Las cadenas globales de valor y la necesidad de deslocalizar (y desnacionalizar) la producción en busca de la mayor competitividad de cada eslabón resignificaron las zonas francas en todo el mundo. Pero es probablemente en servicios, en comercio electrónico y en la economía del conocimiento donde más se nota la aceleración en la adopción de esta herramienta en el comercio mundial.

Una serie de ponencias que tuvieron lugar en el Summit BA 2019, organizado por la Organización Mundial de Zonas Francas (WFZO, en inglés) mostraron casos paradigmáticos, como el polígono que la zona franca de Barcelona, en España, está generando para incubar empresas que quieran incursionar en la “fabricación” a partir de la impresión 3D, o más cerca, la Zonamérica de Uruguay, donde se construyen nanosatélites y abren oficinas en China para el comercio electrónico de productos latinoamericanos.

Es que la Argentina cuenta con diferenciales en lo que hace a la “economía del conocimiento” que, combinados con el potencial para el desarrollo que ofrecen las zonas francas, le permiten soñar con un desarrollo económico interesante.

Proactivos e innovadores

“Lo que caracteriza al talento argentino es la juventud, el idioma inglés y las habilidades técnicas, pero sobre todo la aptitud y la actitud: el argentino desarrolló proactividad e innovación a partir de una sucesión de crisis que lo hacen muy flexible ante cualquier disrupción”, indicó Andrés Tahta, vicepresidente ejecutivo de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI).

Los servicios que componen la “economía del conocimiento” ya se ubican en el tercer lugar del podio de exportaciones de la Argentina: US$ 6700 millones, el 9% del total de las divisas que llegan al país.

“Somos el primer exportador de software de Latinoamérica, que conforman el 25% de los servicios exportados. Tenemos más de 13.000 graduados de carreras tecnológicas y 433.000 empleos de calidad en el sector”, amplió Tahta.

Apalancados por la presencia de 4 de los 9 “unicornios” de América Latina (Mercado Libre, con una capitalización bursátil de US$ 22.500 millones; Despegar; Globant, y OLX), los servicios en la Argentina revisten de un carácter federal, y se distribuyen en 30 hubs en todo el país.

Tahta puntualizó los diferenciales argentinos: costos competitivos en contact y call centers (parte baja de la pirámide), en servicios profesionales (parte media) y en inteligencia artificial y robótica (top de la pirámide). “En cada parte competimos: Filipinas, China e India en la parte baja; Polonia y Costa Rica, para la parte media, y con Estados Unidos, y a un tercio del costo, en el top de la pirámide”, indicó.

Dentro de las políticas públicas, indicó que se envió un proyecto de ley al Congreso para que, a partir del 1º de enero de 2020, las empresas que trabajen dentro de la economía del conocimiento “tengan 10 años de estabilidad fiscal”, así como también una “reducción del impuesto a las ganancias hasta llegar al 15%, de los aportes patronales y la exención en el pago de aranceles aduaneros para importaciones de equipos que servirán para la exportación de servicios”.

El objetivo detrás de estas intenciones es que aumente “en un 50% el empleo de calidad y multiplicar en 2,5 veces los ingresos por exportaciones, para llegar a los US$ 15.000 millones”. De esa manera, se ubicarían en segundo lugar, detrás del agro y por delante de la industria automotriz como exportadores.

Nueva economía

“Estamos haciendo una exploración en la nueva economía e industria 4.0, en inteligencia artificial, en robótica, y en nuevas formas de fabricar. Para eso tenemos una incubadora con 100 empresas que experimentan con impresión 3D. Nuestras fábricas, ahora, están un edificio de oficinas”, indicó Pere Navarro, presidente del Comité Ejecutivo de el Cosorci Zona Franca Barcelona.

De los actuales 600 m2, la zona franca de Barcelona pasará por fases a los 72.000 m2, luego de invertir 20 millones de euros para empresas de alta tecnología, start ups y proyectos de I+D consorciados.

Y Martín Dovat, CEO de Zonamérica, de Uruguay, mostró algunos de los desarrollos en materia de zonas francas vinculadas a economía del conocimiento más cercanos a la Argentina.

Zonamérica es responsable del 1,8% del PBI uruguayo y tiene 350 empresas instaladas en 30 edificios, que dan empleo a 7000 personas.

Para cumplir con el objetivo de “posicionar Uruguay en el mundo”, Zonamérica se instaló en Colombia. Y en China, en la ciduad de Foshan, Guangdong.

“Encontramos líneas de negocios interesantes para ayudar a clientes que están en Uruguay y tienen negocios con China. Ofrecemos una central de compras, un comprador chino que oficia de representante para empresas latinoamericanas. Porque lo importante es que en China nos ven como América Latina, no como países individuales. Generalizan como nosotros lo hacemos también. Entonces nosotros vamos como Zonamérica, como jugadores de América Latina”, indicó.

La plataforma digital que Zonamérica instrumentó en China constituye un portal en uno de los mercados electrónicos más importantes de China: JD.com. “Allí hay una plataforma, Pin Wei La Mei, un subportal (dentro de Food2China.com) que remite a todo lo que es América Latina”, destacó Dovat.

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