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El game over se siente ahora un poco más lejano. Si se tratara de un videojuego, podría decirse que la Organización Mundial del Comercio (OMC) ganó un par de vidas extra en cuestión de días.

La primera, el miércoles, en Davos, cuando sorpresivamente Donald Trump se reunió con Roberto Azevêdo.

El presidente Donald Trump escucha al Director General de la OMC, Roberto Azevêdo, durante la conferencia que compartieron en el Foro 2020 de Davos.

El presidente de Estados Unidos y el Director General de la OMC mantuvieron un encuentro de alrededor de 45 minutos.

“Fue más que nada una charla explicativa en la que Azevêdo contó a Trump qué es y qué hace la OMC”, dijo una fuente que trabaja en Ginebra.

Convite informal

Con la misma informalidad con la que se gestó la reunión, Trump invitó al diplomático brasileño a participar de la conferencia de prensa que brindaría a continuación.

El presidente norteamericano no perdió la oportunidad para criticar al organismo. Al referirse a la reforma que promueve dijo que están discutiendo algo “drástico” ya que la OMC “ha sido muy injusta con EE.UU. durante muchos, muchos años”.

“Estamos hablando de una estructura completamente nueva para lograr acuerdos. Tenemos que hacer algo”, sostuvo antes de comentar que Azevêdo viajará a EE.UU. para las negociaciones.

Irrealismo

Ante una consulta de Trade News, en Ginebra dijeron que no hay viaje previsto a Washington para la semana próxima, y tildaron de “irreal” la posibilidad de que se acuerde una reforma del organismo en dos semanas, y entre dos personas.

La OMC está integrada por 164 miembros y todas las decisiones se toman por consenso, recordaron los funcionarios.

Pese a los cuestionamientos, la nueva actitud de Trump despierta optimismo entre los defensores del multilateralismo.

Cambio de postura

El mandatario pasó de su postura rupturista de diciembre -cuando hasta puso en duda la continuidad de su país en el organismo (y la supervivencia del mismo)- a hablar de cómo reformarlo.

¿A qué se debe el cambio? Algunos analistas lo atribuyen a necesidades electorales, de cara a los comicios de noviembre próximo en los que Trump buscará su reelección.

Desde que asumió la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump no ahorró críticas hacia la Organización Mundial del Comercio, sinónimo del multilateralismo.

Al mismo tiempo que avanza el impeachment (el juicio político con el que los demócratas buscan su destitución), Trump busca dar señales de su capacidad política para alcanzar acuerdos de impacto global.

Con los números de la economía como sus grandes aliados (crecimiento de la actividad y baja del desempleo), el líder republicano logró cerrar la denominada Fase 1 del acuerdo con China, el primer paso para dar por concluida la Guerra Comercial.

La segunda vida

La segunda vida extra llegó hoy, de mano de la Unión Europea (UE) y 16 países miembros de la organización.

El grupo hizo público su acuerdo para trabajar de manera conjunta en un mecanismo arbitral de apelación provisional multilateral que permita mantener vigente un sistema de solución de diferencias en funcionamiento, luego de que por el bloqueo norteamericano dejara inoperativo al de la OMC.

En el último día del Foro de Davos 2020, la UE y 16 países (Australia, Brasil, Canadá, China, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, República de Corea, México, Nueva Zelanda, Noruega, Panamá, Singapur, Suiza y Uruguay) anunciaron su decisión.

“Esto muestra la gran importancia que la UE y los miembros de la OMC participantes atribuyen al mantenimiento de un proceso de solución de diferencias en dos fases en relación con las cuestiones comerciales de la OMC”, dijo el comisario de Comercio europeo, Phil Hogan.

Sistema paralelo

El funcionario explicó que el procedimiento arbitral de apelación multilateral garantizará que los miembros de la OMC que participen en él sigan teniendo acceso a un sistema de solución de las diferencias que puedan surgir entre ellos “que sea vinculante, imparcial y de alta calidad”.

“Esto sigue siendo una medida de contingencia necesaria debido a la parálisis del Órgano de Apelación de la OMC. Seguiremos esforzándonos para tratar de encontrar una solución duradera al punto muerto en que se encuentra el Órgano de Apelación”, añadió.

El Órgano de Solución de Diferencias (OSD) –al que muchos apodan la joya de la corona– es la piedra angular del sistema multilateral de comercio.

EE.UU. bloquea desde hace tres años la designación de nuevos miembros (siete en total) de esa instancia, razón por la que dejó de operar en diciembre pasado, cuando concluyó el mandato de dos de sus tres últimos integrantes.

Bloqueo silencioso

Hasta que no se resuelva esa cuestión, la OMC no podrá emitir fallos en instancia de apelación relativos a los litigios comerciales entre países. Y hasta el momento, el bloqueo norteamericano se limita a eso: bloquear. Desde que comenzó el boicot sólo rechazaron los diferentes candidatos y alternativas propuestas sin explicar qué es lo que quieren.

Aunque Azevêdo admitió hoy que desconoce las ideas concretas de Trump respecto de la reforma de la OMC –dijo en Davos que no conoce ni “la profundidad” ni la “amplitud” de su propuesta- ni cuándo tendrán lugar las encuentros, confirmó que el presidente estadounidense lo invitó a discutir al respecto.

Las dos vidas extra mantienen viva la esperanza de que el multilateralismo sea el que sobreviva. Los próximos pasos demostrarán si el sistema comercial del mundo puede pasar al siguiente nivel.