fbpx

Las grietas no son sólo políticas. Que el 1% más rico del mundo tenga el doble de riqueza que el 90% de la población es una señal contundente de la creciente brecha social que hay en el planeta.

Durante la inauguración del Seminario por el 42 aniversario del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), Gustavo Béliz sintetizó la línea de actuación del Gobierno: “Prudencia y sabiduría estratégicas”.

El Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia dijo que vivimos en “un mundo sin consensos”, en el que abundan las presiones para situarse de un lado o del otro. “De lado de EE.UU, de China, de Europa, de Rusia. Con muros materiales e inmateriales que dividen a las sociedades.”

El ex ministro del Interior (durante el gobierno de Carlos Menem), de Justicia (durante la presidencia de Néstor Kirchner), integró el primer panel del Seminario del CARI junto con el Presidente del think tank, Adalberto Rodríguez Giavarini, y el canciller Felipe Solá.

Abogado y periodista, se fue del gobierno kirchnerista luego de una crisis por el manejo de los servicios de Inteligencia, en julio de 2004, cuando durante un programa televisivo mostró la foto del espía Jaime Stiuso.

Alejado de la política, Béliz trabajó varios años en el BID hasta que, con la llegada de Alberto Fernández a la Presidencia, no sólo volvió a ocupar formalmente un cargo gubernamental, sino que se transformó en uno de los hombres de consulta del mandatario.

Arquitectura digital

Fiel a su estilo, el Secretario de Asuntos Estratégicos describió de modo pausado y pedagógicamente su percepción del mundo actual.

Gustavo Beliz, Secretario de Asuntos Estratégicos, durante la apertura del Seminario por los 42 años del CARI.

Explicó que vivimos “un excepcionalismo único en la historia del planeta” ya que nunca antes el mundo se había detenido en simultáneo como producto de un hecho global que trasciende fronteras, y que esto se da en medio una generalizada falta de consensos y con un debilitamiento general de los organismos multilaterales.

“No existe un Bretton Woods digital (en referencia a la Conferencia que se hizo en 1944 para establecer reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados, y de la que nacieron el Banco Mundial y el FMI), donde a la crisis de la infraestructura clásica financiera se le suma una de la arquitectura digital”, describió.

“Las tendencias de la tecnopolarización se acrecientan de un modo muy fuerte. Por un lado, esa digitalización es globalidad, achicamiento de tiempo y espacio; pero por el otro también implica riesgos planetarios donde los desafíos de cambio climático, ciberterrorismo, pandemias y la existencia de una vacuna global, no están aseguradas”, explicó Béliz.

Para el funcionario es precisamente todo eso lo que nos pone frente a lo que el Papa Francisco define como “fragilidad de los sistemas mundiales, que se evidencia con que no todo se resuelve con la libertad de mercado”, agregó.

Multilateralismo y multisolidaridad

Tras señalar que este mundo en el que el semanario británico The Economist se despide de la globalización y pronostica una era de mayor nacionalismo y autosuficiencia, se habla de la crisis del multilateralismo.

“Seremos capaces de reconstruir el multilateralismo con un concepto de multisolidaridad. Por eso el primer equilibrio es social, es un equilibrio de solidaridad. El filósofo coreano Byung-Chul Han se refirió al virus (por el Covid-19) como un espejo que refleja en qué sociedad vivimos. Nos ha reflejado muchos aspectos frágiles y divididos y por lo tanto reveló la necesidad de trabajar en la reconstrucción de una infraestructura de solidaridad”, mencionó antes de citar a Kristalina Georgieva.

“La propia directora del FMI habla de que no es tiempo de profundizar ajustes, y de que las ayudas sociales, públicas y estatales en tiempos de pandemia no pueden ser prematuramente desactivadas de nuestras economías. Y es en ese escenario de solidaridad en el que se inscribe la prioridad estratégica de la Argentina.”

