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En el mundo hay más de 5400 Zonas Francas (ZF). China concentra alrededor de 2500. En el Mercosur, 50: 17 en Argentina; 20 en Brasil; 11 en Uruguay; y 2 en Paraguay.

“Claramente las ZF son una herramienta de uso intensivo y actual en el comercio global, y que ha tenido grandes avances en los últimos tiempos en el reconocimiento como plataforma de comercio exterior de parte de organismos multilaterales como OCDE, la Organización Mundial de Aduanas y la Unctad, definiendo que estas Zonas Económicas pueden estimular el crecimiento económico legítimo y desempeñar un papel central en los negocios para muchas economías y fabricantes líderes”, dice Lisandro Ganuza.

El Director del Ente Zonas Franca Bahía Blanca Coronel Rosales, y Director de la World Free Zone Organization, explica que en el siglo XXI, las ZF tienen tres pilares fundamentales: promoción de inversiones, generación de empleo y desarrollo de regiones, lo que permite que cumplan con su rol de eslabón en las cadenas de logística y valor globales.

El caso China

“La experiencia de China, que pasó de ser uno de los países más pobres del mundo a representar el 19% del PBI mundial a partir de la creación de las primeras 4 Zonas Económicas en 1979, es un modelo de éxito como ventana de atracción de inversión de extranjera directa y actualización tecnológica con protección y derrame hacia el mercado interno, y debe ser tenido en cuenta para los países del Mercosur que aún debaten sobre cómo abrirse a la integración global”, sugiere Ganuza.

El experto no tiene dudas: “El Mercosur necesita del desarrollo y actualización del régimen de ZF como factor esencial para comenzar un proceso de mayor integración al comercio global post Covid, donde habrá mucha más competencia por atraer inversión y procesos de producción, pero muchas menos oportunidades”, dice.

Y entonces, agrega que las ZF son “el elemento esencial” para ofrecer oportunidades de desarrollo para América latina -la región del planeta que tiene el crecimiento más lento-, al brindar “seguridad técnica y jurídica, además de beneficios económicos, jurídicos y capacitación profesional, y para aprovechar al mismo tiempo los procesos de nearshoring y la Ruta y Franja de la seda (la iniciativa de China conocida como siglas del inglés One Belt, One Road)”.

Actualización

Aunque admite que luego de 30 años, el Mercosur debe actualizarse y tener una nueva regla para las ZF de la región reemplazando la resolución 8/94, Ganuza advierte que “no es necesario romperlo o abrirlo en su totalidad para que la región sea atractiva”, y señala que las Zonas Francas son “ese primer paso que va a satisfacer a los más competitivos como a los que valoran conservar su identidad productiva”.

Primera subzona franca de Argentina, Bahía Blanca-Coronel Rosales.

¿Y por casa cómo estamos? “La Argentina necesita de una actualización del régimen de ZF para cumplir con los procesos y estándares actuales, y cuenta con un proyecto como el del Consejo Federal de Zonas Francas que fue firmado por 17 provincias y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que debe ser tenido en cuenta para darle sustentabilidad y sostenibilidad a la nueva economía”, responde el Director del Ente Zonas Franca Bahía Blanca Coronel Rosales.

Integración comercial

¿Cuál es el papel de las ZF en los procesos de integración comercial? Roque González, Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Zonas Francas de Paraguay, está convencido de que es clave.

“Las ZF tienen el objetivo de impulsar el comercio y la actividad industrial exportadora, facilitando el aumento de la eficiencia y la disminución de los costos asociados a las actividades que se desarrollan en ellas, y que se extiendan a la inversión y al empleo, impulsando una dinámica económica que no tiene parangón como política de atracción de inversiones, generación de empleos y diversificación de exportaciones, así como también generar nuevos ingresos de divisas, crear polos de desarrollo en determinadas regiones, concentración de la oferta exportable y mejoramiento de su promoción, aumento de la utilización de bienes y servicios locales”, enumera desde Asunción.

Cuando se le pregunta por el funcionamiento del sistema de ZF a lo largo de los 30 años del Mercosur, González explica que, en principio, estas Zonas Económicas fueron creadas en Paraguay con el objetivo de desarrollar un centro de negocios, promoción industrial y logístico del Mercosur.

Combatir el delito

“También se pensó en la necesidad de transparentar las operaciones de comercio exterior a través de la corresponsabilidad privada y del Estado, y otro de los objetivos fundamentales fue generar las condiciones para evitar el contrabando, la piratería y el lavado de dinero, al mismo tiempo que propiciar mayor agilidad de las operaciones de comercio exterior mediante la simplificación de la operativa aduanera”, detalla el Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Zonas Francas de Paraguay.

¿Cómo considera que debería evolucionar el formato si lo que se busca es el desarrollo económico y la mejora social de los socios del bloque?, preguntó Trade News.

“Hoy en día los factores decisivos de competitividad son tecnología, capital humano y marcas. Los factores de competitividad se suelen concentrar en determinados lugares y las economías de aglomeración son cruciales para la competitividad. Los dos puntos básicos que debe contener necesariamente la definición de ZF deben ser el referido a los diferentes incentivos de los que se dota a las empresas ahí asentadas, así como la preeminente actividad exportadora de las mismas”, responde González.

