El presidente Mauricio Macri vetó por el decreto 1076 dos artículos vertebrales de la ley 27418 sancionada por el Congreso para la promoción de la industria naval.

Se trata del artículo 10, que establecía una asignación anual de 1500 millones de pesos actualizados según el índice de precios internos básicos bajo el nombre de Fondo para el Desarrollo de la Industria Naval Nacional (Fodinn), y el artículo 13, que fijaba obligaciones para mantener beneficios si el régimen de construcción naval perdía vigencia dentro de los 10 años de promulgada la ley.

La decisión causó sorpresa no sólo entre legisladores sino también en el ámbito empresario y gremial. Sucede que la ley en cuestión fue aprobada de manera unánime por el Senado el año último, y por Diputados por amplia mayoría semanas atrás, en concurso del apoyo de diputados oficiales.

Es más, ambos artículos surgieron de propuestas emanadas de los ministerios de Hacienda y Producción para superar lo propuesto por el Senado: un fideicomiso para financiar al sector sustentado con tasas al comercio exterior.

Legisladores de la Comisión de Intereses Marítimos, asesores, empresarios y sindicalistas, luego del consenso logrado en comisión para girar a Diputados el proyecto que ya había aprobado el Senado. Foto: Archivo 

El proyecto de industria naval, y su complementario de marina mercante, recorrieron caminos diferentes en la negociación con el Ejecutivo: el primero se debatía con los equipos de Nicolás Dujovne y Francisco Cabrera; el segundo con el de Guillermo Dietrich, en Transporte.

La propuesta del Ejecutivo fue recurrir a un fondo preexistente administrado por Producción, como el Fondear.

“No era tan distinto a lo que buscábamos. Propusieron un fondo con una cantidad de dinero específica garantizando el desarrollo de la actividad y fue aceptado para poder sacar adelante la ley”, explicó a Trade News Mariano Gendra Gigena, abogado especializado en temas marítimos y asesor del peronismo.

El veto fue inesperado y generó resentimiento incluso entre diputados del oficialismo, que se prestaron para aprobar el proyecto que venía con las sugerencias del Ejecutivo. “Estoy seguro que desde Transporte tenían en claro que Hacienda cambiaría de opinión en algún momento, pero no podían dar marcha atrás porque se paralizaba toda la negociación y podía entrar en riesgo el proyecto de marina mercante”, sugirió Gendra Gigena.

Dejaron que los diputados lo aprobaran porque estaban seguros de que vendría el veto”, amplió.

Proyecto de fomento

A diferencia del proyecto de marina mercante, que regula la actividad institucionalizando en una ley el antiguo decreto de necesidad y urgencia 1010/04 de Néstor Kirchner, agregándole la hipoteca naval y limitando la responsabilidad civil de los prácticos, el proyecto de industria naval es netamente de fomento de la actividad.

Sin esos dos artículos que instrumentaban los mecanismos para devolverle competitividad a la industria naval, con fondos para construir y reparar en el país, y eliminando aranceles a la importación de aranceles de insumos que no se fabrican acá, como la chapa naval, la ley no tiene ningún sentido. ¿Para qué sirve la creación de un comité técnico para analizar la evolución de la industria naval si no están los fondos necesarios para su desarrollo?”, reflexionó Gendra Gigena.

El procedimiento de publicación también llamó la atención: el decreto fue publicado en el boletín oficial de ayer y hoy, fe de erratas mediante, se publica la ley sin las observaciones del decreto.

Esta mañana hubo una reunión en Producción entre el subsecretario de Industria, Fernando Grasso, y el director nacional de Integración y Política Industrial Sectorial, Mauro Álvarez, con representantes del sector privado. Asistieron Enrique Godoy y Horacio Martínez por la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA), gente de Tandanor, de la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN), de la Cámara Santafesina de la Industria Naval (Casin) y Juan Speroni, secretario general del Sindicato Argentino de Obreros Navales (SAON).

El malestar común es que hubo un apoyo público importante dado a la política de baja de costos, y el resultado del decreto vetando la ley dista totalmente de lo esperado.

El presidente de la FINA, Enrique Godoy, señaló: “Pedimos una reunión de urgencia y planteamos nuestra absoluta disconformidad porque creemos que se está vaciando la ley. Y planteamos nuestra sorpresa porque era una ley perfectamente acordada; es más, esos dos artículos son casi una redacción del Poder Ejecutivo“, indicó.

Según reconstruyó el directivo, los funcionarios “explicaron que hubo una aparente lectura errónea de parte de Hacienda y que algunos cambios en política económica decidieron que esos dos puntos estaban de más”.

“Industria nos manifestó que en 2018 probablemente se mantenga el bono de bienes de capital“, agregó Godoy, en relación con lo establecido por el decreto 379/01 que prevé un reintegro del 14% sobre la composición nacional de las construcciones navales.

Vuelta al Congreso

El martes próximo, a las 18, empresarios y sindicalistas se reunirán con el senador Miguel Ángel Pichetto, uno de los interlocutores de la cámara alta con el Ejecutivo y garante político para el consenso.

Gendra Gigena aseguró que Diputados analiza volver a tratar en el recinto los dos artículos vetados. “Si se obtiene una votación de las dos terceras partes en cada cámara se pueden volver a aprobar esos artículos”, indicó, y argumentó en favor de esta posibilidad que ambos proyectos de ley fueron aprobados por mucho más que los dos tercios.

“Es que fue algo consensuado”, justificó Gendra Gigena

La Cámara de Diputados aprobó el 23 de noviembre el proyecto de industria naval con 193 votos afirmativos y 4 negativos. Foto: Prensa Diputados

 

Por su parte, uno de los senadores que más impulsó la ley, Pino Solanas, recordó el voto unánime de ambas leyes “luego de meses de arduas negociaciones con el Gobierno para arribar, con apoyo gremial y empresario, a un consenso que preservara el espíritu de ambos proyectos de ley”.

El Fodinn era uno de los pilares para la reactivación de la Industria Naval nacional, que a su vez generaría una vasta cadena de valor ya que la industria de la construcción naval es industria de industrias: genera fábricas y puestos de trabajo calificados así como múltiples empresas subsidiarias”, dijo Solanas, tras agregar que por medio del decreto se “eliminó la obligación de mantener por 10 años el régimen de incentivo fiscal para la construcción de buques y demás estructuras flotantes”.

Macri borró de un plumazo dos artículos de la ley de la industria naval“, aseveró Solanas. “Este gobierno privilegia la especulación financiera, las altas tasas de interés y la usura con las Lebac a la inversión productiva, a la manufactura con valor agregado y a la creación de trabajo calificado”, sentenció.

Un Comentario

  • Leonel Marcelo Yancsura dice:

    Es increíble que todavía no se entienda que la industria naval es una industria generadora de empleos. Y duele ver que se desperdicie la calidad de los obreros e ingenieros que la componen. Necesitamos entender que tenemos que empezar a navegar nuestros mares y rios.
    Ojala se llegue a un buen puerto, fuerza para todos los que integran y vamos camino a integrar tan linda industria.

Dejar un comentario