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Mientras el Gobierno anuncia una futura reforma impositiva, va podando los costos que adjetiva, según el caso, como abusivos (producto de oligopolios) o adicionales y prebendarios (nacidos de relaciones espúrias en la administración anterior con el sector privado).

Un último caso tuvo como actor principal a la AFIP, cuyo titular, Alberto Abad, decidió dar de baja un convenio que había firmado su predecesor, Ricardo Echegaray, con el Centro Despachantes de Aduana (CDA) y que permitía el débito automático del servicio de digitalización y guarda de los despachos aduaneros a través del Sistema Informático Malvina (SIM).

En 2009, la AFIP “privatizó” el servicio de guarda y digitalización de los documentos aduaneros. El despachante, en tanto declarante, pasó a ser el “depositario fiel” de los papeles críticos del comercio exterior, que quedaban bajo su custodia por un período de 10 años.

Había dos alternativas: que cada despachante guardara y digitalizara las declaraciones de sus clientes importadores o exportadores de manera particular, o que lo tercerizara en los PSAD (prestadores de servicios de archivo y digitalización), aprobados por la AFIP.

Por supuesto, que cada documento guardado y debidamente digitalizado debía cumplir con estrictos estándares de seguridad, trazabilidad y visibilidad en tiempo real por la AFIP. Requisitos que por una cuestión de costos y escala (tanto por la inversión en escáneres y la necesidad de contar con espacio físico para el guardado de las carpetas) determinó que primara la figura del PSAD para esta gestión.

El CDA le pidió a la AFIP incluir la liquidación de este servició en la declaración. La AFIP lo aceptó.

El CDA firmó un acuerdo con uno de los PSAD que picó en punta en la prestación del servicio (Lakaut) para que sus asociados gozaran del beneficio del “débito automático”, sin tener que preocuparse por ir a facturarle y cobrarle a sus clientes un servicio que la Aduana le exigió a los despachantes, no a la carga, como hace cada despachante no asociado al CDA. El servicio que presta Lakaut cuesta US$ 23 por despacho: incluye la digitalización y la guarda por 10 años de la carpeta en un depósito de Luján. Además de Lakaut, DASA (Documentos Aduaneros) permitía el débito por el SIM.

Se desconoce el motivo por el cual Abad decidió terminar con el débito automático. Y se entra en el terreno de las especulaciones: que sólo beneficiaba a dos empresas (que se sospecha sean una sola) y que Lakaut tuviera vínculos con Osvaldo Sanfelice, ex socio de Máximo Kirchner. Pero en una reunión de prensa, el director de Lakaut Daniel Raskin descartó la vinculación con DASA y que Sanfelice fuera accionista.

“Hay un análisis equivocado de que ahora se generará un ahorro”, dijo Raskin, cuya empresa guarda y digitaliza el 85% de los despachos aduaneros del país.