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YPF cambió de proveedor para el transporte de combustibles en el tramo fluvial desde San Lorenzo y Barranqueras, luego de una licitación pública internacional.

Con este proceso de apertura de proveedores, que demoró al menos un año antes de la adjudicación definitiva, YPF abrió el juego luego de al menos un cuarto de siglo de operar con un único proveedor, sin compulsa pública.

El resultado –que sobrevino luego de un road show que buscó interesados en el exterior y puso en aviso a la plaza local de la decisión de la petrolera estatal de buscar nuevas ofertas– fue una reducción del 45% del costo que le insumirá a YPF el aprovisionamiento de hidrocarburos al norte del país en un contrato de 5 años.

Primera vez

“Es la primera vez que se licita en 24 años y se logra una baja del 45% del costo”, resumió una fuente del mercado energético que siguió de cerca el proceso licitatorio en off the record “por la sensibilidad que despertó el asunto”.

Sucede que tanto los industriales navales agrupados en la Cámara de la Industria Naval Argentina (CINA) como el sindicato SUPeH Flota protestaron la decisión de la petrolera estatal de priorizar en la adjudicación a un armador (Horamar) que cotizó equipos para la licitación cuya construcción se realizaría en el Paraguay, por un lado, y cuya tripulación estará afiliada al SOMU, por el otro.

“YPF no sólo eligió el presupuesto más económico, sino la oferta que tenía equipos más modernos”, agregó la fuente.

Actores

En la compulsa que solicitaba dos convoyes de barcazas de 1000 m3 cada uno más un remolcador a la orden se presentaron cuatro ofertas.

Una de ellas fue la de National Shipping, empresa que históricamente realizó el servicio bajo la modalidad de contratación directa, con equipos que se presumen amortizados. De hecho, según denunció el sindicato que tripula las embarcaciones de esta empresa, quedarían cesantes los remolcadores “Barranqueras I, Capitán Rey II, Gran Argentino y Lázaro”.

El Gran Argentino es el más moderno de la flota de National Shipping y data de 2009, mientras que el Barranqueras I fue construido en 2008. En tanto el Lázaro es de 1972 y el Capitán Rey II ya cumplió 52 años desde su botadura y tiene una potencia de 830 HP, bastante menos que los más de 5000 HP de los remolcadores más modernos que empujan convoyes de barcazas tanque en la actualidad.

Otro fue un proveedor –cuyo nombre no trascendió– que habría cotizado barcazas y remolcadores por construir en astilleros nacionales, y cuya oferta fue defendida por los industriales navales argentinos.

Asimetrías

Quien resultó ganador de la licitación fue Horamar, cuya propuesta contemplaba la incorporación a la bandera argentina de 2 remolcadores nuevos de mayor potencia que los actuales fabricados en China y la construcción de barcazas tanque de mayor capacidad, con presupuesto datado en astilleros paraguayos.

YPF, antes de adjudicar, realizó una segunda ronda para propiciar una mejora de las ofertas.

La licitación dejó una vez más al descubierto las asimetrías que existen entre las industrias navales argentina y paraguaya a igualdad de condiciones de mercado.

Mientras los astilleros argentinos tienen serias complicaciones para conseguir financiamiento primero, y a tasas razonables después, sus pares de Paraguay cuentan con otras condiciones e incluso una oferta bancaria inexistente en la plaza local para este tipo de emprendimientos.

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