Tras un cuarto de siglo de idas y vueltas diplomáticas, el histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea entró finalmente en vigencia el pasado 1 de mayo.
La ratificación parlamentaria de ambos bloques abre un nuevo escenario para el comercio exterior nacional: al menos 24 sectores productivos locales que tienen a Europa entre sus tres principales destinos de exportación se verán favorecidos de manera directa e inmediata con los nuevos beneficios arancelarios.
Para dimensionar el impacto de esta apertura, basta observar los datos de la balanza comercial reciente. De acuerdo con un relevamiento de la Gerencia de Inteligencia Comercial de PromArgentina, estos 24 rubros estratégicos le generaron al país ingresos por más de US$ 7000 millones durante 2025.
A nivel macro, el convenio consolida a la Argentina como un socio clave de un bloque cuya economía representa el 18,3% del PBI mundial y explica el 20% del comercio internacional, garantizando el acceso preferencial a un mercado integrado por 450 millones de consumidores con un PBI per cápita que roza los US$ 35.000.
Ganadores de la desgravación
El acuerdo establece la eliminación de los aranceles de importación para el 92% de las exportaciones argentinas.
El impacto es particularmente profundo en el entramado agroindustrial del Mercosur, donde el 95,5% de las exportaciones contarán con beneficios: para el 84% de estos productos, los aranceles se eliminarán en su totalidad, mientras que para el 15,5% restante se otorgarán cuotas o preferencias arancelarias parciales.
Entre los productos nacionales que hoy tienen a la Unión Europea como su destino número uno —y que verán apuntalada su competitividad— se destacan el maní, el biodiésel, el limón, los porotos, el tabaco, el garbanzo, el arroz, los cítricos, y los sectores equino y pesquero.
A su vez, el mercado europeo opera como el segundo destino global para las exportaciones argentinas de harinas y pellets de soja, carne bovina, plata, miel, arándanos, y para los sectores frutícola, hortícola, textil, farmacéutico y avícola. Asimismo, constituye el tercer mercado en importancia para la uva, peras y manzanas, el ajo y la industria olivícola.
La relevancia de la Argentina como proveedor del Viejo Continente ya es indiscutida en rubros clave. Durante 2025, el país fue el principal proveedor de la UE en harina y pellets de aceite de soja, carne bovina fresca deshuesada, maníes crudos, y biodiésel y sus mezclas. Solo este paquete de productos significó un ingreso de divisas por casi 4000 millones de dólares.
El ecosistema exportador
En términos generales, con compras por US$ 8500 millones, la Unión Europea se alzó en 2025 como el tercer destino de las exportaciones argentinas y como el tercer origen de nuestras importaciones (cercanas a los US$ 10.500 millones), ubicándose en ambos flujos solo por detrás de Brasil y China.
El volumen de negocios no solo se mide en dólares, sino en capilaridad corporativa. Un cuarto de las empresas argentinas que concretaron ventas al exterior durante el año pasado lograron posicionar sus productos en el mercado europeo. Esto representa un ecosistema de más de 2200 compañías, consolidando a la UE como el segundo destino que más empresas argentinas tracciona, únicamente superado por los socios del Mercosur.
Desde la perspectiva logística y comercial, el desembarco de la carga argentina en el bloque tiene puertas de entrada claramente definidas. Los Países Bajos —el gran hub logístico portuario de Europa— concentraron el 24% del total de los envíos nacionales, seguidos por España (15%), e Italia y Alemania, ambos con una participación del 13%.
