Experimento sui generis

En la opinión de Béliz, lo que la Argentina hizo en los últimos 9 meses es “un experimento sui generis de ingreso básico universal”.

“A la originalidad de nuestro país con la asignación universal por hijo, se incorporaron una serie de atenciones complementarias a pymes, al incremento de ingreso familiar por emergencia, que permitieron entre otras cosas, evitar que 1,2 millones de personas caigan bajo la línea de la pobreza”, explicó.

Según Béliz, la Hidrovía y el 5G son los dos desafíos de conectividad más importantes que tiene el país.

“La educación para el trabajo es la sala de máquinas de un país con justicia social. Por eso los mayores incrementos en el Presupuesto 2021 están dados para el sistema educativo”, dijo más adelante y resaltó que hace unos días se haya consolidado “una decisión de política de Estado que viene desde 2003, se consagró en el anterior gobierno y se optimizó en el actual, que es la Ley de Economía del Conocimiento”.

¿Por qué resulta clave eso? Para Béliz porque se trata de la principal política de Estado que no sólo nos vincula con el pasado y el presente, sino que nos proyecta al futuro. “Es el puente de plata entre la educación y el mundo del trabajo”, sostuvo.

Hidrovía y 5G

Tras destacar el rol de las exportaciones de servicios en la canasta exportadora de la Argentina, dijo que para eso “no se necesita ni reformar códigos aduaneros ni desarrollar fletes –que también necesitamos que cuesten menos-, ni trasladar personas o construir infraestructura. Necesitamos un conocimiento que signa el principal desafío productivo que tiene la Argentina: dejar de exportar datos crudos. Tenemos que industrializar la exportación de datos, y eso se llama conocimiento”.

De todos modos señaló que frente a eso hay dos desafíos de conectividad muy importantes que requieren de competencia y transparencia: el 5G y la hidrovía.

 Capitalismo casino vs. capitalismo solidario

Béliz dedicó otro de los segmentos de su exposición al “equilibrio económico”.

“Hablamos de economía popular. ¡Qué mal estamos que tenemos que discutir lo básico! Toda economía debe ser popular, si no sirve al pueblo no sirve para nada. Debe promover el desarrollo humano integral”, arrancó.

Y luego explicó: “No creemos en una economía populista de burbujas de especulación financiera ni endeudamiento tóxico y frivolidad de recetas mágicas y cortoplacistas, más propias de un capitalismo casino. El desafío es construir un capitalismo solidario de triple impacto: económico, social y ambiental. Y eso requiere de entender el crédito público externo como una política de Estado. El sistema nacional que asegure la competencia económica es la sala de máquinas de un capitalismo solidario”.

 Grietas y fracturas de odio

Otros elementos “importantes” a los que se refirió el Secretario de Asuntos Estratégicos fueron los relacionados con la “transición de ayuda social a trabajo estable y productivo”, la consolidación de un mercado público de capitales para que la inversión argentina se quede en el país y “promover un mercado robusto de capitales en pesos”.

Béliz aseguró que “no hay opción estratégica en un país polarizado por el odio, en un país fragmentado no sólo con grietas sino con fracturas de odio” y dijo que por eso es clave evitar dos polos igualmente perniciosos: la politización de la Justicia y la judialización de la política.

Y agregó que la solución para eso pasa por la “consolidación del Consejo de la Magistratura”.

¿El gran desafío para la Argentina? “Lograr la unidad en la diversidad”.

Sobre el final, dijo que la particularidad de este tiempo es que como humanidad no estamos viviendo una evolución, sino una revolución.

“Una evolución, lo que cambia son las respuestas. Una revolución cambia las preguntas”, explicó y concluyó diciendo que la pregunta esencial a la que debe responder la Argentina no es material, no tiene que ver con el PBI ni con el presupuesto, ni con la tasa de interés ni el dólar: “La pregunta esencial es si seremos capaces de vivir como comunidad respetándonos sin odios, viendo lo que nos une y entendiendo que la unidad es superior al conflicto”.