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Aunque todavía no está claro si será 13% -el pronóstico más optimista- o 32% -en el extremo opuesto-, hay una certeza: el comercio global sufrirá este año una estrepitosa caída.

La magnitud del derrumbe y la posible recuperación en 2021 guardan estrecha relación con la duración del brote de COVID-19 y la eficacia de las respuestas políticas para manejar una crisis sanitaria sin precedentes.

Y de eso dependerá también que el viaje en una virtual máquina del tiempo nos haga regresar a 2008 o a 1930.

Las estimaciones, que surgen del informe elaborado por los economistas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) prevén dos escenarios:

  1. La caída rondaría el 13% con lo que se acercaría a la cifra registrada durante la crisis financiera mundial de 2008-2009. Se registrará un acusado descenso del comercio al que seguirá una recuperación a partir del segundo semestre de 2020.
  2. La situación más negativa contempla un derrumbe de 32%, con lo que se alcanzarían los números registrados durante la Gran Depresión del 30, con la salvedad de que entonces el declive tuvo lugar a lo largo de 3 años y ahora se produciría en 1. En este caso se registraría un descenso inicial más pronunciado y una recuperación más prolongada e incompleta.

Parecido pero diferente

Pese a las similitudes, Roberto Azevêdo, Director General de la OMC, puso especial énfasis en marcar algunas de las características que distinguen a la crisis actual de cualquiera de las vividas hasta ahora.

“Esta crisis es ante todo una crisis sanitaria que obligó a los Gobiernos a adoptar medidas sin precedentes para proteger la vida de la gente. El inevitable descenso del comercio y de la producción tendrá dolorosas consecuencias para los hogares y las empresas, aparte del sufrimiento humano causado por la propia enfermedad”, dijo Azevêdo.

La presentación del trabajo que elabora el equipo de economistas de la OMC se realizó –como todo por estos días- de manera virtual. Azevêdo, Bob Koopman (economista jefe) y tres integrantes de su equipo, y Keith Rockwell (vocero de la OMC) compartieron la pantalla, cada uno desde su casa.

Durante una conferencia de prensa virtual, desde su casa en Ginebra, el diplomático brasileño explicó las diferencias de la crisis del coronavirus con las anteriores.

“Las causas y razones son bien distintas. Los bancos no están descapitalizados, como pasó en 2008. El motor de la economía estaba en una situación relativamente buena pero la pandemia cortó el combustible que alimenta ese motor. Por lo tanto, si eso se reconecta de manera adecuada, es posible que tengamos una recuperación rápida y vigorosa”, dijo.

Misma receta, diferente efecto

En el trabajo se destaca que al igual que en 2008-2009, los gobiernos intervinieron esta vez a través de la política monetaria y fiscal para contrarrestar la recesión y proporcionar a empresas y hogares ayuda temporal a los ingresos.

Sin embargo, como consecuencia del recurso a restricciones al movimiento y al distanciamiento social con el fin de ralentizar la propagación de la enfermedad, la oferta de trabajo, el transporte y los viajes se ven hoy día directamente afectados como no se habían visto en la crisis financiera.

Se cerraron sectores enteros de las economías nacionales, como los de los hoteles, los restaurantes, el comercio al por menor no esencial y el turismo, así como partes importantes del sector manufacturero.

“En estas circunstancias, la elaboración de previsiones exige establecer hipótesis sólidas sobre el avance de la enfermedad y recurrir a datos estimados más que a datos comunicados”, se aclara en el informe.

Pensar en el día después

Azevêdo entiende que el objetivo inmediato es controlar la pandemia y mitigar los daños económicos a las personas, las empresas y los países, pero de inmediato señala que urge también que los responsables de la formulación de las políticas empiecen a planificar la etapa posterior.

La presentación del trabajo elaborado por el equipo de economistas de la OMC se realizó de manera virtual. Azevêdo, Bob Koopman (economista jefe) y tres integrantes de su equipo, y Keith Rockwell (vocero de la OMC) compartieron la pantalla, cada uno desde su casa.

Koopman anticipó la decisión de difundir monitoreos de la situación con mayor frecuencia de la que venían haciéndolo (hasta ahora las publicaciones eran semestrales) ya que, aunque muchas veces no se comprende su verdadera dimensión, el comercio “es clave” en la recuperación de la actividad.

Entonces, Azevêdo se refirió a los dos “factores determinantes” en la fortaleza de la recuperación: el primero, la rapidez con la que se pueda controlar la pandemia. El segundo, el tipo de política que elijan aplicar los gobiernos.

“Para lograr una rápida recuperación es necesario coordinar políticas fiscales, monetarias y comerciales en una misma dirección. Un giro hacia el proteccionismo sólo traerá más obstáculos. Mantener los mercados abiertos para el comercio y las inversiones ayudará a lograr una recuperación más rápida”, detalló el Director General de la OMC.

“Nuestros economistas estiman que si la pandemia se logra controlar relativamente rápido y se toman las medidas correctas, el comercio y la producción podrían recuperar sus niveles pre-pandemia hacia el comienzo de 2021. Sin embargo, hay otros escenarios en lo que los valores permanecen por debajo de esos valores”, advirtió.

