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A pesar del marco excepcional impuesto por la pandemia, los esfuerzos por mantener latente el ritmo del comercio exterior –al menos en lo esencial de la cadena– es parte de un acuerdo tácito de cada actor, que día a día se deja explícito.

En ese marco, lo que en tiempos ordinarios se aceptan como «quejas operativas», en días extraordinarios como los que corren se plantean como «sugerencias» o señales de ajuste.

Lo más probable, es que la señal de ajuste no llegue a tiempo y se expresen como con un tono imperativo. Es fruto del contexto. Cada actor de la cadena sabe cómo y cuánto aporta en una era de aislamiento obligatorio: de hecho, es más que común ver a personas del comercio exterior que son parte del «grupo de riesgo» en plena actividad. O más, porque hay menos empleados disponibles por obvias razones.

Planteos de la carga

En este marco, la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) realizó una serie de planteos puntuales de sus asociados.

Los mismos están vinculados con «los tiempos para la devolución de los vacíos» y el «tipo de cambio» que las navieras toman para liquidar los servicios «que no suele ser el que fija el Banco Nación».

«En el comercio exterior, todos están poniendo lo mejor de cada uno», reconoció Rubén García, presidente de la CIRA, tras ponderar, por ejemplo, la resolución de la Administración General de Puertos (AGP) respecto de la extensión del plazo del forzoso, y de las propias terminales que no sólo lo aceptaron, sino que algunas incluso lo plantearon de motu propio antes de que el Estado lo estableciera.

También señaló que la Cámara de Depósitos Fiscales Privados (Cadefip) hizo lo propio. «Todos, de alguna manera, actuaron acomodándose a la escasez de transportistas y de verificadores, por lo extraordinario del presente», indicó García.

Jubilados y retirados

«Sobre todo la propia Aduana, donde puede verse trabajar a funcionarios ya jubilados y retirados para poder cumplir con soluciones necesarias en tiempo y forma».

En relación con las navieras, García indicó que los importadores no pueden más que acatar por ejemplo el mayor tipo de cambio para que los forwarders entreguen la documentación que exige la naviera para liberar las mercaderías.

Y también hay demoras inusuales y excepcionales, nuevamente, para la devolución de los contenedores vacíos. Factor, todavía, no contemplado por las marítimas, que perciben cargos ordinarios en medio de la pandemia. Aunque, más importante aún, es la posibilidad de contar con mayor flexibilidad en el plazo de devolución de los equipos.

Respuesta del Centro de Navegación

El Centro de Navegación, como institución que agrupa a los agentes marítimos argentinos que representan a las marítimas, respondió al planteo.

«Respecto a la extensión del plazo y condiciones del cobro por el uso de contenedores luego de su entrega a los consignatarios (…) informamos que este Centro de Navegación cumple la función de representar los intereses de las agencias marítimas que a su vez representan a las líneas marítimas (en algunos casos subsidiarias de las mismas) que operan en el país; y como tal, esta institución no efectúa gestiones en cuestiones de naturaleza comercial propias de la actividad naviera, las cuales son
decididas individualmente por cada empresa», indicó la cámara que preside Julio Delfino.

«Entendemos que vuestra consulta debe eventualmente ser planteada ante dichas empresas», añadió la respuesta del Centro, tras agregar que «de cualquier manera, y con el objetivo de asistir a vuestra solicitud, redireccionaremos la misma a las líneas navieras».

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