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GINEBRA (Enviada especial).- En esta ciudad suiza a la que muchos llaman la “capital de la paz” (es la sede europea de las Naciones Unidas y de más de 250 organismos internacionales y ONG) se libra una de las principales batallas de la guerra comercial que vive el mundo y que definirá, ni más ni menos, la supervivencia del multilateralismo.

“El argumento central de los críticos, es que el multilateralismo no cumplió con sus promesas. Y no se trata solo de la OMC, los cuestionamientos hacia el multilateralismo van más allá de estas fronteras”, dice Keith Rockwell, vocero de la Organización Mundial del Comercio.

Durante una entrevista con Trade News, Rockwell cita al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, para reforzar su defensa del multilateralismo.

Más allá del tamaño

“El Secretario Guterres estuvo aquí hace unos días y dejó en claro que si bien el sistema multilateral de comercio es especialmente importante para los países más pequeños y débiles, finalmente lo para todos”, dice el vocero de la OMC.

“Los países grandes piensan que pueden hacer lo que quieren por el solo hecho de ser grandes. Sin embargo, la realidad muestra que todo funciona mejor en un sistema con normas armonizadas. El flujo de comercio circula mejor al ser todo más predecible, y las relaciones son mejes”, agrega Rockwell.

El vocero de la OMC, Keith Rockwell, destaca que el principal argumento de los detractores del sistema multilateral es que no cumplió con sus promesas. “No se trata solo de la OMC, los cuestionamientos van más allá de estas fronteras”, dice.

La ola de calor que azota a buena parte de Europa empuja a los habitantes de la ciudad (se estima que el 40% son extranjeros) a buscar refugio en algunas de las playitas del Lago Leman, justo frente al edificio que hoy ocupa la OMC pero que originalmente fue construido para albergar a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Realidad subterránea

La vista desde la oficina de Rockwell es privilegiada, y aunque al igual que en los pasillos del organismo que nació el 1 de enero de 1995 todo parece muy calmo, los funcionarios y diplomáticos que trabajan allí saben perfectamente que son tiempos movidos.

“Este modelo ha funcionado muy bien por más de 70 años”, insiste el vocero de la OMC.

-Es cierto, ¿pero qué pasa cuando el jugador más importante del mundo no sólo en cuestiones comerciales, sino políticas…

-(Interrumpe antes de que pueda mencionarse a Estados Unidos) Y uno de los creadores del sistema que ahora encuentra difícil seguir apoyando… La respuesta es sí, anticipando su pregunta (dice mientras sonríe).

Es una situación inusual e inesperada. ¿Qué podemos hacer? Intentar lo mejor que esté a nuestro alcance para mejorar el sistema, porque todos creemos que son necesarias las reformas, el tema es que cada uno tiene diferentes definiciones sobre cómo hacer que la OMC trabaje mejor.

La precarización como factor común

-Expertos de la OIT plantearon que en gran medida por el impacto de la tecnología, en el ámbito laboral estamos volviendo 100 años (antes de la creación de ese organismo) debido a la precarización de la situación actual. ¿Ocurre algo similar en el comercio teniendo en cuenta que como sucesora del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros) la OMC se nació para ordenar el intercambio de bienes y servicios?

-Estudié Historia, Política y Economía en la Universidad, y la respuesta claramente es sí (enfático).

La gente que vivió lo que pasaba al final de la Primera Guerra, que vio cómo avanzaba el nacionalismo y con él, el proteccionismo, porque son caras de la misma moneda… El multilateralismo es exactamente lo contrario, significa que intentarás buscar soluciones de manera colectiva.

Retratar el comportamiento comercial en el mundo

-¿Cree que las mismas reglas que se instrumentaron hace 24 años siguen sirviendo en la actualidad?

-Hay muchos puntos importantes. El trabajo cotidiano en la OMC consiste principalmente en discutir. Cada miembro (hoy son 164), sin importar cuán rico o pobre sea, debe informar cualquier cambio en su política comercial. Si no lo hace, la negociación posterior para evaluar cómo reducir subsidios, por ejemplo, se vuelve más difícil.

Un país que es denunciado por incumplimiento (modificación de los compromisos asumidos sin notificarlo) tiene que probar que aquello por lo que lo están acusando no es real. En cambio, cuando se hizo la notificación como corresponde, la carga de la prueba se invierte: es el denunciante el que tiene que probar el incumplimiento.

Singapur, Nueva Zelanda y Chile son como los boy scouts de la clase (en referencia a la observancia de las normas).

Diseñado y construido originalmente para albergar a la Organización Internacional del Trabajo, en el interior del edificio conocido como Centro William Rappard, pueden verse decoraciones alusivas al trabajo. Las obras son donaciones de diferentes países, entre los que se destacan murales de azulejos y pinturas murales y puertas de madera esculpida.

Cuando hacemos nuestros análisis (por los Exámenes comerciales sobre los países que publica la OMC) tenemos especialmente en cuenta el cumplimiento de las notificaciones, así como las publicaciones de la prensa, cosa que a los miembros no les gusta mucho.

