traccionado por la industria petroquímica china y el consumo continuo de India y Japón.
Udayan Jain, ex director de la compañía india ADANI, fue contundente al analizar esta coyuntura durante el seminario: “India no busca un barril más barato, busca una segunda puerta”.
Los datos de la balanza comercial validan la tesis asiática. Tras importar 22.000 toneladas desde Argentina en el último año, el mercado indio absorbió 50.000 toneladas solo en el primer semestre del ejercicio actual. Para abastecer esta demanda creciente, las proyecciones sectoriales anticipan que la producción argentina de GLP alcanzará las 8,9 millones de toneladas anuales hacia principios de la próxima década.
Descontando una demanda interna madura de 1,4 millones de toneladas, el saldo exportable de hasta 7,5 millones catapultará al país a las grandes ligas del comercio exterior. Julio Faldin, vicepresidente senior de Desarrollo de Negocios para LatAm en ARGUS, proyectó que este volumen reubicará a la Argentina del actual puesto 20 al top 5 de exportadores globales para 2040. Bajo un cronograma aún más agresivo, Pedro Locreille, director de Midstream Gas & GLP de YPF, anticipó que el país alcanzará el séptimo lugar a nivel mundial en 2031.
El desafío del midstream y la evacuación
La molécula abunda en la formación neuquina, pero el cuello de botella radica en la infraestructura de transporte y procesamiento. Oscar Sardi, CEO de Transportadora de Gas del Sur (TGS), detalló el alcance del Proyecto NGLs, una iniciativa que demanda un plazo de ejecución de 45 meses y viabiliza la puesta en especificación del gas asociado. El masterplan abarca desde la red de captación hasta el transporte en poliducto y el fraccionamiento en el hub de Bahía Blanca.
Con una proyección de US$ 1200 millones en exportaciones anuales, la obra demandará 4000 empleos directos. Para Pablo Brottier, director ejecutivo de SACDE, la viabilidad de estos desarrollos requirió un hito inusual en el mercado corporativo local: empresas competidoras debieron deponer egoísmos comerciales para construir infraestructura troncal en sinergia.
Sin embargo, la inserción competitiva exigirá resolver la limitante física en los muelles. El sector necesita consolidar terminales marítimas con capacidad de almacenamiento refrigerado para operar buques VLGC (Very Large Gas Carriers) en puertos de aguas profundas como Bahía Blanca y Punta Colorada. En la faz comercial, la transición hacia una paridad de exportación implicará fijar precios mirando la dinámica del índice asiático AFEI, descontando el flete, para depender menos de la volatilidad histórica del Mount Belvieu estadounidense.
El puente regional frente a la fricción interna
América Latina opera hoy como el mercado natural de cercanía. Según Alexandre Matta, gerente de Originación de Moléculas de Copa Energia, el 49% de las importaciones brasileñas de GLP ya provienen de Argentina. En paralelo, Francisco García Bustos, gerente de Abastecimiento de Lipigas, remarcó la oportunidad directa para sustituir las compras que Chile realiza actualmente a Norteamérica.
Esta ventana de integración sudamericana tiene, no obstante, límites estructurales. El incremento proyectado en la producción propia de Brasil a partir de 2029 obligará a los operadores locales a consolidar sin demoras las rutas de ultramar. En el plano doméstico, la ecuación enfrenta sus propios escollos. El mercado local abastece a 5,9 millones de hogares, pero Pedro Cascales, presidente de CEGLA, recordó que la logística de distribución debe sortear una distancia promedio de 710 kilómetros desde los centros de producción.
Pasos ineludibles
Federico Veller, subsecretario de Hidrocarburos de la Nación, reconoció que las reformas regulatorias recientes, como la eliminación de precios máximos y la previsibilidad a 30 años que otorga el RIGI, eran pasos ineludibles para apalancar el capital necesario frente a semejante fricción territorial.
La oportunidad macroeconómica está sobre la mesa, pero la ejecución técnica definirá quién captura los márgenes. Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Austral, advirtió que el gas dejó de ser un subproducto para transformarse en un negocio de integración regional y seguridad energética global.
La industria local deberá lograr, de alguna manera, coordinar logísticamente los volúmenes y la programación portuaria para firmar contratos previsibles a largo plazo, antes de que otros proveedores alternativos acaparen las bodegas disponibles.















