La balanza comercial argentina ratificó en el cuarto mes del año una tendencia macroeconómica inmejorable. Impulsada por una cosecha recuperada, el boom petrolero y el empuje minero, la Argentina registró en abril un superávit comercial de US$ 2710 millones, consolidando “el mayor para un abril en más de 20 años y superando en 12 veces al de abril del año pasado”, destacó Abeceb.

Las cifras oficiales marcan que se acumulan así 29 meses ininterrumpidos de saldo positivo. En el primer cuatrimestre, el superávit trepó a US$ 8275 millones, un monto “seis veces más alto que los US$ 1275 M de igual tramo de 2025”.

Este colchón de divisas se explica por un comportamiento dual: en abril, las exportaciones anotaron un crecimiento del 33,6% interanual (la mayor suba desde diciembre de 2024), mientras que las importaciones retrocedieron un 4%.

Tractores exportadores

Las ventas al exterior marcaron un récord histórico en abril, totalizando 8914 millones de dólares. De acuerdo con el informe, “la expansión de los valores exportados fue traccionada tanto por suba de cantidades (+20,6% interanual) como de precios (+10,8% ia)”.

En este último apartado, fue determinante el alza del 21,3% en los precios de combustibles, reflejando “el impacto del shock petrolero derivado del conflicto bélico”.

Al desagregar la matriz exportadora, todos los rubros anotaron un desempeño robusto:

  • Combustibles y Energía: Mostró la mayor expansión (+85,9% en valores). El crudo fue la gran estrella, con un incremento del 103,8% interanual, erigiéndose como el segundo mayor producto de exportación del país (1039 millones). El sector en su conjunto arrojó un superávit sectorial de 1248 millones.

  • Manufacturas de Origen Industrial (MOI): Crecieron un sólido 43,3%. Este salto estuvo apuntalado por el sector minero, con subas exponenciales en oro (+89,8%, totalizando 525 millones), carbonatos de litio (+USD 108 M) y plata (+USD 32 M). A esto se sumó la tracción del polo automotriz (+34%), impulsado “casi exclusivamente por una expansión de las exportaciones de vehículos para transporte de mercancías (+65%)”, traccionado por la normalización técnica en las plantas de pick-ups. El sector químico aportó otros 181 millones.

  • Productos Primarios (PP): Treparon un 25% en valores gracias al volumen operado de cereales. El maíz empató casi con el petróleo crudo, sumando ventas por 1054 millones (+29,2%), mientras que el trigo aportó 244 millones (+52,8%).

  • Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA): Crecieron un 14,1%, impulsadas por el complejo sojero. Las harinas y pellets de soja aumentaron un 13,3% interanual, aportando 803 millones a la balanza.

El freno importador

En la vereda de enfrente, las importaciones sumaron US$ 6204 millones. El reporte indica que esta caída del 4% respondió “a una contracción de 7,7% interanual en las cantidades ingresadas, con una expansión de 4% de los precios pagados”.

La baja generalizada —que incluyó desplomes en Combustibles y Lubricantes (-45,4%), Piezas y Accesorios (-17,4%) y Bienes de Capital (-5,9%)— se explica porque “la dinámica moderada de las importaciones se daría en un contexto de actividad económica que sigue todavía no repunta del todo”.

No obstante, hubo dos excepciones importadoras que marcaron fuertes alzas:

  1. El poroto de soja: Creció un 34% (alcanzando los 436 millones), ante la necesidad de importar materia prima de la región frente a la “menor cosecha de soja y mayor cosecha de granos a nivel local, especialmente para exportación”.

  2. Vehículos de Pasajeros: Aumentaron un 11,3% en cantidades. El informe lo atribuye a un “contexto de mayor importación de vehículos de origen chino, así como subas en las compras de vehículos extra-Mercosur en general, junto a la quita del impuesto de lujo a vehículos”.

Perspectivas

De cara a lo que resta del año, el escenario comercial “presenta un sesgo alcista claro”, concluyó la consultora. Si bien se espera que las importaciones muestren “tracción limitada” (con cierta recuperación en el segundo semestre), la conjunción de una cosecha récord, el impulso minero y los altos precios energéticos proyectan un horizonte sin precedentes.

Según el análisis, estos factores permiten avizorar “exportaciones que podrían rondar los US$ 100.000 millones este año con un superávit de casi US$ 20.000 M”.

De concretarse, la Argentina estaría por encima de todas las expectativas previas, “casi duplicando el superávit comercial de 2025 que fue de US$ 11.320 millones”.