Nos esforzamos por tener la foto que represente de manera más cabal lo que está pasando.

Por otro lado, a la hora de tomar posiciones hay un problema con el tema del consenso: debés tener 164 acuerdos (el consenso es el mecanismo para tomar decisiones en la OMC).

Cambio de roles

En voz muy baja, un experto en temas comerciales relató una conversación informal que escuchó a principios de este año en la OMC. Un diplomático bromeaba con otro: “¿Quién hubiera podido imaginar en la OMC que Rusia se escucharía como Noruega y Estados Unidos como Venezuela?”.

Trade News pregunta a Rockwell si no estamos viviendo en el mundo del revés cuando vemos que China es una de las principales voces que se levanta para defender el multilateralismo y EE.UU., padre del libre comercio, uno de sus principales críticos.

-¿El cambio de roles obedece a una decisión estrictamente personal de Trump o es que el presidente norteamericano cataliza la insatisfacción de buena parte de los ciudadanos respecto de la globalización?

-Las preocupaciones respecto de la OMC vienen desde antes de la elección de que Trump fuera elegido presidente. Además hay dirigentes con posiciones similares a las de Trump que están siendo elegidos en varios países. Hay mucha gente que es nacionalista.

Nadie niega que la ciudadanía esté preocupada y enojada. Admito que eso pasa desde la crisis de 2008. Desde entonces, la gente quedó shockeada.

El edificio de la OMC está frente al Lago Leman, en Ginebra​, el mayor lago de Europa Occidental. Muchas de las oficinas, salas de reuniones, la cafetería y el comedor tienen una vista privilegiada con los Alpes como telón de fondo.

Otras prioridades

Hasta ese momento, en el centro del debate estaba la preocupación por los GMO (sigla para identificar a los Organismos Genéticamente Modificados). Pero con la crisis de 2008, mucha gente perdió su casa y sus ahorros, aumentó el desempleo y se contrajo el comercio.

Entonces empezaron las preocupaciones respecto de lo internacional y por una situación general que se volvía cada vez más precaria.

Otro de los aspectos que tal vez no se sigue con la atención requerida es el impacto de la automatización…

-¿El temor a perder el trabajo como consecuencia del uso de las nuevas tecnologías?

-Sí. Muy pocos hablan de eso. Prefieren enfocarse en cuestiones como la inmigración y el comercio (como ejes del mal). Sin embargo el tema es muy relevante.

¿Cuándo fue la última vez que fuiste a una agencia de viajes? ¿Cuál es el futuro –o en muchos casos el presente- de las grandes tiendas tradicionales? Yo prefiero salir de compras, pero tengo 60 años. Uno de mis hijos que tiene 23 y vive en Manhattan, le pide a Alexa (la asistente virtual a la que contacta mediante el teléfono celular) que le compre un nuevo par de zapatos y poco después los recibe en la puerta de su casa.

Hay cosas buenas detrás de eso, pero también muchos cambios. ¿Qué estamos haciendo con todo eso?

La única salida posible para una cuestión tan compleja es tener mayor coordinación entre los gobiernos, los sectores productivos, los sindicatos y los educadores para ver qué trabajos de hoy sobrevivirán y cuáles se crearán; y qué habilidades se necesitarán para tener empleo.

Alemania, Japón, Corea del Sur, Singapur y Dinamarca están haciendo algo de eso, y queda en claro que no se trata sólo de aprender a programar computadoras. Aunque los avances son fantásticos, necesitamos saber cómo preparar a nuestra gente para los nuevos trabajos.

Masa crítica

-Pese a todo, los números de EE.UU. son muy buenos: la economía crece, baja el desempleo…

-Las empresas automotrices no pueden tomar suficientes trabajadores capacitados. No hay suficiente cantidad de gente que sepa sobre ingeniería automotriz.

La vía para arreglar esto es muy complicada. Hay que contar con gente que represente a diferentes sectores, dispuesta a sentarse alrededor de la mesa y asumir compromisos, porque hay algunos sectores de la economía que cambiarán.

¡Esto ya pasó! La electricidad era mala para la industria de las velas…

La industria automotriz tendrá un cambio sustancial: los vehículos que funcionan a combustión serán reemplazados por autos eléctricos, que requieren muchísimo menos autopartes.

Los alemanes están aterrados con esto. Los norteamericanos tratan de tomar la delantera y lo mismo los chinos.

El tema es que los cambios se dan a una velocidad tal, que atemorizan a la gente, y una población confundida, a la que el futuro le genera pánico, afecta a las inversiones.

La diplomacia de la amenaza

-Un punto que genera especial preocupación hoy es el uso de medidas comerciales para resolver problemas de otro tipo. El caso más emblemático es el de EE.UU. con México por un tema migratorio…

-Amenazaron con eso pero no han aplicado nada.

-Sí, pero vivimos en un mundo en el que impera la política de las amenazas…

-El presidente (por Trump) prefiere hacer cosas de modo bilateral porque piensa que el uso de aranceles en el trato bilateral le da más fuerza en su negociación.