Inequidad en el bloque

Tras explicar que “las ZF en los procesos de integración tienen en general elementos para limitar el libre acceso al mercado regional”, Isidoro Hodara analiza de modo particular la situación en el Mercosur.

Zonamérica Uruguay

“A partir de la entrada en vigencia de la Decisión 8/94 el tratamiento de las ZF o instrumentos similares ha tenido dos vertientes: las áreas aduaneras especiales de Manaos y Tierra del Fuego han gozado de libre acceso a lo esencial del conjunto del mercado regional, mientras que el resto de las ZF se han visto excluidas del goce de las preferencias pactadas en el Mercosur. Se trata de una inequidad de tratamiento que complementa otras más significativas que el Mercosur incorpora”, dice el ex Director General de Comercio Exterior de Uruguay y vicepresidente de Zonamérica Uruguay.

El 30 aniversario del bloque que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay reflotó viejos reclamos relacionados con posibles cambios para modernizar y flexibilizar el Mercosur (según hable Brasil o Uruguay) para para hacerlo más eficiente.

¿Qué cambios considera que deberían aplicarse si el análisis se hiciera específicamente sobre el funcionamiento de las ZF en el Mercosur?, preguntó Trade News a Hodara.

Cohesión

“Los esfuerzos de integración económica, como casi todos los emprendimientos conjuntos, requieren salvaguardar la cohesión entre los países miembros. Así lo reconocen los procesos maduros de integración, como la Unión Europea, como aquellos en sus etapas más incipientes. El Mercosur en 1994, enfrentado al hecho de que la constitución brasileña garantizaba los derechos a los usuarios de Manaos aceptó prorrogar ese status hasta 2013, cuando vencía esa garantía constitucional. Se juzgó en ese momento más importante salvaguardar la unión que cumplir los principios generales que habían inspirado al conjunto de la Decisión 8/94”, arranca el experto en comercio internacional.

Y agrega de inmediato que desde comienzos de este siglo Uruguay ha puesto de manifiesto a sus socios la necesidad de reequilibrar el balance de costos y beneficios que, para su país, luce desigual: “Han sido cuatro administraciones de tres partidos políticos las que han actuado en ese sentido”, señala Hodara.

“La necesidad de un reequilibrio de las ventajas y desventajas para Uruguay, particularmente en temas de inserción comercial externa, ha sido puesta de manifiesto de manera reiterada y fundamentada. Hasta ahora no ha existido respuesta concreta. A mi juicio el Mercosur ha descuidado priorizar la salvaguardia de la cohesión entre sus países miembros, uno de los factores más importantes para preservar la affectio societatis. La corrección de este descuido debe resolverse sin admitir demoras injustificadas”, concluye.

La experiencia de Iquique

Con más de 45 años de experiencia, la ZF de Iquique fue creada en el extremo norte de Chile como una respuesta a la consolidación de un objetivo geopolítico y de dinamización de la economía de esa región, conectando a los mercados del Asia Pacífico con los países de Sudamérica, y transformándola en la principal plataforma de negocios de esa parte del continente, comenta Claudio Pommiez, Gerente General de la Zona Franca de Iquique (Zofri).

“Las ZF son un ejemplo de cómo pueden fortalecerse los vínculos económicos entre países, generando externalidades positivas que colaboran con el desarrollo de nuestros entornos”, dice antes de detallar algunos números de Zofri.

Vista de la Zona Franca de Iquique, en Chile.

“Es un sistema donde operan más de 2000 empresas, con un movimiento de ventas que, a pesar del shock en los mercados internacionales producto del Covid-19, en 2020 sumó casi US$3000 millones. Y desde 1990, sus ventas crecieron 260%”, precisa Pommiez.

Un pie en Paraguay

Uno de los aspectos que elige destacar el Gerente General de la Zona Franca de Iquique es el de la generación de empleo.

“Se estima que el sistema genera alrededor de 36.000 puestos de trabajo, tanto directos como indirectos, lo que representa un 22% de la ocupación de la región de Tarapacá, que es donde concentra principalmente su actividad”, dice.

Como parte de su estrategia de expansión, Zofri cuenta con representaciones en otros países.

Maricel Ibañez, responsable de la oficina en Paraguay, dice que la experiencia de tener representaciones fuera de Chile está funcionando gracias a la coordinación de demanda y ofertas de ambos lados. “Desde Paraguay y otros países del Mercosur se pueden sacar mayor provecho a los  muchos TLC  que posee Chile utilizando la zona franca”, dice.

Incubadoras del desarrollo

Casi a modo de conclusión, Ganuza comenta que si se fomenta adecuadamente su uso, y se realizan inversiones en infraestructura, las ZF funcionarían como incubadoras de nuevos proyectos y startup en el país.

“Argentina es fuente de talento y recursos humanos, y hoy el mundo globalizado, especialmente en este contexto pandémico ofrece la posibilidad de aprovechar el nearshoring. Recursos humanos altamente calificados que hoy son altamente competitivos en la escala mundial podrían serlo aún más aprovechando la estabilidad fiscal que por ley tienen las ZF. Reformas menores en la normativa actual permitirían exportar talento, conocimiento y creatividad mediante la posibilidad de instalar data centers, hubs de distribución y prestación de servicios”, sostiene.

Claramente, el caso de las ZF es otro de los “pendientes” en la agenda del Mercosur.