El Consejo General de la Organización Mundial del Comercio (OMC) acordó hoy, por consenso, reelegir a Ngozi Okonjo-Iweala como Directora General para un segundo mandato de cuatro años.
Aunque el primer mandato de Okonjo-Iweala concluye a finales de agosto de 2025, el procedimiento de elección fue adelantado a instancias de los países africanos. La decisión tiene dos versiones diferentes: oficialmente, se dijo que fue para facilitar los preparativos de la próxima conferencia ministerial de la OMC en Camerún, en 2026.
Sin embargo, como explicó Keith Rockwell, ex vocero de la OMC y actual investigador en la Fundación Hinrich, el objetivo de fondo era “acelerar el proceso para evitar que el equipo de Donald Trump ponga su veto como hace cuatro años”.
Ocurre que en 2021, cuando Okonjo-Iweala se perfilaba como la candidata favorita para dirigir el organismo, la decisión de la administración Trump de apoyar a la postulante coreana, bloqueó el tema.
Okonjo-Iweala –que trabajó en el Banco Mundial y cumplió dos mandatos como ministra de Finanzas de Nigeria-, contaba con el apoyo de la UE desde un primer momento. La llegada de Joe Biden a la presidencia de EE.UU. en enero de 2021 terminó destrabando la situación y haciendo que una mujer africana liderara por primera vez el organismo que nuclea a 166 miembros.

El Consejo General de la OMC saluda a Okonjo Iweala tras ser reelegida como DG de la OMC. Imágenes: WTO
Mejorar la vida de las personas
Hoy, en Ginebra, Okonjo-Iweala agradeció el apoyo para su reelección y expresó su “firme compromiso” para lograr resultados que mejoren la vida de las personas en todo el mundo.
“En los últimos años, la OMC ha desempeñado un papel vital para ayudar a los miembros a afrontar desafíos apremiantes como la pandemia, los conflictos y el aumento de las tensiones geopolíticas”, dijo frente al Consejo General.
Tal como hizo en aquel momento, cuando delineó las prioridades que tendría su gestión, la economista nigeriana adelantó los ejes de su segundo mandato, que comenzará el 1 de septiembre de 2025, estará signado por los revitalizados y multiplicados embates de proteccionismo, nacionalismo y crisis geopolíticas, y que desarrollará en paralelo a la segunda presidencia de Trump –uno de los críticos más ácidos del multilateralismo y de la OMC, de modo particular– .
Crisis y cuestionamientos varios
“Vivimos tiempos difíciles. Tiempos de incertidumbre global, crecimiento económico más lento con presiones inflacionistas, tensiones geopolíticas, conflictos y guerras, pandemias, fenómenos meteorológicos graves derivados del cambio climático y un cambio tecnológico acelerado centrado en la Inteligencia Artificial y otras tecnologías emergentes de vanguardia. En momentos de tanta incertidumbre mundial, no es raro que surjan el miedo, el aumento del nacionalismo y el proteccionismo, así como el cuestionamiento de las estructuras e instituciones que durante tanto tiempo hemos apreciado porque puede que no ofrezcan las respuestas rápidas, adecuadas o con la eficiencia y eficacia necesarias para hacer frente a los retos de la época. Hoy se cuestionan el multilateralismo y las instituciones multilaterales porque se considera que no son adecuados para abordar los problemas emergentes del siglo XXI”, dijo Okonjo-Iweala durante su discurso.
Y de inmediato advirtió que muchos de esos desafíos globales no pueden ser abordados por un solo país.
“Las soluciones a estos retos requieren cooperación global y multilateralismo. Por ello, los líderes reunidos en Río en la reciente reunión del G20 enfatizaron en la necesidad del multilateralismo y de las instituciones multilaterales, al tiempo que exigieron que se reformaran para reflejar las realidades económicas, sociales y de seguridad del siglo XXI”, agregó.
“Los líderes dejaron claro que el papel de la OMC es esencial para el bienestar económico de la población mundial y del planeta. Pero la organización debe reformarse”, añadió luego.
Nuevas vibras y cuentas pendientes
En febrero de 2021, cuando en su primera conferencia de prensa como DG de la OMC Trade News, le preguntó cuál sería su principal aporte como flamante líder del organismo, Okonjo Iweala respondió: “Alguien dijo que locura es repetir lo mismo esperando resultados diferentes. Creo que la OMC ya no tiene que proceder así. Es una organización demasiado importante, que necesita nuevos bríos y vigor, nueva energía, y ver los avances desde una nueva perspectiva, sobre todo visualizando soluciones. Eso es lo que voy a aportar. El desafío es traer una nueva perspectiva para resolver los problemas”.
Y amplió: “El principal valor es traer una nueva vibra, alguien que es diferente y que no aceptará trabajar de la manera en que se trabajó hasta ahora. Es una gran ventaja traer nuevas energías, con nuevos ojos y oídos porque es lo que necesitamos”.
A nueve meses de cumplir su primer mandato, en la lista de pendientes siguen estando temas importantes (como la subvención a la pesca, una reforma de fondo del organismo, y un acuerdo de facilitación de inversiones). La reelección en el cargo amplía su tiempo por cuatro años más, aunque el contexto sigue siendo particularmente complejo.
