El diplomático señaló que el informe muestra que en el último trimestre de 2019, antes de la irrupción del coronavirus, se observaba una caída importante en el ritmo de crecimiento del comercio.

¿El fin de la globalización?

¿Deben verse como una falla de la globalización las disrupciones que la pandemia causó en las cadenas globales de valor? ¿O es todo esto una señal de que la globalización tal como lo conocimos está llegando a su fin?, preguntó una periodista.

“Aún antes de la pandemia no eran buenos tiempos para el comercio y la cooperación internacional. Vivimos una situación desafiante. Creo que esta crisis somete todas las cosas a preguntas. No creo que esto signifique necesariamente un camino inverso a la globalización, pero hay muchas preguntas que necesitamos responder”, arrancó Azevêdo.

El líder de la OMC comentó que antes de todo esto “no estábamos cooperando de manera suficiente” y que el haber visto muchas medidas restrictivas para el comercio definitivamente no fue una buena señal.

“Si miramos al futuro, hay básicamente dos maneras de responder a la disrupción que sufrieron las cadenas de valor y al impacto que eso tuvo en la producción. Una opción es diversificar las cadenas de suministro, y en lugar de concentrar proveedores internacionales en un país o región, diversificarlos. Otra opción es concentrar la producción fronteras adentro. Eso es muy cercano al argumento de autosuficiencia y creo que no es la respuesta correcta porque sin importar cuán fuerte o avanzado sea un país, nunca será autosuficiente”, añadió.

Azevêdo dixit

A continuación, algunas de las principales frases del Director General de la OMC:

  • “Si los países trabajan juntos veremos una recuperación más fuerte y rápida que si cada uno va por las suyas.”
  • “Si las medidas de estímulo se adoptan de manera coordinada, funcionan y tienen un impacto positivo en la recuperación de la economía.”
  • “Las medidas monetarias y fiscales que se anunciaron recientemente ayudarán, son muy importantes, pero insuficientes. Lo importante es asegurarnos de que no cometeremos los errores de cerrar fronteras, impedir el comercio y dificultar el flujo de inversiones.”
  • “La crisis actual es muy diferente de las anteriores. Las otras tuvieron relación con los fundamentos de la economía. Hoy no tenemos mercados financieros descapitalizados, grandes asimetrías o problemas estructurales en la economía global. Estamos frente a una crisis sanitaria con enormes impactos sobre la cadena de suministros y la demanda, que atraviesa todos los sectores de la economía en todas las regiones del mundo.”
  • “La gran diferencia es que teóricamente hoy debería ser más fácil reconectar el motor de la economía y lograr el funcionamiento nuevamente. Aún en los escenarios en los que caemos mucho podemos recuperarnos en un año o dos retornando a los niveles de pre-pandemia.”

Lo más importante del informe

  • El comercio mundial de mercancías experimentará un descenso de entre el 13% y el 32% en 2020 debido a la pandemia de COVID-19.
  • En ambas hipótesis, todas las regiones sufrirán disminuciones de dos dígitos en las exportaciones e importaciones en 2020, salvo en el caso de las “otras regiones” (categoría integrada por África, Oriente Medio y la Comunidad de Estados Independientes (CEI), incluidos los Estados asociados y los antiguos miembros).
  • Se prevé una recuperación del comercio en 2021, pero dependerá de la duración del brote y de la eficacia de las respuestas en materia de política.
  • Casi todas las regiones sufrirán en 2020 disminuciones de dos dígitos del volumen del comercio, y las exportaciones se verán especialmente afectadas en América del Norte y Asia.
  • Es probable que la caída del comercio sea más pronunciada en sectores caracterizados por la complejidad de las cadenas de valor, sobre todo en el caso de los productos electrónicos y de la industria del automóvil.
  • El comercio de servicios podría ser el más directamente afectado por la COVID-19 debido a la imposición de restricciones al transporte y los viajes.
  • Si se controla la pandemia y el comercio empieza a crecer de nuevo, la mayoría de las regiones podrían registrar repuntes de dos dígitos en 2021, de alrededor del 21% en la hipótesis optimista y del 24% en la hipótesis pesimista.
  • Tras la crisis financiera de 2008-2009, el comercio no volvió a su tendencia anterior. Ahora es más probable un fuerte repunte si las empresas y los consumidores ven la pandemia como una conmoción temporal y puntual. En este caso, el gasto en bienes de inversión y bienes de consumo duraderos podría volver a niveles próximos a los anteriores una vez que remita la crisis. Por otra parte, si el brote se prolonga y/o se repite y se generaliza la incertidumbre, es probable que las empresas y los hogares gasten con más cautela.
  • El volumen del comercio de mercancías ya registró una desaceleración de 0,1% en 2019, lastrado por las tensiones comerciales y la ralentización del crecimiento económico. El valor en dólares de las exportaciones mundiales de mercancías se redujo el año pasado 3%.
  • El valor de las exportaciones de servicios comerciales aumentó 2% en 2019.